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Lo + nuevo

LOURDES PEREZ ONLINE

16 Directrices para una vida feliz

Lourdes Perez

Si alguna vez has querido encontrar un manual para ser feliz, quizás este pueda ser el índice y luego cada una intenta llevarlo a buen puerto de la mejor manera posible.

manual de la felicidad

Hace cosa de un año encontré las 16 Directrices.

Estas directrices son un compendio de acciones y motivaciones desde las que se busca tener una vida significativa basada en la entrega, la comunión, la compasión y la comprensión de los eventos naturales, mentales y sociales desde la perspectiva budista.

Ya sabes que siempre intento motivarte a que vivas desde la entrega, la aceptación, la compasión y la ética.

Las 16 Directrices para una vida feliz están inspiradas en una colección de consejos que fueron elaborados para promover la paz y el bienestar en el Tíbet del siglo VII y han sido redactadas y enseñadas desde hace varios años a través de la Fundación por el desarrollo de la compasión y la sabiduria (FDCW – Foundation for Developing Compassion and Wisdom) que es una rama secular de la fundación por la preservación de la tradición Mahayana.
 

"Considero que la ética consiste menos en reglas que se deben obedecer que en principios de auto-regulación interna para promover aquellos aspectos de nuestra naturaleza que reconocemos como conducentes a nuestro propio bienestar y el de los demás". -El Dalai Lama, Patrocinador de FDCW.

 

Estas directrices son un conjunto de preceptos éticos que engloban los temas que parecen dividir al mundo moderno. Son directrices que sin duda resuenan en personas de todas las edades, culturas y paradigmas, y son la clave para nuestra propia felicidad, la de nuestras familias y nuestras comunidades.

Basándose en la premisa por todos conocida de que la felicidad no se encuentra en la riqueza material, la reputación y el estatus, ni siquiera el confort y la buena salud, sin duda nos facilita el cómo navegar situaciones tan mundanas como las confrontaciones familiares, las relaciones laborales y la interacción social.


 

Desde hace unas semanas, en los artículos privados (puedes apuntarte a recibirlos en este link) estoy desarrollando cada uno de los cuatro pilares, que a su vez tratan cuatro cualidades_de ahí el 16_. Porque la experiencia me ha demostrado que sean cuales sean nuestros sueños, nuestros miedos, nuestras expectativas o nuestras circunstancias, siempre hay un modo amable, sabio y compasivo de vivir.
 

En todo momento tenemos la opción de decidir cómo reaccionar y cómo entender la vida, al margen de lo que nos hayan inculcado desde pequeños.

 

Es necesaria la observación y el juicio crítico, es imprescindible la honestidad y el desapego, pero es posible dejar de creer que lo que siempre fue, será, que lo que nos han enseñado es la verdad, que lo que nosotros creemos justo es como el mundo debería funcionar.
 

En alguna ocasión me habrás oído decir que el cerebro siempre busca nexos de unión entre lo que ve y lo que cree para poder fortalecer las ideas que ya tiene. Si estas guías te suenan a utopía, si crees que hay excepciones donde no puedan utilizarse quizás es momento de replantearte tus creencias y confiar en que el amor, la paciencia, la compasión y la entrega pueden practicarse en cualquier momento.

 

Pero ¿cuáles son estas directrices? Como te comento las estoy desarrollando en los artículos privados y cada una de ellas se compone de cuatro actitudes, los pilares básicos son:
 

• Cómo pensamos

• Cómo actuamos

• Cómo nos relacionamos con los demás

• Cómo encontramos significado en la vida

 

Estos 4 temas de conocimiento (estudio y práctica) actúan como base para explorar las 16 directrices que van desde la humildad hasta el coraje. Las directrices son universalmente familiares y a la vez cualidades profundas que nos llevan al corazón de lo que significa ser un ser humano cariñoso y satisfecho.

Considerar que este es un modo “nuevo” de hacer las cosas sería absurdo. La verdad es que infinidad de comunidades y personas en todo el mundo se basan en estas premisas. Quizás en el mundo occidental donde el miedo y la culpa están a la orden del día, dar el salto hacia la confianza y creer que la entrega es más poderosa que la protección puede dar pánico.

Te animo a que las tengas presentes y experimentes en tus propias carnes el beneficio que trae la vulnerabilidad, la paciencia y la honestidad.

¿Quieres conocerlas con más profundidad? Únete a la comunidad privada en este link.


 


 

 

Retoma el control de tu vida: dale la vuelta desde YA.

Slow Lou

¿Cómo retomar el control de nuestras vidas cuando todo va tan rápido y hay tantas cosas que hacer?

¿Cómo soltar obligaciones laborales o familiares sin sentir ese miedo a fallar, perder, defraudar...?

¿Cómo tener la fuerza y perseverancia necesarias para tomar acción y mantener los cambios?

controla tu vida

 

Parece que la vida nos pasa y nosotras nos dedicamos a amoldarnos de la mejor manera posible. Sentimos que necesitamos parar y cuando por fin lo conseguimos, para lo único que tenemos fuerzas es para descansar y atacar lo que tenemos atrasado.

Nos sentimos bien por un momento, estamos “al día” de las obligaciones y por fin hemos podido salir un rato, pasar tiempo con la familia, con los amigos y disfrutar unas risas sin mirar el reloj.

 

Ahora vuelta a la rutina y otra vez más de lo mismo.

 

¿Sientes que la vida “te pasa” y que tienes poco control para implementar cambios significativos?

 

Queremos tenerlo todo bajo control: el trabajo, la casa, el tiempo, las vacaciones, las horas de sueño, las comidas y si puede ser un poco de ejercicio y diez minutillos para meditar por las mañanas.

 

Pero la vida pasa, las obligaciones están ahí, dependemos de otras personas, dependemos de las circunstancias y dependemos de nuestra capacidad de resolución y foco para poder sentir que todo va más o menos bien.

 

Sentimos que no controlamos nuestra vida, que por cada éxito hay varias luchas, que por cada cambio hay sacrificios y que tras cada deseo se esconde la frustración. A veces más, a veces menos, pero la vida no siempre parece ponernos las cosas fáciles. 

Además cuando conseguimos subyugar a los nuestros a nuestro antojo (oye, con muy buenas intenciones a veces ¿eh?) y manipular las circunstancias en nuestro beneficio podemos llegar a sentir que lo tenemos todo bajo control, pero en realidad no hacemos más que afianzar la idea de que fuera está la solución a nuestros problemas generando miedo, agresividad y alimentando el chantaje emocional.

 

La necesidad de tomar el control de nuestras vidas aparece cuando el miedo a no conseguir lo que deseamos se hace presente. Miedo a no ganar suficiente dinero, miedo a no llegar bien preparada a esa reunión o examen, miedo a no tener tiempo para nosotras, miedo a que nos tachen de egoístas, miedo a enfermar...

El apego a lo que consideramos beneficioso nos lleva a querer controlar el ambiente y, sí, ¿por qué no decirlo? querer controlar también a las personas (a veces con mayor o menor éxito) alimentando así la idea de que, para que nosotras estemos bien, todo tiene que estar bien ahí fuera.

Las expectativas que ponemos sobre los demás y sobre lo que deberíamos conseguir siguen alimentando el miedo a no conseguirlo, así, como de manera escondidilla sin que nos demos cuenta. Pero actuamos desde ahí, desde el miedo y la necesidad de control de lo externo.

 

Obvio que si esperamos que sea lo de fuera lo que cuadre con lo que queremos, tendremos una lista de culpables (ya sean personas o circunstancias) a los que señalar cuando nuestras expectativas no se vean cumplidas.

 

  • Ejemplo obvio: estoy enfadada porque tú estás haciendo las cosas de un modo que a mí me molesta.
  • Ejemplo sutil: estoy agobiada porque tengo mucho trabajo.

 

El miedo genera esa famosa actitud de lucha o vuelo que dispara los niveles de estrés, que a la vez suben el cortisol, bajan las defensas y nos sentimos aún más débiles, de cuerpo y de mente. No importa si hemos decidido (o reaccionado) atacar/defendernos o salir por patas que la prisa aprieta.

 

La prisa, esa que nos nubla la mente por aquello de la multi-tarea, la visión túnel y el “yo contra el mundo y si no ayudas al menos no molestes” (seguro que te suena).

 

¿Cómo percibimos la realidad?

 

El mundo ahí fuera, separado de nosotros, se mueve de cierta manera. A veces a favor de nuestras expectativas y apaciguando la prisa y el miedo, y a veces en contra haciendo que el enfado, la frustración y las ganas de darle la vuelta a la tortilla se acaben, en el peor de los casos, convirtiendo en ataques de ansiedad, cabreo, egoísmo o incluso depresión.

 

Pero mira, es que la realidad es otra, la vida no está ni en tu favor ni en tu contra: la vida es. Sí, ya sé que parece muy real, pero te prometo, palabrita, que la realidad es otra.

 

Las cosas y eventos que experimentamos no son permanentes, no son exactamente como creemos que son y ni mucho menos van ni a favor ni en contra (me repito, lo sé, es a posta).

 

Voy a decir algo que he dicho antes, que sé que pica y que sé que aunque resuene contigo quizás no muevas un dedo; eso ya es sólo decisión tuya:

La que va a favor o en contra no es la vida, eres tú.

 

En el momento que observamos por experiencia propia (no porque lo ponga en un libro o porque yo te lo diga o porque suene bien), lo voy a repetir: en el momento que observamos por experiencia propia la cantidad de significado añadido que le ponemos a lo que vemos, nos damos cuenta de cómo cada vez que interactuamos con el entorno en realidad interactuamos con el juicio que hacemos sobre el entorno.

 

  • Ejemplo obvio: en tu día libre quieres salir a pasear por el parque pero llueve, vaya mierda todo.

En este ejemplo supeditamos nuestra capacidad de pasear por el parque a la lluvia, por extensión el día es una mierda y como te quedes en esa actitud, un día de descanso en el que podrías haber hecho mil cosas molonas se convierte en la vida contra ti y tú frustrada cuanto menos.

  • Ejemplo sutil: no puedes tener la casa bajo control porque no te ayudan y además enredan.

En este ejemplo que vivimos muchas de las que compartimos piso con nuestra pareja o familia, ponemos la necesidad de control del entorno por encima de la aceptación del comportamiento aprendido de otros (alimentando a su vez agresividad y resentimiento)

 

Volvamos a las expectativas y el miedo. Volvamos a cómo queremos controlar el entorno para que esté a nuestro favor. ¿Te das cuenta de lo absurdo del esfuerzo? ¿Te das cuenta dónde nacen tus expectativas?

 

Alguien dijo una vez “espera lo mejor, prepárate para lo peor”. Quizás lo dijo en otro contexto y con otra intención pero hoy quiero usar esta frase porque ayuda.

 

Tener expectativas es humano: esperas sobrevivir a tus hijos, esperas que el techo no se desplome sobre tu cabeza, esperas que te paguen a fin de mes, esperas que no te atropelle un coche, esperas poder dormir bien, esperas no pillar una enfermedad terminal, esperas poder tomarte un café en tu pausa, esperas que las vacaciones sirvan para retomar fuerzas, esperas que tu pareja no te engañe, esperas terminar ese proyecto, esperas que no se te escape el perro, esperas que tu vecino no ponga la música a tope entre semana, esperas que en el mercado tengan naranjas, esperas... creo que ya ha quedado claro.

 

Pero todas esas cosas pueden no suceder. Y esa es la verdad del asunto. Como diría mi ex el madrileño “y punto pelota”. Y si esta afirmación te asusta y crees que lo mejor que puedes hacer es obviar esta realidad para ser feliz seguirás viviendo engañada y dudo yo que vivir en una mentira te permita controlar nada ni dentro ni fuera ¿me sigues?

 

Entonces ¿qué podemos hacer para retomar el control de nuestras vidas si todo puede irse a la mierda en mayor o menor escala en cualquier momento?

 

Primero supongo que lo suyo sería como he dicho antes, observar cómo funcionamos en nuestra mente: como vivimos a razón de nuestras expectativas y nuestros miedos, como nos pasamos el día juzgando las cosas según nos gusten o no, nos vayan bien o no. Ese es el primer paso.

 

Vivimos filtrados por juicios constantes. Eso hace que no veamos la realidad por lo que es: un movimiento continuo que no va ni a tu favor ni en tu contra y que no podemos amoldar a nuestro antojo.

 

Eso nos lleva al siguiente paso: aceptación.

La aceptación de que la realidad es impermanente, carente de significado real (lo que signifique aquello que experienciamos lo decidimos nosotros desde los juicios). Que lo que vemos no es lo que es.

 

¿Sabes que no son tus ojos los que ven, no? Tus retinas recogen luz y tu cerebro descifra. ¿Sabes que no es tú oído el que oye, no? Tus tímpanos recogen vibraciones y tu cerebro descifra. ¿Sabes que no eres tú la que toca, verdad? De hecho los electrones externos de los átomos de tu piel y el objeto en cuestión se repelen, lo que ocurre es que se pasan información de presión y temperatura que tu cerebro descifra.

 

Entonces ese sería el tema, vivimos en nuestro cerebro. Si el cerebro se dedicase sólo a poner datos objetivos en orden sería la repera pero gracias a la memoria todo lo mezcla con recuerdos, creencias, expectativas, miedos... volvemos a lo mismo.

 

Una vez comprendido el funcionamiento real del cerebro, de nuestra mente, y de cómo lo que sentimos tiene poco que ver con lo que hay realmente ahí fuera ¿no te parece súper absurdo intentar controlar fuera algo que en realidad sólo está en tu mente?

 

Ahora viene la buena noticia: puedes controlar, domar y reeducar tu mente. Ahí reside tu poder, ahí tienes el control.

 

Para tomar control primero hay que aceptar que no sabemos nada. Que todo lo que creemos saber de la realidad que nos rodea, todo lo que creemos saber de nuestro entorno, de nuestros amigos, de nuestro cuerpo y de nuestra pareja es una fabricación mental. A veces más acertada, otras menos, pero no es del todo fidedigna: es simplemente una interpretación basada en lo que almacenamos en los archivos de nuestro coco.

 

Da un paso atrás, la duda es tu amiga, te lo prometo. Cuando dudamos no asumimos, cuando dejamos de asumir desaparecen muchas creencias, lo que desmonta los miedos y a la vez te desapega de las expectativas.

 

De manera casi automática aparece la paciencia. Al estar en un estado expectante en el que eres tú la que se amolda a las circunstancias y no esperas que sea al revés_ activando el estado lucha o vuelo (con su estrés, su prisa, su bajada de defensas y demás)_ cualquier cosa que ocurra es aceptada porque ya no sentimos que va en nuestra contra.

 

La paciencia no es esperar mucho hasta que algo pase como queremos que pase, la paciencia es el desarrollo de la tolerancia a los momentos que juzgamos como adversos. Al dejar de juzgar, aparece esa tolerancia de un modo muy fluido, te lo prometo.

 

Entonces, ese sería el tema en cuestión hoy. La toma de control de nuestra vida es más fácil de lo que parece. Si antes parecía difícil era porque queríamos controlar el entorno ¡y eso es imposible!

  • Cambiamos la percepción de la realidad por la comprensión del funcionamiento de nuestra mente.
  • Desaparece la prisa para dar lugar a la paciencia.
  • Los miedos y los apegos se vuelven absurdos porque ahora aceptamos que no sabemos lo que creemos saber, y obviamente no podemos basar nuestra vida en eso ¿a que no?

 

Ya te oigo, “Pero Lourdes ¿entonces no hago nada? ¿tengo que vivir en resignación absoluta? ¿dejar de lado mis objetivos, mis luchas?¿aceptar que se me trate mal?”

 

¡Nop!

 

La mejor de las noticias es que una vez has hecho el cambio de paradigma ocurren cosas maravillosas:

La comprensión del funcionamiento de la mente te permite ver las cadenas de pensamientos que alimentas cuando no miras tu mente, cómo aparecen las emociones, y vemos con claridad todos los significados que le añadimos a cualquier cosa con la que interactuemos: eso nos libera de mucho sufrimiento y vivimos más felices.

 

El desarrollo de la paciencia nos ayuda a tomar distancia con lo que juzgamos como adverso permitiéndonos ser perseverantes en nuestros objetivos que dejan de estar basados en el miedo, ya que ahora están reforzados por la claridad mental: eso nos da mucha serenidad.

 

La aceptación de la vida con sus más y sus menos refuerza la confianza en ti misma porque ahora ya sabes lo que está en tu mano y lo que no volviéndote una mujer mucho más responsable de tus actos, dejan de doler los cambios de dirección, dejas de echar culpas a fuera. Nos volvemos mucho más creativas y resilentes, vemos oportunidades donde antes veíamos problemas.

 

Puedes si quieres tomar el control de tu vida, pero te animo a que mires hacia dentro porque al final tu experiencia de vida ocurre en tu mente y tú eres tu mayor activo.


Hoy cerramos las inscripciones al curso anual de meditacion M53, un año en el que puedes hacer esta transformación, yo la hice (a veces me caigo pero me levanto sin miedo y nunca abandono), un curso que te enseñará no sólo a comprender el funcionamiento de la mente y ver la realidad con otros ojos, si no también un curso en el que convertirte en una persona mucho más fuerte, más segura de ti misma, sin miedo y en control. 

Tienes toda la info AQUI

Cómo tener más energía al terminar el día

Slow Lou

Si eres de las que desearía terminar el día sin estar agotada física y mentalmente estoy segura de que el artículo de hoy puede ayudarte a conseguir un cuerpo y una mente fuertes para sentirte satisfecha contigo misma al final de TU JORNADA.

 

como tener mas energia al terminar el dia

Mucho se habla de la hora dorada:  la primera hora de la mañana en la que sientas la dirección energética y mental que va a tener tu día. En varios artículos para SlowLou y para otras plataformas os he contado algunas rutinas mañaneras (la mía propia y las recomendadas por otras).

Después de doce horas de estudios, trabajo, recados, gimnasio y ordenador terminamos agotadas y no es de extrañar. Da igual lo maravillosa que haya sido la mañana, el cuerpo y la mente se agotan y si no tienes la posibilidad de echarte una siestecita de 20 minutos después de comer probablemente llegues a casa con ganas de tirarte en el sofá y poco más.

Claro, pero quizás toque hacer la cena, recoger la ropa, pasear al perro... vamos, que cada día nos olvidamos de que las tareas no se terminan al llegar a casa.

Una mente clara y generosa, una motivación y un ”para qué” potente son fuertes pilares para mantenernos activas, aún así el cuerpo se resiente, el coco se agota y no hay ganas de nada si el día ha sido especialmente intenso.

El bajón energético nos afecta en lo físico y en lo emocional, así que obvio decir que estas ideas que te traigo hoy redundan en un beneficio para las personas con las que compartes tus días y, si eres como yo, te importa poder darles lo mejor de ti y que no se conviertan en la parte residual de tu vida.

Hoy quiero recomendarte tres herramientas que te ayudarán a que no te dé el bajón energético al terminar la jornada.

 

1.- Ejercicio:

Busca un momento durante el día para hacer ejercicio dinámico. Sal a correr, coge la bici estática o pégate una clase de aeróbic. Los ejercicios isométricos van de fábula porque activan los fuegos del cuerpo y cuando estamos cansados lo mejor es echarle leña al asunto aunque no tengamos ni benditas las ganas.

Puedes hacerlo por la mañana o al salir del trabajo. Una buena sesión de 20 minutos de esfuerzo estático o media hora de ejercicio dinámico, tú eliges lo que te guste más, pero eleva esas endorfinas y el ritmo cardíaco.

La idea es que esto sea una rutina habitual, si lo haces de uvas a peras y no estás acostumbrada al principio quizás te de un palo horroroso y encuentres más excusas que motivos para hacerlo.

Yo dejo la recomendación ahí, te prometo que ayuda un montón, ahora la decisión sólo la puedes tomar tú.

hacer ejercicio por la tarde

 

2.- Escucha tus emociones:

Las emociones negativas y el agotamiento mental crean un círculo vicioso. En realidad puede llegar un momento en el que no sabes si fue primero la gallina o el huevo. Si las emociones negativas son las que te agotan o si sientes emociones negativas porque estás agotada (añádase aquí dolores físicos derivados del estrés).

Si te sientes agobiada, enfadada, ansiosa, perdida, estresada, paralizada... si comienzas a encerrarte en ti misma, a refugiarte en el trabajo, a desconectar de tus personas queridas, si desarrollas emociones de enfado, exigencia (y auto-exigencia), frustración, culpas (para dentro y para fuera)... ESCUCHA.

Vamos con el pito en el culo, con perdón, y no nos permitimos experimentar estos sentimientos no tan populares. Creemos que sentirnos mal nos aleja de nuestros objetivos y es cierto, pero pegarles una patada, esconderlos bajo la alfombra y seguir como si no hubiese que lidiar con ellos es contraproducente y aunque lo sabemos, lo seguimos haciendo.

Escuchar no significa entregarnos a ellos: significa permitir sentirlos. Entender que vienen de pensamientos que ya ni oímos pero que siguen repiqueteando en el subconsciente. Observar para entender y ver su inconsistencia, dejar de señalar hacia fuera y darnos espacio para no ser perfectas, para estar de bajón y desde ahí comprender cómo hemos llegado a ese estado y salir sin drama.

Mucho más productivo a nivel físico y emocional que simplemente descartarlos para poder ”tirar pa'lante” ¿no te parece?

¿Cómo lo hago? Medita. Date quince minutos de respiración consciente por la mañana, otros quince por la tarde. Si quieres puedes, todo es organizarse y el silencio mental es igual o más importante a la larga que terminar tal proyecto o estar al día en todas las actividades que hemos acumulado en la agenda.

alimentacion para tener mas energia

 

3.- Elige tus alimentos

Hay alimentos que precisan de una digestión muy lenta y nos dan energía de reserva a largo plazo. Son absolutamente necesarios pero si abusamos de ellos y no hacemos ejercicio acabamos por acumular mucho peso (físico y energético) en el cuerpo.

Creo que no necesito decirte que te quites todas las harinas y los azúcares refinados. Come alimentos frescos, sobretodo evita los lácteos de vaca y oveja (la leche de cabra es una buena opción si no quieres pasarte directamente a las vegetales) y las frutas ácidas.

Los alimentos recomendados cuando tenemos la energía por los suelos son, entre otros, manzanas, albaricoques, granadas, peras, melocotones y caquis también espárragos, remolacha, berenjena, ajo, las verduras de hojas verdes, repollo, lechuga y champiñones.

 

Estas son mis recomendaciones para tener más energía después de la jornada, igual de importante es una buena rutina de mañanas y otra de noches.

Como extras te recomendaría que dejases de enredarte en el ordenador por sistema, que no tengas apps de redes sociales en el móvil, que evites estímulos mentales de los innecesarios y que a cada dos horas de trabajo te levantes de la silla si estás sentada (o te sientes si estás de pié: escápate al baño si hace falta) y refresques tus músculos y tu cerebro.

Quizás lo que te cuento hoy te parece mucho y te parece imposible. Bueno, ¿qué tal si eliges una cosa? Y dentro de un mes añades una segunda y así sucesivamente. El todo o nada (que nos encanta) a menudo no funciona.

Quiérete ¿vale?

terminar bien el dia

 

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Propósito y Vocación: El Maridaje Perfecto

Slow Lou

proposito y vocacion

El famoso propósito de vida

¿Sabes cómo se van desarrollando tanto nuestra personalidad como nuestros intereses?

Desde pequeños comenzamos a crear una serie de gustos y necesidades que a lo largo de nuestra vida se convierten en inercias que nuestra mente y nuestro cuerpo necesitan satisfacer.

Las niñas pequeñas que se sienten necesitadas de atención probablemente alijan extraescolares que las pongan sobre el escenario y de mayor busquen ser alguien referente en su profesión. Otras niñas que son educadas bajo la premisa de ayudar a los demás y desarrollan ese hábito en la infancia, puede que en su edad adolescente desarrollen la vocación de convertirse en doctoraas para poder seguir sirviendo a los demás, y mantenerse así alineadas con su propósito.

Las diferentes situaciones de vida que atravesamos definen nuestras necesidades, deseos y carencias en gran medida. Esto significa que no importa quién seas ni lo que quieras hacer, siempre hay un propósito construido, casi como de fábrica, gestado en tus primeros años de interacción familiar y social basados en tu psicología y tus necesidades básicas.

 

Hablaba ayer con Ana de WellnessJuice sobre tener o no tener propósito y en alguna ocasión yo he afirmado con la boca bien abierta que mis propósitos van fluctuando. Pero en realidad mientras charlábamos me di cuenta de que al margen de lo que me guste hacer mi propósito tiene más que ver conmigo y lo que quiero de la vida que con los demás y lo que quiera o pueda darles.

Creo que cuando se toca el tema del propósito de vida parece que se está abordando desde el ángulo equivocado. La mayoría de las personas tratan de buscar su propósito porque creen que tener un propósito es algo noble e importante, algo que hacer "ahí fuera" que signifique lo más grande y nos mueva con pasión. Quizás no nos damos cuenta de que este propósito ya existe en nuestros cerebros por la forma en que fuimos criados y seguir buscándolo fuera no hace más que liarnos.

 

Tiene que ver contigo

Un propósito de la vida no es algo espiritual ni grandioso, es una parte que ya existe en ti, lo que falta es que te escuches.

¿Qué te mueve a levantarte por las mañanas? ¿Qué tipo de situaciones y personas te atraen? ¿Cómo te gustaría vivir el resto de tu vida?



Yo te podría decir que mi propósito de vida es ayudarte a ser la mejor versión de ti misma y construir todo lo que hago en un camino de entrega y dogmatismo. O puedo dejar de mirar lo que puedo hacer fuera y observar mis necesidades más básicas y primarias y convertir esas en mi propósito de vida.

Cuando miro hacia dentro me doy cuenta de que lo que yo realmente deseo es que se me quiera, se me acepte, se me escuche. Quiero sentirme fuerte y sana, quiero quererme y tener una vida repleta de proyectos que se combinen con tiempos de calma y bonanza.

proposito en la vida

Ahora bien, si para poner un plato en la mesa y conseguir todo esto puedo hacer algo que ayude a los demás a conseguir algo similar, pues mejor que mejor, pero en realidad el propósito no es ”ayudar a los demás”, eso es una herramienta que elijo conscientemente, el famoso propósito tiene que ver contigo, con lo que tú quieres de la vida al margen de la forma que tome fuera.

Ahí se cae eso de ”descubre tu propósito y conviértelo en tu profesión” y podemos cambiarlo por ”acepta tu propósito y vive de un modo que puedas sentirte en equilibrio con él

Cuanto más aprendo sobre psicología, más me doy cuenta de que la principal causa de la mayoría de los problemas psicológicos es el miedo.

Quizás creas que es mejor no tener un propósito, quizás creas que es como una misión única que te define, quizás consideres que te limita o algo así. En realidad da igual, el propósito es tu necesidad vital desarrollada desde la infancia, lo que pasa es que no la consideras importante o no crees que sea algo digno por lo que luchar, o necesario, no sé.

¿Podemos ser felices sin cumplir nuestro propósito? por supuesto que sí, la aceptación del momento presente y el dejarnos fluir con la vida con una mente abierta y atenta nos permite mantenernos en un estado de contento más o menos permanente.

 

Pero...

¿Qué es lo que te mueve? ¿Por qué te mueve? ¿Cómo te sientes al respecto? ¿Te sientes alineado?

Mi propósito es vivir una existencia equilibrada y sana, con cimas y valles, con dinero suficiente para cubrir mis necesidades y algo más. Ahora bien, mi vocación es la enseñanza y de ahí que haga lo que haga tenga el impulso de compartirlo, explicarlo y ayudar a otros a incorporar lo aprendido.

Creo que el propósito es más del ego y la vocación es del ser aunque se nos haya vendido al revés. Maridar ambos y no entrar en conflicto ni en catarsis pseudo-espiritual es un malabarismo interesante.

Muchas personas no tienen suficiente valor para admitir que necesitan cosas muy importantes que no tienen actualmente. A mí me ha pasado.

Esas cosas no necesariamente tienen que ser materiales, de hecho la mayoría de esas necesidades son necesidades psicológicas como la necesidad de reconocimiento, la necesidad de éxito o el miedo a quedarse solos, a no ser comprendidos.

 

Negar las necesidades humanas, las psicológicas, las del ego es negar una parte que sí existe en nosotros, es negarnos a nosotros mismos y por consiguiente dejamos de aceptarnos, nos montamos la peli de quién deberíamos ser y ahí es donde te crees que, una de dos, o no tienes propósito y te desvinculas de tus necesidades primarias, o te montas un propósito grandioso o que no tiene nada que ver contigo y vives en un constante estado de insuficiencia.

Es por eso que considero importante no sólo escucharme para tener siempre en mente mi propósito y así sentirme en equilibrio, si no esforzarme en conseguir vivir acorde con él a través de mi vocación. De nuevo, el maridaje perfecto.

 

Si crees que la felicidad es el viaje y no el destino, no vas a ir a ningún sitio, ya te puedes quedar dando vueltas en la misma explanada de la vida porque no hay destino ¿no?

Yo antes defendía que la vida se trata de disfrutar el momento actual y olvidarte del futuro ”porque no existe”, pero me he dado cuenta que cuando de verdad vivo este estado de presente infinito me sirve para relajar el coco y ver más allá de las mentiras que me cuento pero al volver a la realidad necesito de la practicalidad temporal si no quiero dar vueltas en la explanada sin camino ni destino.

Creo que cuando intentamos privar a nuestra mente subconsciente de sus necesidades básicas, acaba respondiendo con todas las formas de resistencia habidas y por haber, y a eso le llamamos trastornos psicológicos.

Depresión, ataques de pánico, oscilaciones de humor graves, mal humor inexplicado y muchos otros problemas no son más que formas de rebelión que la mente utiliza para recordarnos que somos humanos y que estamos desestimando lo que es realmente importante para nosotros.

El momento en que decidimos ignorar nuestras necesidades, o nuestro propósito de vida, es el mismo momento en que nuestra mente subconsciente comenzará a rebelarse de diferentes maneras.

Estoy segura de que los alumnos de M53 saben de qué les hablo (abrimos plazas en breve, estate al loro)

En mi experiencia he descubierto que no necesito encontrar mi propósito de vida porque ese propósito de la vida ya estaba codificado en mi cerebro desde peque. Sólo he tenido que ser lo suficientemente valiente como para admitir que tengo una gran misión, que tiene que ver conmigo y no con los demás y empezar a luchar por ella usando como herramienta mi vocación.

Si eres de los que no cree en la idea del propósito o no ha reconocido el suyo (fíjate que no digo encontrado sino reconocido) hazte esas preguntas:

• ¿Tengo realmente todo lo que quiero?

• ¿Es aquí donde quiero estar?

• ¿Soy realmente feliz?

• ¿Es este el tipo de vida que quiero para el resto de mis días?

• ¿Uso mi vocación para crecer o para agotarme?

En pocos segundos tendrás todas las respuestas que buscabas.

En esta nueva etapa de SlowLou aún tengo muchos cambios por realizar. Requiere de esfuerzo y valor soltar lo que otros esperan de mí, o lo que yo creo que debo mostrar y ser... requiere de valentía desnudarte y exponerte, romper los papeles, borrar los archivos y decidir ir en pos de lo que realmente se alinea conmigo. 

Mi vocación siempre ha estado clara, renegar o malentender el ego me alejaba de mi propósito. Me siento, más que nunca, en equilibrio en medio del caos.

Al final es siempre lo mismo: escúchate, conócete y ten el valor de aceptar que sea lo que sea que deseas, es válido, es bueno y te lo mereces. Ahora, ¿vas a ir a por ello?

La pereza de mantenerse ocupado: zona de confort

Slow Lou

procrastinacion
Hoy quería desarrollar la idea la pereza, lo que realmente significa y cómo sacudirla de algún modo para despertar y de paso darle un nuevo significado a la palabra "productividad". Con el permiso de Padma Chödrön; traduzco, reescribo y adapto parte de un artículo de Shambala Sun para que podamos beneficiarnos todos.

"En lugar de sentirnos desalentados por la pereza, podríamos llegar a conocer profundamente qué es la pereza. En ese mismo instante la pereza se convierte en nuestro maestro personal."

Tradicionalmente, en la filosofía buddhista, la pereza se enseña como uno de los obstáculos para el despertar. Hay diferentes tipos de pereza. En primer lugar, está la pereza orientada a la zona de confort donde simplemente tratamos de estar cómodos. Luego está la pereza de desaliento, una especie de desaliento profundo, una sensación de renunciar a nosotros mismos, a nuestras metas: es la pereza del abandono. También existe la pereza del "pasar de todo". Es aquí donde se endurecen en la resignación y amargura y simplemente nos cerramos.
Hoy quería hablaros de la más evidente y de la que en principio relacionaríamos con todo lo contrario a ser perezosos...

La zona de confort

La pereza que nos mantiene en la zona de confort se presenta en una gran variedad de formas. Sogyal Rinpoche escribe que en el Este, por ejemplo, la pereza a menudo se resume en tumbarse al sol con algún amigo, beber té, y dejar que los días pasen. En Occidente, observa, la pereza se manifiesta con frecuencia como una necesidad de acelerar. La gente se precipita de una cosa a otra, desde el gimnasio a la oficina, al bar, a las montañas, de la clase de meditación a las labores del hogar, al patio trasero, al club... Corremos alrededor de la búsqueda, buscando, anhelando una inalcanzable comodidad, una ilusión de conseguir hacerlo todo, sentirnos extrañamente productivos pero vacíos a la vez.

Da igual que nos apalanquemos o que nos mantengamos ocupados, y dondequiera en el mundo que nos encontremos, la necesidad de mantenernos en la zona de confort es una forma de pereza y se caracteriza por una profunda ignorancia.


Buscamos desconectar de nuestra realidad interior, queremos una vida sin dolor, un escape o un refugio donde no confrontar las dificultades o las dudas que tenemos sobre nosotros mismos, nuestra vida o nuestras relaciones.

Ese desconectar y acallar las dificultades que se presentan es el arma de doble filo del slowlife. Y no me cansaré de insistir en que vivir lento no es tumbarse a la bartola y vértelas venir. Eso es, sin duda querer vivir en un estado perpetuo de pereza.

No agarrar el toro por los cuernos, hacer reajustes y cambios, esforzarse y renunciar es algo muy activo que precisa de esfuerzo y de enfrentarte al miedo. Si no lo hacemos y sólo soñamos en cómo sería si nos pudiésemos permitir bajar el ritmo nos mantenemos en un estado perpetuo de estrés o nerviosismo que va desde la actividad más histérica al adormecimiento más profundo.

Queremos apaciguar nuestras mentes inquietas, crear una vida ocupada en lugar de confrontar la vida real que ocurre en nuestro interior.

Es como darle un caramelo a un niño que se queja y necesita comprensión y cariño... ningún caramelo será suficiente aunque le mantenga callado por un rato.

Como adultos buscamos reconocimiento y confort, pero nunca estamos satisfechos... sea lo que sea lo queremos cada vez más grande, más rápido, mejor, antes y de manera más fácil a ser posible. Si prentendemos encontrar lo que buscamos de este modo es como beber agua salada: nuestra sed de comodidad y facilidad nunca estarán satisfechas.

Obviamente hay personas que están más atrapadas por esta actitud que otras, muchos de nosotros entramos y salimos de este estado... solemos entrar más a menudo cuando nos sentimos insatisfechos con nuestra situación actual o cuando tenemos algún conflicto. Buscamos salir de esa sensación de inquietud interna solucionando cosas fuera en lugar de parar un momento y enfrentarnos a lo que está realmente amasándose en nuestra mente. Desenchufamos, ponemos el automático y nos sentimos productivos: la pereza de mantenerse ocupado en acción.

Enfrentarse a los conflictos internos, cambiar la manera de ver y de hacer las cosas nos abruma, lo vemos cuesta arriba y nos da miedo, así que nos mantenemos ocupados con el día a día, nos sentimos productivos haciendo cosas, construyendo cosas, teniendo conversaciones a menudo vacías y ganando dinero para seguir adelante.

Hay practicalidades que debemos atender, eso está claro, pero nunca encontraremos la calma y el equilibrio que buscamos, nunca estaremos internamente satisfechos si seguimos actuando como autómatas, produciendo "ahí fuera" sin cultivar nuestro interior.

Con el tiempo me he dado cuenta de que el esfuerzo de cambiar es menos que el esfuerzo de mantener la carrera. La meditación y la renuncia a ciertas cosas que yo creía importantes (y han resultado no serlo) me han servido para darle un vuelco a mi vida. Ya sé que todos más o menos somos conscientes de todo esto pero, ¿qué técnicas utilizas tú para salir de ese ciclo?