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LOURDES PEREZ ONLINE

Conversaciones vacías y el ego

Slow Lou

Esta semana ha sido raruna hasta decir basta.

Y cuando digo raruna lo que quiero decir es que todo parecía ir fluyendo bien y de repente ya no fluye. O sea, que una vez más me he visto de morros con la realidad: mi experiencia y mi cabeza se piensan que lo de fuera es estable, es permanente, que si todo fluía... ¿por qué ya no fluye?

Como cuando haces las cosas “bien” y los resultados salen “mal” y no te cuadra, como si hubiese una regla matemática e inmediata para los resultados de nuestras acciones o la ley del karma fuese lineal y clarita... que no lo es ni por asomo.

Me he pasado la semana estudiando y con sesiones de meditación más largas de lo normal, ¿cómo puede ser que llegue el día de escribir y no sepa ni qué contarte?

Entonces hoy, después del bloqueo, me veo escribiendo un post en el que he decidido no hablar de nada... ¿qué te parece? ¿una absurdez verdad?

Cuando tomé los votos budistas, hace casi dos años ya, me comprometí entre otras cosas al diálogo atento, eso significan varias cosas:
• No decir nada innecesario o que provoque conflicto.
• No decir nada que no sea verdad o que lleve a la confusión.
• Hablar sólo desde la reflexión y la atención plena.
• Escuchar activamente y sin juicios.

Obvio decir que sin un trabajo constante de atención plena y meditación esto es imposible, de hecho en mi día a día me soprendo diciendo sandeces de vez en cuando y siendo sarcástica a más no poder... aunque la motivación no sea hiriente.

Pero cuando entro en conversaciones “serias” o cuando me planto frente al ordenador y tengo tiempo para reflexionar y decidir de qué quiero hablarte me lo curro un montón, en serio. Así que venir hoy a no hablar de nada podría parecer una pérdida de tiempo para mí y para ti, además de que estaría faltando a uno de los votos y quizás sería mejor no publicar.

Antes de decidirme he hablado con Paula de Unusual Hippies y con Sandra de Presente Simple, haciendo un poquito de brainstorm. Les decía que hoy quería hablar sobre el ego... un buen tema ¿no te parece? Pero es un tema complicado de narices y me asaltan varias preguntas:

• ¿desde qué perspectiva lo enfoco?
• ¿con qué motivación lo escribo?
• ¿como puedo hablar sobre el ego y que no se convierta esto ni en una enseñanza budista ni en una disertación psicológica?

Porque un post con título Deshazte de tu Ego o Las Trampas del Ego o algo por el estilo puede ser de lo más superficial y además muy diluído. El tema del ego me lo tomo muy en serio no te creas.

Es que de hecho en budismo se aprende que el ego no existe, que es una creación mental, que no hay nada que aniquilar ni que validar, que no hay un ego que satisfacer apartado de la totalidad de lo que nos conforma como seres humanos. Que el ego no tiene identidad propia y que cualquier cosa que hagamos para sobrevivir podría de hecho adjudicársele al ego...

Ahora ves por qué no puedo dejarlo en algo superficial ni en un manual DIY para arreglar algo que viene de fábrica (y que no hay que arreglar en realidad)

Mientras le daba vueltas al asunto me he dado cuenta que mi cabezonería por escribirte hoy (mi hoy) para publicar el jueves (tu hoy) es una de esas cosas que podría considerarse egoísmo disfrazado de compromiso.

El compromiso de tener un artículo para ti los martes y los jueves me lo he puesto yo sola y cumplir (cuando sé a ciencia cierta que tú no vas ni a cabrearte ni a defraudarte y que no le hago daño a nadie por no escribir) es sólo un momento del yo y mis propósitos, yo y mi compromiso, yo y mi estatus bloggeril si es que eso existe.

Así que, en un intento kamikaze de que este post no sea sobre nada y mantener mi voto de hablar de un modo atento, quiero animarte a que entiendas el ego como algo que es inherente al ser humano, que no es bueno ni malo, que es una creación mental de los individuos nacida de la necesidad de supervivencia y aceptación de grupo.

Desde mi punto de vista, si realmente quiero hacer algo “bueno” por ti, por mí, por cualquiera que se cruce en mi camino, lo último en lo que debo pensar es en deshacerme de mi ego, además no puedo deshacerme de mi ego por dos razones:
• Es una creación mental impermanente y sin identidad propia (por mucho que parezca lo contrario).
• Es inherente al ser humano para su supervivencia generar esa creación mental.
• Si es una creación mental impermantente necesaria para mi supervivencia y si quiero sobrevivir tengo que, simplemente, observar la mente y relativizar.

Las conversaciones desde una motivación de apertura y comprensión, las acciones generadas desde la entrega y no en busca del resultado y la observación desapegada de mis emociones y patrones mentales son cosas a las que debo prestar atención más que si el ego o no el ego...

Mira, al final he terminado hablando del dichoso tema...

Y tú, ¿cuántas conversaciones que no van de nada o que generan conflicto tienes a lo largo de la semana? ¿cuántas veces sientes esa deshazón interna por mantener fuerte la ilusión de que hay algo que defender?

Puedes leer más sobre el sufrimiento que todo esto conlleva desde la perspectiva budista en este post.