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LOURDES PEREZ ONLINE

Mi manera de parar el tiempo

Slow Lou

como parar el tiempo
¿Habéis visto algún niño hoy con su juguete nuevo? ¿Cómo se le pasan las horas disfrutando de sus nuevos regalos? ¿Cómo su sonrisa parece que se quede ahí suspendida en el aire, en el tiempo... ? Siempre me sorprenderá la capacidad que tienen los niños de seguir maravillándose a cada minuto.

¿Recordáis cuando los veranos eran eternos? A medida que nos hacemos mayores el tiempo va más deprisa... o eso parece.

Cuando nos pasamos el día con la cabeza fuera del momento presente (rumiando sobre el pasado, especulando sobre el futuro o constantemente pensando en la próxima cosa que hay que hacer), podemos llegar a tener la sensación de que la vida está como de fondo, ahí fuera. Llega la hora de acostarse y nos metemos en la cama pensando dónde narices se ha ido el día de hoy. Como si lo hubiéramos perdido de algún modo.

La atención plena nos enseña que el único momento es ahora.


Si pasamos un día frenético corriendo de una tarea a la siguiente, vamos a sentir que el día ha ido a toda leche y que no hemos realmente vivido. En días así merece la pena preguntarnos "¿he tenido un solo momento de quietud hoy?¿he disfrutado de un solo momento en el que he apreciado el hecho de que estoy vivo y que este momento nunca va a repetirse?"


Aunque nos encante fantasear con soluciones caídas del cielo, no hay una maquinita que sea capaz de detener el tiempo. Lo que sí podemos hacer es dejar de vivir a todo trapo, sin ninguna pausa meditativa de vez en cuando para apreciar el momento.

Si somos capaces de vivir un poco más en el presente, no es que estemos realmente desacelerando el reloj, pero al menos no estamos creando esa incómoda ilusión de que el tiempo se nos escapa.


Sabéis lo mucho que insisto en que me parece un error considerar el movimiento slowlife una evasión de las obligaciones o dejar fluir la vida como si estar ociosos fuese la solución.

Mi experiencia me dice que la clave es volver al presente.

En la práctica formal de meditación aprendemos a simplemente SER, con todo lo que se plantee en el momento - bueno, malo o indiferente. Te invito a que te leas este otro artículo titulado"Diálogo Atento, beneficios de escucharte a ti mismo" donde el simple hecho de aceptar lo bueno y lo malo nos ayuda a conocernos y poder evolucionar a partir de ahí.

Creo que negar el sufrimiento y forzar el pensamiento positivo es una trampa de autosugestión donde a la larga nos acaba saliendo el tiro por la culata.

A medida que mi práctica de meditación evoluciona, cada vez me doy más cuenta que el tiempo es relativo. Puedo poner mi temporizador durante 30 minutos, pero, una vez que empiezo a meditar, es como si el tiempo se suspendiese. No estoy pensando en el reloj. Muy a menudo el temporizador sonará a los 30 minutos y yo podría haber estado sentada durante cinco minutos o cinco horas, se pierde la noción del tiempo y aumenta la noción del ser.

Pero se necesita práctica, claro, yo también estoy en ello.

Mindfulness, atención plena, sati... son las herramientas que me han ayudado a lo largo de más de una década a desacelerar por dentro y una vez he conseguido vivir desde la mente y el corazón a un ritmo más calmado, la vida te pone en bandeja otros ritmos, lo dicho, es práctica.
¿Quieres hacer de tu vida un viaje inolvidable? ¿o vas a seguir corriendo como un pollo sin cabeza detrás de objetivos y proyectos de futuro?

Puedes empezar por apuntarte al curso de meditación online donde estaré contigo durante todo un año.

Hablamos pronto.