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LOURDES PEREZ ONLINE

5 ideas kaizen para conseguir cambios que duren

Slow Lou

cambios que duren

Dos martes más y se terminó, chimpón, el 2016.

Llevo tres años diciéndome ”este es el año” y hace unos días se lo decía al vikingo por cuarta vez. ”2017 va a ser el año” afirmaba yo con una sonrisa y gesto de futbolista que acaba de marcar gol.

Hoy en meditación me he dado cuenta de la dualidad de esa frase que, por muy motivadora que parezca, en realidad, si la analizas, no significa absolutamente nada.

Desde que comencé a decir que el próximo año es ”el año” han pasado varias cosas importantes a nivel laboral y a nivel personal en mi vida, ha habido altos y bajos en muchos aspectos. Altos de los súper guays, bajos de los súper chungos; pero si algo está claro es que desde hace tres años estoy mucho más presente, más concentrada y más kaizén.

¿No sabes lo que es kaizén? En los artículos para miembros tienes un post donde hablo sobre ello, si no eres subscriptor puedes apuntarte AQUI porque es los domingos cuando te llega la chicha de verdad a tu bandeja de entrada.

 

 

La dualidad de la frase, a eso vamos.

En realidad cada año es ”el año” y aunque en realidad no parece que haya avanzado mucho ni haya conseguido grandes cosas, al echar la vista atrás veo que sí, que he dado muchos pasos en pos de la vida que quiero vivir (y fíjate que no digo quiero tener).

Así que me reafirmo en que los pequeños cambios son poderosos y sigo con esa motivación de principiante cada diciembre, sin grandes pretensiones y con muchas ganas de seguir en el camino.

 

Porque no es la meta lo importante, es el camino.

Con agobio, prisa y huida de la situación presente quizás consigamos cosas, pero... ¿a costa de qué?

La calma, la salud, las amistades, el equilibrio y la mente clara no entienden de grandes metas a corto plazo. Yo creo que hay que tomar distancia de las metas que nos ponemos y observar para qué nos las ponemos: en muchas ocasiones la motivación está basada en un sentimiento de insuficiencia.

Es interesante hacer un ejercicio de introspección porque la motivación es la que marca el karma en nuestro camino.

Yo no me escribo propósitos de año nuevo, sé que no me sirven de nada... tengo ideas chulas, planes relativos, objetivos que si se cumplen pues bien y si no pues nada. Hace tiempo que dejé de querer conseguir grandes cosas y decidí ser una persona pequeñita que hace cosas pequeñitas.

Le dejo los grandes planes al vikingo y yo me mantengo paciente detrás, apoyándole cuando se cansa, levantándole (o intentándolo) cuando se cae y aceptando los repentinos cambios de dirección.

Un pasito cada vez, con observación, honestidad y coherencia, eso es lo único que me propongo. Me lo propongo para cada día, no sólo en fin de año.

Los grandes cambios y los grandes pasos no se consiguen de golpe, o al menos no se mantienen durante mucho tiempo.

Me gustaría hoy ofrecerte cinco premisas que uso yo para mantener hábitos y construir nuevos. A mí me sirven, es todo muy kaizen (otra vez con la palabra de moda) y estoy segura de que puedes aplicarlas tú tambien, tanto si eres de los que se escribe una lista de propósitos para año nuevo como si no.

Al final del post te tiendo una mano para que hagas un plan de acción coherente y manejable para este 2017.

 

 

1.- No menosprecies el poder de empezar pequeño.

No sirve de nada querer cambiar mil movidas de golpe. Es mejor concentrarte en un par de cosas que sean el detonante del resto y empezar pequeño.

Por ejemplo: si quieres  pasarte a una dieta vegana, comenzar a hacer yoga, meditar una hora cada día e ir al gimnasio tres veces por semana, está claro que si no has hecho nada de esto nunca (o no desde hace mucho tiempo) implementar todos estos cambios de golpe te va a durar un telediario.

Empieza por algo que sea sencillo.

Por ejemplo haz dos días a la semana de dieta vegana, digamos martes y jueves. Puedes planear el menú o no, pero martes y jueves nada más, así tampoco tienes que arrastrar a nadie a hacer lo que tú quieres hacer. No conviertes esto en un reto si no en una mejora pequeña sin alborotar el menú de toda la familia y tampoco entras en conflicto cuando vas de visita a casa de alguien.

Puedes también hacer 5 minutos de meditación por la mañana, solo 5, ya está. En cuanto te despiertes o después de dar de comer a los gatos o sacar al perro si le ha dado el apretón. Son 5 minutos, quizás quieras usar alguna app del móvil o hacer la meditación de la sonrisa interior que te prepongo en ESTE VIDEO (se oye bajito, busca los auriculares).

 

2.- Adelanta un pasito cada mes.

En febrero quizás puedas comenzar a hacer yoga diez minutos por la noche, antes de acostarte. No es necesario que te compres todos los aperos y que te apuntes a un gimnasio ni nada. Hay vídeos chulos muy bien explicados con sesiones cortas que puedes practicar justo después de ponerte el pijama.

Dormirás mejor y te permitirá despertarte diez minutos antes y en lugar de hacer 5 minutos de meditación, después de un mes de práctica puedas hacer 10 ¿lo ves?

A lo mejor te animas a hacer un fin de semana vegano a parte de los dos días que ya estás manteniendo la dieta. Puedes convertirlo en algo colaborativo, invitar a amigos a casa, familiares, pinterestear un rato con recetas molonas, hacer un grupito chulo que contagie sin presión.

Poco a poco, con aumentos pequeños al finalizar el año habrás establecido una rutina que no te habrá costado nada implementar.

 

3.- No te envalentones

De verdad, parece que a veces le pillamos impulso a las cosas, nos sentimos genial con nosotros mismos y de repente decirnos ”venga a por todas”.

Hay más posibilidades de que se te caiga el invento si quieres cambiarlo todo de golpe. Los momentos de impulso y buen rollo no siempre van a estar ahí, lo sabes, y si fallas una semana entera porque en realidad no había un hábito construido lo más probable es que abandones por frustración. Así que los puntos uno y dos en plan religioso y paciente.

 

4.- Crea comunidad

Seguro que tienes algún amigo o familiar que también quiere implementar mejoras en sus hábitos o comenzar un proyecto nuevo. No hace falta que sean los mismos objetivos que los tuyos, siempre es bien tener a alguien con quien hablar cuando has decidido dar el siguiente paso.

Poner tus pensamientos en voz alta te ayuda a ver si estás preparado o no. La otra persona te puede dar feedback y tú también puedes serle de mucha ayuda. Quien dice otra persona dice un grupo de amigos. A lo mejor os podéis juntar ese fin de semana vegano para apoyar tu avance y tú puedas unirte a algo que otro esté haciendo. Es cuestión de hacer piña con ilusión, paciencia y alegría.

 

5.- Sé flexible

A veces por temas de horarios o causas externas tu martes y jueves vegano tendrá que ser lunes y miércoles, o tus diez minutos de yoga antes de acostarte tendrán que ser a media tarde... no pasa nada. Lo suyo es encontrar la manera de mantenerlo sin luchar contra viento y marea.

¿Ves la importancia de empezar pequeño? Mejoras continuas, pasito a pasito, es más fácil reorganizar, encontrar el momento adecuado, hacer un poquito de ensayo y error. Muévete con el mantra ”¿cómo lo hago?” en lugar de dejar el ”así no se puede” tomar control.


Y ahora la mano amiga de la que te hablaba más arriba.

Desde enero me pongo a tu disposición para ayudarte a construir aquello que tengas en mente, desde hábitos personales hasta objetivos profesionales. Alguna cosita en plan ahora o nunca o quizás algo por lo que quieres dejar de perder el sueño.

Tengo ya enero cubierto pero si quieres puedes reservar tu consultoría para febrero.

¿QUÉ INCLUYE ESTE SERVICIO?

• Antes de la sesión: un planteamiento previo via email. 
• Una sesión (skype): 90 minutos de tú a tú donde tendrás mi total atención y entrega. 
• Después de la sesión: un resumen via email de lo que hemos descubierto y un plan de acción detallado para dar los primeros pasos en la dirección que hayas decidido.

Una vez hecha la reserva te escribiré en menos de 24h para cerrar fecha.

Si quieres saber más tienes toda la información de este servicio de consultoría pinchando AQUI.