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LOURDES PEREZ ONLINE

Diez pensamientos y actitudes que me han cambiado la vida

Slow Lou

actitudes que te cambian la vida

Recapitular, observarse, mirar hacia atrás y ver cómo hemos crecido en este camino de autodescubrimiento da fuerza. Nuestros pensamientos crean nuestra realidad y hoy puedo decirlo con aplomo y animarte a hacer un ejercicio de introspección y, si es necesario, comenzar a trabajar en pos de una vida más sana. Es más fácil de lo que crees. Se necesita tiempo, pero no del que no tienes, si no del que sólo existe en tu mente: infinito, siempre ahora.

Después de casi un mes renovando la cocina el apartamento sigue manga por hombro. Hace unos años_los que empezasteis el viaje conmigo en Lou Retrohousewife lo sabéis_ este caos me hubiese vuelto loca y muy probablemente me hubiese encendido el botón de trastorno de personalidad obsesivo compulsiva. Me alegra ver que ahora ya no, que estoy en paz, que veo el jaleo por lo que es y sigo con mi vida.

No es que el desorden sea mi hábitat preferido o que ahora tenga la excusa perfecta para no limpiar. Además, tener que comer precocinado casi cada día y generar toda esta basura en empaquetado de congelados y ramen no va de la mano con mi filosofía de vida.

La casa se nos come: trastos y electrodomésticos entrando y saliendo cada día, cajas por doquier, platos por fregar en la pila del baño y mil inconvenientes más.

Ahora mismo estoy trabajando en mi ordenador en los 20 cm cuadrados que quedan de mesa y el vikingo, aún teniendo los niveles de estrés por las nubes y los de energía por los suelos, está siendo un campeón del montaje y la redecoración sin faltar ni un día al curro. Muy jefe.

Veo lo que ocurre en mi cabeza durante todo este vaivén físico y emocional, veo que la aceptación y la paciencia para con nuestro hogar y la realidad actual han aparecido de manera natural, ya no tengo que convencerme de nada, no necesito forzarme con afirmaciones ni prácticas de mindfulness de emergencia.

Me siento conectada, centrada, me siento bien, en paz, en la presencia.

Hoy me he despertado pensando que sería guay hacer una lista de algunos de los pensamientos y actitudes que de un tiempo a esta parte han cambiado en mi mente. No dejan de ser pensamientos, pero la mente piensa y eso no podemos evitarlo del todo, así que al menos hagamos que lo que ocurra en la azotea sea consciente, positivo y lo más cercano a la realidad posible ¿no te parece?

 

los pensamientos cambian tu vida

10 nuevas actitudes y pensamientos que me han cambiado la vida

• Me permito ser principiante: no necesito saberlo todo, tener la respuesta perfecta o hacerlo todo bien. Puedo decir ”no lo sé”, puedo equivocarme y puedo aprender en el proceso. De hecho solo con la mente de principiante podemos aprender, dejar la soberbia a un lado o pretender que lo que hacemos es lo que tiene que hacerse.

• He dejado de correr: los que conocéis mi historia de crisis de ansiedad ya sabéis esto de la bicicleta, que sabes que se va a estrellar pero no paras de pedalear por ceguera y miedo. Ahora me mantengo en el momento presente de un modo mucho más natural: vivo, respiro, soy. De este modo la calma y la visión clara se dan por añadidura.

• La frustración no existe: en serio, ese concepto ha desaparecido casi por completo. De hecho cuando aparece la frustración es bienvenida. Me ayuda a ver dónde están mis expectativas, cuándo me ha dado la prisa, en qué momento emocional estoy y seguir creciendo desde la paciencia y el trabajo inteligente.

• No soy el producto de mis circunstancias: soy el producto de mis decisiones. El mundo, la vida, las personas, las situaciones que están ocurriendo y siendo a mi al rededor no deciden por mí cómo me siento. Han desaparecido las culpas hacia fuera totalmente, el nivel de aceptación aún me sorprende, pero la verdad es que mi mente está cada vez más conectada con un estado de conciencia en el que aun cuando todo está mal, todo está bien.

• He dejado de compararme: esto sobretodo a nivel laboral, en el mundo bloggeril. Desde que he dejado de preocuparme por los números, las visitas, las comparativas con otros blogs y el nivel de engagement de mis posts todo ha comenzado a rodar solo. Concentración, foco, mente de principiante, paciencia y honestidad son las herramientas que han hecho que en pocos meses todo haya dado un vuelco para bien. Eso me lleva a la siguiente actitud.

• Lo baso todo en la entrega en el momento presente: solo hay un momento en el que puedo construir mi futuro y sanar mi mente: ahora. Solo hay un modo de recibir con abundancia y sin expectativas: la entrega.

• La aceptación y la paciencia son mis banderas: no para enarbolarlas al viento ni como defensa de nada, no son una declaración de intenciones ni un mantra. La aceptación y la paciencia se desarrollan desde una mente serena que sabe que aun cuando todo parece estar del revés en realidad está exactamente en su momento perfecto para observar y aprender, para soltar y mirar hacia dentro.

• No me enfado: cuando empieza el calor en el estómago y la presión en la nuca veo mis necesidades y mis patrones antiguos abriéndose paso. Lo veo claro y observo. La respuesta está dentro, me permito sentirlo y todas las personas o circunstancias que parecen ir en mi contra se convierten en una anécdota, en un interesante juego sobre el que desarrollar mis virtudes. Tomar responsabilidad de mis emociones ha sido milagroso también.

• El trabajo duro no es un sacrificio: es necesario. En una sociedad donde apretando un botón conectas con quien quieras dónde quieras, dónde las camisetas a dos euros están disponibles en cada esquina, donde todo es rápido e instantáneo, nos hemos desentrenado en el trabajo duro y persistente. Filosofías como la vida slow, la nueva era y muchas más nos pueden llevar a creer que vivir y disfrutar están reñidos con luchar y con esforzarse.

El nivel de pereza e indulgencia de la sociedad de hoy en día es lo que en su momento me hizo creer que en realidad solo hay que tocarse la tripa, respirar y ver las flores, que el resto es esclavismo. Bueno, es un pensamiento como otro cualquiera, yo elijo involucrarme, crecer y, si es necesario, combatir.

Y por último:

• Vivo el silencio: y fíjate que digo "el silencio" y no "en silencio". No es necesario que todo el mundo se calle, que las carreteras no tengan coches, que el vecino apague la música o que dejen de pegar martillazos en la cocina. El silencio es un lugar en mi interior, no es una huida, tampoco un refugio, es el estado natural de la presencia y por fin lo he encontrado.

 

Vuelvo atrás y releo lo que escribo, ha salido a borbotones, no ha sido necesario ni pensármelo dos veces. Es mi realidad actual, lo más cerca de la felicidad plena en medio del caos que he vivido nunca.

Lo vuelvo a leer y veo que todas estas ideas quedan bien sobre el papel pero que hay que vivirlo, hay que tomar la decisión de convertir estas premisas en el leit motiv de cualquier empresa de vida. No sólo en la teoría si no en la práctica real y sincera. Es un milagro, te lo prometo.

¿Cómo he llegado hasta aquí? Pues sinceramente ha habido tanto camino, tantos estudios y tantos tortazos que no podría señalar un momento concreto o una acción concreta. Pero lo que sí te puedo asegurar es que la oportunidad está siempre presente, el momento de ver el jaleo y la confusión mental es siempre ahora, la decisión de volver a la presencia y observar con sabiduría y sin juicio sólo la puedes tomar ahora.