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LOURDES PEREZ ONLINE

Cómo aumentar la confianza en ti misma

Slow Lou

como aumentar la confianza
En varias conversaciones sobre la autoconfianza (que no es lo mismo que autoestima, por si las dudas) con alumnos, amigas y familiares me he dado cuenta de que en general se le da mucha importancia a las situaciónes concretas que enfrentamos para definir si nos sentimos seguros de nosotros mismos o no.

Muchas personas creen que tener confianza en uno mismo está determinado por los parámetros que controlan dichas situaciones (más confianza frente a un tema que controlamos y menos frente a circunstancias nuevas por ejemplo), pero la verdad es que el nivel de autoconfianza en cada momento se genera dentro nuestro antes de enfrentar la situación en cuestión.

He escuchado a algunos coaches decir "atrévete y sal de tu zona de comfort, la experiencia te demostrará que sí que vales", pero he visto que la razón principal por la que a muchos nos cuesta desarrollar la autoconfianza no es la falta de fuerza de voluntad por querer superar miedos si no la falta de comprensión sobre por qué nos sentimos inseguros.

Hoy quiero hablarte de cómo funciona nuestra mente a este efecto y de esta manera intentaré ayudarte a que crezcas como una persona más segura de ti misma, en cualquier situación.

¿De dónde viene la autoconfianza?


Se supone que es cuestión de confiar en tus habilidades, en tus talentos, en tus conocimientos, en tu apariencia, etc. todo en dependencia de la situación en la que te encuentres. Con el tiempo he aprendido que no es sólo eso...

Nuestro coco funciona así: de manera inconsciente buscamos los puntos de conexión que hay entre lo que vemos ”fuera” y nuestra perspectiva sobre la vida. ¿Esto qué significa? Que la perspectiva que tenemos sobre la vida será la que filtre la información, la reinterprete y amolde esa información de manera que cuadre con nuestras creencias. Esa se convertirá en la realidad que veamos aunque no sea una realidad absoluta.

Hacemos esto de forma automática, ya sea por mantenernos en nuestra zona de confort, en el status quo o como quieras llamarlo, pero lo que hacemos prácticamente todo el tiempo es filtrar por un colador todo lo que ocurre a nuestro alrededor dejando pasar sólo las partes que cuadren con cómo estamos programados y de este modo reafirmarnos nuestras creencias.

¿Entonces qué podemos hacer?

Mi experiencia me dice que en realidad es cuestión de descristalizar nuestra manera de entender la vida: lo que la vida debe ser, lo que se supone que es correcto e incorrecto, lo que consideramos bueno y malo. Desde lo más superficial a lo más profundo.

Cuando nuestras creencias son menos sólidas, cuando nos identificamos menos con nuestra educación, nuestro entorno y nuestros pensamientos damos lugar a una visión mucho más general de la realidad, menos crítica y consecuentemente, menos filtrada.

Somos capaces de aprender más, de ver más, de juzgar menos y gracias a eso aprendemos que también nosotros tenemos puntos que aportan valor a la comunidad y lugares donde aún nos queda mucho por aprender.

Reconocer con humildad que nos falta información, que no podemos gustarle a todo el mundo (y que eso no es malo) que nuestras creencias pueden ser limitantes e incluso contraproducentes a nivel emocional es una gran liberación.

Antes que nada quiero que recuerdes que, aunque intento escribirte desde un enfoque teórico, yo te hablo desde mi experiencia, eres tú quien tiene que pasar por la vivencia para darte cuenta de cómo, de manera natural, al soltar la rigidez ya no sientes que debes protejer nada, ya no te sientes insultado o juzgado, ya no te sientes limitado y eso es lo que te hace sentir en calma. Esa calma te da la confianza que necesitas para enfrentarte a cualquier situación sin sentir que debes estar ”a la altura” o ser ”suficientemente bueno” o con miedo a no ser valorado.

Vamos a por un ejemplo práctico.

Supongamos que tienes que hacer una presentación en un par de horas, o tienes una entrevista de trabajo o vas a encontrarte en un ambiente que no es del todo cómodo. Lo que determinará tú nivel de confianza durante el evento en cuestión será el cómo esten tu mente con sus motivaciones y sus comprensiones ANTES del evento.

Si crees que no tienes la imagen que deberías o que no dispones de todas las respuestas a las posibles preguntas que puedan hacerte, si antes ya de prepararte imaginas todo lo que las otras personas pueden pensar de ti, evidentemente en cuanto te encuentres en la situación las piernas te van a temblar, las conversaciones no resultarán fluidas o te vas a quedar en un rincón escondido. ¿Y qué pasa después? Que todo esto reafirma tus creencias sobre tu mala imagen, tu falta de información o los juicios de otros sobre ti... el pez que se muerde la cola.

Cuando sueltas todas las creencias que tienes sobre ti mismo, tus comparaciones con el entorno, tus prejuicios sobre los demas; cuando desarrollas la humildad, la paciencia contigo mismo, la calma que te da saber que no debes ser esa imagen de perfección que tienes montada en la cabeza... entonces no hay miedo y la confianza aparece sola.

No importa cuánto intentemos parecer seguros de nosotros mismos, si antes del momento de la verdad estamos inseguros no nos valdrá de nada falsearlo, el problema está dentro.

Ahora bien, ¿por dónde empezamos?

Quizás sería una buena idea comenzar a escuchar todos los juicios que hacemos sobre los demás y sobre nosotros mismos a diario. Intenta no ponerte a razonar el por qué tenemos estos juicios, haz este ejercicio sin necesidad de justificarte: los juicios están ahí, vale, bien. ¿Cuáles son? ¿para qué nos sirven? ¿los miedos son reales? ¿las comparaciones son útiles?

Yo pasé por esa lucha hace mucho tiempo y aún hoy me siento incómoda en según qué situaciones, pero lo veo con más distancia, recuerdo que mis miedos sólo crecerán si me doy motivos para tenerlos, decido abrirme y mostrarme vulnerable. confiar en las personas al otro lado de la ecuación y practico este análisis cada día, me tenga que exponer a algo incómodo o no.

Como sabes mi herramienta es la meditación, la meditación me ayuda a acallar el barullo interno: puedo aislar pensamientos, observalos, dejarlos pasar. No les doy fuerza, los reconozco, me conozco, a veces me rio y tras soltar y soltar las creencias limitantes acaban por desaparecer.

Conocerte y crecer, liberarte y vivir en paz es algo que se ejercita cada día, no es un objetivo que se consigue y se mantiene. Es un estilo de vida, es un trabajo continuo.

Si estás en el curso de meditación te animo a que no tengas prisa, que treinta años (o los que sean) de funcionar de una manera no se desharán de forma mágica, que es curro, como con todo, pero que merece la pena llegar a esa liberación y calma.

Si no estás en el curso te animo a que dediques diez minutos cada mañana a escuchar el jaleo que hay en la azotea, sin juzgarte, sólo mira, a ver que hay. ¿te animas?