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LOURDES PEREZ ONLINE

Dolor físico: el castigo y la exigencia

Slow Lou

exigencia fisica

Hace unas semanas el vikingo y yo nos apuntamos al centro de escalada de Malmö. Estoy muy feliz de haberme embarcado en una actividad que pida tanto de mí a nivel físico y a nivel mental.

 

Hoy no quiero hablarte de cómo la escalada me permite practicar meditación en movimiento, concentración unidireccional y desarrollar una motivación tremenda, que también. Hoy vengo a contarte que, por negligencia, esta mañana me he despertado con un dolor de espalda impresionante que hace que me mueva como un palo y respire muy superficialmente.

 

Creo que tengo una inflamación de los dorsales que me agarra ambos serratos, porque me cuesta respirar y no puedo girar la cintura sin ver las estrellas. Así que nada, para el dolor paciencia y mucho amor, y de eso te quiero hablar hoy un poco.

 

Mi carrera como bailarina me ha enseñado que enfadarme con mi cuerpo no solo no es solución si no que lo empeora, pensar que mi cuerpo me está “escarmentando” por “no portarme bien” es un pensamiento muy chungo que además hace que me sienta culpable y me castigue, por suerte esa actitud ya la solté hace muchos años.

 

Generar aversión por el dolor es lo más común pero en mi caso, no sé si por tantas lesiones, dolores y leches varias, he aprendido que el dolor te dice muchas cosas, entre ellas: para un momento y mira a ver. Pero claro, para escuchar primero hay que aceptar y estar atento, ni odiarlo, ni evitarlo cuando ya está aquí ni hacer como que no está, que ésta última es muy típica en plan "yo puedo con esto y más" o "no puedo permitírmelo" y otras superwomanadas del mismo estilo.

Nuestro cuerpo es una máquina fuerte y maravillosa que aguanta carros y carretas pero si no estamos atentos a las pequeñas señales u obviamos el dolor con un “ya se pasará” o un “es normal porque siempre me duele” pues no hay manera de mejorar ni de prevenir para la próxima, además es una absurdez como la copa de un pino en la que tiendo a caer demasiado a menudo.

Esta es mi ídola Sasha Digioulian (fuente)

Esta es mi ídola Sasha Digioulian (fuente)

 

Ayer el vikingo tenía un dolor de espalda tremendo también, así que entre renovación de cocina, carga de cajas y varias horas de ganchillo también colé una buena sesión de masaje para que al menos pudiese dormir mejor. Pues nada, esta mañana ha sido mi cuerpo el que ha dicho que hasta aquí.

 

Creo que es de lanzarme a tierra desde la pared cuando llego a la cima en lugar de bajar pasito a pasito. Todas esas recepciones en el suelo han pasado factura a la espalda. El dolor que estaba creciendo y que yo achacaba a que los músculos estaban despertándose, agujetas y demás, era una inflamación en ciernes y la caña que le estoy pegando en el rocódromo es demasiado para un cuerpo que dejó la actividad física casi al cien por cien hace tres años.

 

Así que me he pasado el día moviéndome lo menos posible, dándome bálsamo de tigre como mejor he podido y sí, me he tomado un ibuprofeno que después de cuatro horas parece no haber hecho nada de nada.

 

Sonrisa interior.

 

No sé si conocéis una técnica taoista que se llama la sonrisa interior. Es un trabajo persistente que aprendí hace ya casi veinte años y que solía hacer cuando estaba de gira pero que había olvidado hasta hace unos días.

Hoy me he pasado el día practicando la sonrisa interior y he decidido que voy a volver a incorporar esta meditación en mi práctica diaria porque evidentemente el dolor no se ha ido. Como digo es un trabajo persistente, esto no es un truco de magia, es un currazo como cualquier otra meditación.

El objetivo no es curarte de enfermedades ni quitarte dolores, el objetivo de este trabajo es desarrollar amor y respeto por nuestro cuerpo físico, un estado de generosidad y agradecimiento que se integra en nuestras vidas y cambia el modo en el que nos escuchamos y nos tratamos. De manera paralela y como beneficio añadido los dolores remiten y mejoramos nuestra salud general.

Siempre lo digo, generar la motivación adecuada antes de hacer cualquier cosa en esta vida es lo mejor que podemos trabajar para liberarnos y ser felices.

Hay mucho en la red de cómo practicar esta técnica, os recomiendo que os vayáis a la fuente y busquéis las enseñanzas de Mantak Chia, en cuanto esté un poco mejor colgaré una meditación guiada en el grupo de facebook.

Espero que el artículo de hoy os haya inspirado a cuidar vuestro cuerpo desde una motivación de amor y escucha. En este vídeo que colgó  nuestro compañero César (uno de los mejores terapeutas que he tenido nunca) ,no puede estar mejor explicado: quiérete, quiérete mucho, date amor, compasión y paciencia. Desde esa motivación cualquier hábito de alimentación, ejercicio y descanso irá de la mano del buen trato que cada uno nos merecemos.

El castigo y la exigencia están supravaloradas y demasiado integrados en nuestro comportamiento ¿tú qué opinas?, la paciencia y la persistencia son igual o más efectivas y menos agresivas. Créeme que son muchos años de llevar el látigo a cuestas.