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LOURDES PEREZ ONLINE

Budismo, Sufrimiento y el dr. King

Slow Lou

A estas alturas ya sabes que escribo todas mis reflexiones y mis análisis basándome en mis experiencias con la meditación y mi limitada comprensión de la filosofía budista, pero fue una frase de Martin Luther King la que me dio una motivación clara y concreta para cambiar mi vida de rumbo.

"La pregunta más urgente que debes hacerte en esta vida es ¿qué estás haciendo por los demás?" - dr. King



No tengo el poder de generar cambios rápidos en el mundo, tampoco sé si los cambios que yo considero necesarios son los buenos. Pero puedo pensar en pequeño y pensando en pequeño pasas más fácilmente a la acción.

Mi motivación es grande: quiero acabar con el sufrimiento en el mundo. Pero mis conocimientos y mis medios son pequeños. Eso podría desmotivarme y pensar que mi poder de acción es cero, que no tengo la posibilidad de hacer nada de valor, nada realmente importante. Podría darme la vuelta, sentir frustración y abandonar esa motivación que como el fuego me quema por dentro.

O puedo ser más humilde y mirar con lupa lo pequeño, lo que pasa inadvertido, lo que parece no ser tan importante y empezar por ahí. Porque igual que una casa se mantiene por unos cimientos que no se ven, la sociedad hace y deshace a razón de una inercia colectiva que hemos decidido ignorar.

Esa inercia colectiva que se basa sobretodo en la competición y el acaparamiento: ambos partes responsables de ese sufrimiento inherente a cada uno de nosotros. Maduramos hacia un estado constante de incomodidad que nos recuerda que hay que luchar para tener un plato de comida, una manta por la noche y un techo sobre nuestras cabezas y evitar por todos los medios caer enfermos.

Ahora ya puedes dejar de preguntarte por qué los niños pequeños parecen tan felices y tan absortos en el presente...

Entonces, si el sufrimiento es tan básico y nos lleva a actuar de un modo que produce aún más sufrimiento, quizás es por ahí, por la comprensión de ese paradigma que puedo llegar a tocarle la fibra a alguien, a despertar una vocecita que le recuerde que nuestras acciones pueden dejar de estár cargadas de lucha y miedo.

Sé que puede sonar pesimista la premisa sobre la que se basa el Budismo "la vida es sufrimiento", pero en realidad hay una gran incomprensión sobre lo que esto significa. Nos hemos acostumbrado tanto al sufrimiento de base que no lo consideramos tal y al oír algo como "la vida es sufrimiento" suena a pesimismo, a drama y lo negamos rotundamente. Normal.

El mundo está lleno de alegría y de belleza, de personas buenas y generosas, hay mucho gozo y mucha felicidad todo el tiempo, ¿cómo entonces se puede afirmar tajantemente que la vida es sufrimiento?

El sufrimiento


En budismo se entiende el sufrimiento (duka) como una incomodidad constante, una emoción, un pensamiento de base que mueve todo lo que hacemos. Esa sensación de incomodidad, esa motivación por buscar lo que no se tiene, por deshacernos de lo que nos molesta, por reajustar constantemente nuestra vida para que sea calmada y feliz: ese es el sufrimiento inherente al ser humano.

La calma y la felicidad que encontramos cuando por fin tenemos lo que queríamos o conseguimos ciertos objetivos o nos quitamos de encima ciertas enfermedades u otras molestias es temporal y está condicionado a tener, conseguir, quitarnos de encima, etc. Cuando las condiciones externas favorables desaparecen el sufrimiento vuelve. Es por eso que se hace tanto incapié en que la felicidad no está ahí fuera sino en nuestra mente.

Necesitar comer en sí mismo no es causa de sufrimiento si tienes la nevera llena, pero puede serlo si no tienes la posibilidad de comer. Necesitar afecto no es razón para el sufrimiento si tenemos familia y amigos que nos apoyan pero sí lo puede llegar a ser cuando nadie te comprende o estás solo. Necesitar estar sano no es sufrimiento si dispones de las medicinas o el tiempo necesario para recuperarte pero sí lo es cuando no tienes ninguna de las dos cosas.

Cuando la calma está condicionada por los factores externos el sufrimiento se crea en la mente. El sufrimiento nace cuando queremos algo que no tenemos o cuando algo que tenemos desaparece. Al igual que si estamos tranquilos y algo interrumpe nuestra paz nos enfadamos, nos molestamos... si nuestra paz estaba vinculada a la tranquilidad circunstancial desaparece cuando un factor externo contradice nuestras necesidades.

Es por eso que cuando en budismo se afirma que la vida es sufrimiento no se queda sólo con esa afirmación si no que además te dice: "hay un camino para salir de él".

►Un camino que sin importar las circunstancias externas te trae la calma necesaria para que ese sufrimiento pueda verse sin apego, sin aversión, se entienda como la realidad del ser humano y no nos involucremos para crear más sufrimiento todavía y, con la práctica, liberarnos.

La liberación


Esa calma, esa paz y felicidad que se consiguen gracias a factores externos ya sabemos que es impermanente. Según la psicología budista creer que somos entidades independientes pero a la vez depender de las circunstancias para sentirnos felices, genera apego hacia lo que nos da esa tranquilidad y aversión hacia lo que nos la quita.

Ese apego/aversión por conseguir los factores externos óptimos se cristaliza y genera aún más sufrimiento dando cabida a esa sensación de independencia en la que nos vemos como entidades separadas del mundo, de otras personas, separadas de las circunstancias. Nos consideramos víctimas o víctores en lugar de simples receptores-coactores con respecto de las consecuencias lógicas causadas por nuestra manera de actuar en el mundo y por otras circunstancias que en gran medida ni conocemos.

El modo en que reaccionamos a los estímulos externos y el modo en el que nos relacionamos con nuestro entorno es lo que provoca o evita el sufrimiento. El sufrimiento está en nuestra mente.

La lucha, la separación, la necesidad, el miedo, las expectativas, la competición, la aversión, el apego, la ilusión de independencia, la creencia de que lo que vemos es permanente y tiene entidad propia... eso es lo que genera el sufrimiento y lo que hace que respondamos desde un paradigma que, consecuentemente, genera más sufrimiento.

Es por esto que cuando nuestras acciones salen desde el amor, del desapego, de la compasión, de la comunicación, la ayuda, la paciencia y el conocimiento de estas verdades, que el sufrimiento se ve pero no se siente con aversión, se entiende como una realidad inherente al ser humano pero con la distancia suficiente como para que nuestra respuesta al estímulo sea equilibrada, ecuánime.

Con este nuevo paradigma esa inercia colectiva de la que hablaba al principio deja de ser ignorada. Tomamos responsabilidad no sólo de nuestras acciones si no de nuestras motivaciones, nuestros miedos, nuestras expectativas y nuestra visión condicionada por las circunstancias que nos rodean. Tomamos conciencia de nuestra ignorancia, de la falta de información con la que juzgamos el mundo.

• Nunca sabemos qué ocurre en la mente de otra persona, juzgarla a través de nuestra visión genera separación y por consiguiente se dificulta la empatía y aún más la comunión o la compasión. Genera sufrimiento.

• Nunca sabemos las circunstancias que hay alrededor de una situación que estamos viviendo, tenemos una visión muy limitada de la realidad tal y como la experimentamos, obviar esa verdad (nuestra visión limitada y condicionada) también genera sufrimiento porque desarrollamos aversión hacia lo que juzgamos como malo o incorrecto.

Desde la psicología budista se considera que es a través de la observación de nuestra mente que podemos ver cuando nos hemos salido del camino sin necesidad de condenarnos por ser como somos, por pensar como pensamos, pero con la posibilidad de realizar cambios gracias a la comprensión de que la vida es, al fin y al cabo, una búsqueda constante del equilibrio, para nosotros y para los demás también.

►El entrenamiento de la mente es un pilar básico en la psicología budista, sin la meditación caemos constantemente en esa ilusión de separación, en esa lucha constante con nosotros mismos y con el mundo.

Gracias a la meditación se desarrolla una mente ecuánime, una mente que reconoce cuando juzgamos sin información, si lo hacemos por miedo o con expectativas y reconocemos que todo lo que creemos y hacemos está limitado, está filtrado y está condicionado por nuestra educación, por el modo en el que entendemos nuestras experiencias y la manera en la que nos separamos del conjunto.

Los problemas se convierten en aprendizaje, los inconvenientes se convierten en revelaciones, todas las personas con las que interactuamos son potenciales maestros.

Damos cabida a la humildad, la compasión, la paciencia, la aceptación...

Por eso el día que escuché la frase del dr. King decidí que si no puedo hacer grandes cambios por ignorancia y por falta de medios, al menos empezaría por los cimientos.

Quiero transmitir lo poco que sé, lo que ha aprendido a través de la práctica, quiero animarte a no intelectualizar ya que, por los motivos que he explicado antes, sin experiencia propia no hay equilibrio, cambio permanente y mucho menos liberación.

"Cuando enciendes la luz de tu compañero de viaje, esa luz también ilumina tu camino" - Atisha



En nuestra mente está la respuesta a esa felicidad, ese desarrollo personal, esa calma que sabes que buscas, porque, como todos, vivimos luchando por liberarnos de algún tipo de sufrimiento.

Si te digo que la meditación es LA respuesta te estaría mintiendo, pero sí puedo garantizarte que es una de las respuestas, es la que más rápida, más permanente y la que más dramáticamente ha cambiado mi vida. Una práctica continuada, un entrenamiento mental de observación y reprogramación constante.

En el blog encontrarás temas muy variados que traen detrás la motivación de construir un mundo mejor y mis reflexiones están basadas en mi experiencia y en mi aprendizaje sobre filosofía y psicología budista. No necesitas ser budista para entenderlo ni para incorporarlo a tu vida. Ya sea tu mente, tu cuerpo o tu huella en el mundo, recuerda las palabras de Martin Luther King y pregúntate qué has hecho hoy por los demás.

Si te interesa profundizar un poco más en este tema no dudes en echarle un vistazo al curso Meditación 53 en el que podrás mantener una práctica constante durante todo un año.

Espero poder inspirarte, gracias por estar aquí.