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LOURDES PEREZ ONLINE

Frustración: ¿eliges Miedo o Motivación?

Slow Lou

Creo que todos sabemos qué se siente cuando estamos frustrados. Esa sensación de sentirte privado de las herramientas o las oportunidades o quizás incluso las capacidades necesarias para conseguir ciertos objetivos.

Hay momentos muy obvios donde la frustración se manifiesta, por ejemplo, en el supermercado: tienes prisa y te toca la fila de los lentos en la caja, o en la universidad o el trabajo: tienes que llegar a unos objetivos concretos y sientes que el grupo no está arrimando el hombro.

Pero en nuestros días la frustración encuentra rutas menos directas. De hecho puede tomar diferentes formas, por ejemplo la frustración puede llegar a convertirse en apatía. Si estás experimentando falta de motivación quizás venga de ahí, de hecho probablemente sea lo mismo pero ha mutado.

Incluso la depresión es otra forma que la frustración puede tomar. Muchos psicólogos describen algunos casos de depresión como enfado que, al no expresarse, se desarrolla hacia dentro, hacia uno mismo. En otras palabras: cuando estás frustrado pero no puedes convertir tu frustración en acción puedes llegar a deprimirte.

¿Por qué la frustración tiene diferentes formas?

En realidad todo depende de nuestra reacción: si no hacemos nada en el momento que nos sentimos frustrados, hacemos como si no pasase nada e ignoramos la situación emocional que estamos experimentando, o la causa de dicha emoción, es muy probable que comencemos a desarrollar emociones aún más negativas, incluso agresivas, hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Ya sea enfado, desgana o depresión la frustración puede ayudarte a descubrir qué es lo realmente importante en tu vida. Y no me refiero sólo a las cosas comunes como la línea en el cajero del súper o que tus compañeros sean unos comodones, hablo de todas esas emociones negativas que llevas dentro a causa de la frustración: depresión, tristeza, falta de esperanza, indiferencia y muchas otras que, en realidad, no hacen más que señalarte por lo que deberías estar luchando (o lo que deberías soltar, cambiar... tú me entiendes)

Recibo emails vuestros diciéndome que no sabéis qué hacer con vuestra vida, que os sentís perdidos, que no sabéis por dónde empezar... pero muchos ya os habéis dado cuenta de que al examinar vuestras emociones desde la perspectiva que hoy os presento en seguida veis qué cosas son las que realmente os importan.

La frustración, en todas sus formas puede ayudarte a saber cuáles son tus verdaderos objetivos, incluso tu propósito en la vida.

Usa la famosa regla del espejo cuando alguien te haga una crítica o te de un consejo por el que reaccionas de manera agresiva. Si realmente no te hubiese tocado la fibra y supieses que esa persona está equivocada no te enfadarías, simplemente pensarías que no sabe de lo que habla o quizás vieses el beneficio del comentario y aceptases el consejo con ganas.

Si el río suena agua lleva o quien se pica ajos come dicen, ¿no? Pues nosotros también.

¿Por qué nos cuesta cambiar?

Después de más de cien artículos no puedo creer que no te motives ¿ni uno solo? ¿en serio? ¿puede ser que de algún modo estés esquivando la motivación? No, no me he vuelto loca.

El miedo y la falta de motivación van de la mano. ¿Por qué alguien que necesita urgentemente cambiar hábitos o cambiar de actitud o soltar creencias limitantes no lo hace aún con la frustración a cuestas?

Me gustaría que hicieras un ejercicio de sinceridad contigo mismo, nadie te oye, nadie te ve, nadie te juzga... plantéate si quizás te sientes reflejado en alguno de estos ejemplos:

Miedo a comprobar lo que vales: ¿qué pasa cuando tienes mogollón de motivación? Pues que vas a comenzar a currar duro y en ese esfuerzo vas a poner tus conocimientos, tus capacidades y tu valía a prueba. Muchas personas tienen miedo a pasar por esa prueba y a la vez sienten demasiado orgullo o vergüenza, es entonces cuando el cerebro tiene un súper truco para evitar la situación: falta de motivación, perfecto para evitar ponernos a prueba!

Miedo a tomar las riendas: el fracaso le sienta mal a cualquiera y más aún si nos importa lo que otros piensen ya que si fallamos cuando estaba en nuestras manos ya no podemos culpar a nadie y todos los ojos recaen en nosotros. Es por esto que muchas personas consideran que la suerte tiene un gran papel en la vida de los demás, que la suya es injusta, que sus circunstancias o que sus parejas... Hay quien tiene miedo de tomar responsabilidades y como consecuencia la motivación es algo que no acaba de desarrollarse. Al final el día que te sientes motivado es el día que te vuelves responsable de tus decisiones y ahí entra el miedo en escena! No es pereza: es canguelo, en serio.

Miedo a lo desconocido: si todo se queda igual lo más seguro es que no haya sorpresas desagradables ¿verdad?. Mantenerse en un estado pseudo-depresivo o pasivo tiene como ventaja que más abajo es muy poco probable que caigas, así que nos quedamos en el fondo, sin fuerzas. De nuevo el subconsciente te ayuda a quedarte ahí y no habrá mano amiga ni post motivacional que vaya a ayudarte. Sólo tú y el coraje que seas capaz de desarrollar son los que te sacarán del pozo, te sacudirán de barro las alas y podrás comenzar a volar.

Nuestra mente nos trampea constantemente, creemos que vemos algo cuando en realidad lo que tenemos delante es otra cosa. Sentimos algo y se lo atribuimos a cualquier razón que cuadre con el modo que entendemos los acontecimientos, siempre de la mano de nuestro sistema de creencias.

Si no entendemos cómo funciona nuestra mente interpretaremos nuestras emociones erróneamente y como consecuencia no habrá manera de librarnos del sufrimiento.

Sentirte frustrado puede ser parte de la ecuación pero tener miedo a sentirte motivado puede estar al otro lado de la incógnita.

• ¿Tienes miedo de dar el primer paso?
• ¿Tienes miedo de tomar responsabilidades?
• ¿Tienes mil razones para no motivarte a buscar lo que realmente necesitas?

A menos que decidas que vas a ser lo suficientemente valiente cuando aparezcan los problemas y a menos que decidas que tienes el valor necesario para torear las embestidas no conseguirás motivarte. (Y lo tienes, no es por nada...)

► El qué dirán no puede ser más importante que lo que realmente tienes que hacer. El miedo al fracaso no puede ser más fuerte que la posibilidad de triunfar. Tomar responsabilidades y aceptar que somos gran parte de la causa de nuestra situación actual no es vergonzoso, es la llave para comenzar a conseguir cambiar tu vida.◄

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