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LOURDES PEREZ ONLINE

Todo empieza en tu mente: la meditación como herramienta de liberación.

Slow Lou

meditacion para la liberacion
Si alguien te preguntase en qué andas ahora mismo, ¿sabrías por dónde empezar? ¿sientes que estás metida en demasiados berenjenales quizás?

Ahora mismo mis ”berenjenales” molan mucho: el curso de meditación está generando mucho feedback y me demanda atención constante, tengo la suerte de participar en un MasterMind súper estimulante con otras bloggers, las mentorías me resultan un reto maravilloso, pronto comenzamos con las mejoras del jardín en la casa del lago, mi trabajo en el museo sigue siendo fuente de aprendizaje...

Pero si tomo distancia y miro la cantidad de cosas en las que me enredo veo que cojo impulso y no me doy cuenta de que estoy desbordada hasta que es tarde. Por suerte me conozco y me lo veo venir.

Así que, como de poco sirve conocernos si no actuamos de modo positivo hacia nosotros mismos, he aprendido a hacer balance al menos una vez al mes.

Estas son las preguntas que me hago y que me sirven para mantenerme en equilibrio. Quizás a ti también te sirvan:

• ¿Estoy invirtiendo mi tiempo, mi energía y mi mente del modo más sabio?
• ¿Estoy en línea con mis prioridades? O quizás ¿necesito recalibrar mis prioridades?
• ¿Mi alimentación, mi descanso, mi ejercicio y mi estímulo espiritual/intelectual forman parte de un plan bien pensado? O por el contrario ¿estoy yendo a trompicones?

Si algo no cuadra lo primero que hago es refugiarme en la meditación, no hay tiempo mejor invertido para mí que el que dedico a meditar.

Y es que si mi objetivo principal en esta vida es comunicar y servir, animar y motivar, ¿cómo voy a poder hacerlo si mi mente es un jaleo y mi cuerpo no está al 100%?

Todo lo que experienciamos empieza en el pensamiento.


El primer verso del Dhammapada dice:
1. Todos los estados encuentran su origen en la mente. La mente es su fundamento y son creaciones de la mente.
Si uno habla o actúa con un pensamiento impuro, entonces el sufrimiento le sigue de la misma manera que la rueda sigue la pezuña del buey...
2. Todos los estados encuentran su origen en la mente. La mente es su fundamento y son creaciones de la mente.
Si uno habla o actúa con un pensamiento puro, entonces la felicidad le sigue como una sombra que jamás le abandona.


Este es el primer verso del capítulo uno, dentro del grupo de versos gemelos y la verdad es que son mis ”enseñanzas de cabecera”.

Pero, ¿qué se considera en budismo un pensamiento puro? ¿y qué tiene eso que ver con cuidarme, con tener una vida más equilibrada y con revisar mis prioridades?

Nuestras palabras y nuestras acciones van en concordancia con nuestros pensamientos. Si nuestros pensamientos están cargados de juicios, de no-aceptación, de expectativas, de la eterna ilusión de separación, de necesidad de control... nuestras palabras y nuestras acciones serán la causa que crearán consecuencias desagradables para nosotros y para los demás.

En el primer verso se representa con la carreta que el buey va cargando y como la rueda sigue a la pezuña, siendo el buey el pensamiento impuro y la carreta con su carga la consecuencia de los pensamientos: algo que hay que arrastrar, que nos cansa y que nos relentiza.

En el segundo verso nos recuerda que si nuestros pensamientos son puros (en concordancia con la idea de dependencia, impermanencia, llenos de empatía, compasión, aceptación y virtud). El resultado de esos pensamientos serán acciones que plantarán la semilla para la paz interior, la liberación del sufrimiento y la capacidad de lidiar con los inconvenientes de un modo mucho más ecuánime y creativo. La felicidad nos sigue como la sombra que bajo el sol radiante se dibuja a nuestros pies y no nos abandona.

Meditar me ayuda a saber en qué estado está mi mente ¿estoy en plan buey o en plan día soleado? Cuanto más medito más me oigo lo que me digo, más siento mis prisas, mis juicios, mis ansiedades y mis miedos. Sin la meditación pillo carrerilla y en menos que canta un gallo ya estoy cargando la carreta.

Ideas prácticas después de la meditación


• No me lleno la agenda de compromisos: decido y respeto horarios de descanso, por mí, por mis alumnos, por mi salud y por mi familia.

• Retraso las respuestas: antes de decir sí a una nueva responsabilidad de trabajo o social paro y medito. Seguro que puedo dar una contestación más sabia si no respondo inmediatamente.

• Estoy en comunicación contínua con mi psicóloga y con mi maestra espiritual.Si tienes un guía espiritual, un mentor, un maestro o un compañero de estudios intenta estar en contacto con ellos de manera más o menos constante: conocen tu camino, entienden tu evolución y te pueden dar motivación y feedback.

• Cultivo la entrega. Cada día busco una oportunidad para hacer algo por alguien sin que me resulte una obligación o un negocio: entrega sin expectativas, ya sea tiempo, dinero, comida o ayuda de cualquier tipo. Por ellos y no por mí, sin esperar ni reconocimiento ni favores de vuelta.

Los años vuelan y el tiempo en esta vida es corto.

Cultivar una mente que se mantiene en medida de lo posible conectada con estos valores, que desarrolla las virtudes y aplicar los antídotos necesarios cuando me he perdido son mi prioridad si quiero vivir plenamente, entregada y creando un mundo mejor.

La vida es un regalo y una responsabilidad. Si eres como yo y quieres crear un mundo mejor donde cada uno pueda evolucionar libremente, deshacerse en mayor medida del sufrimiento diario y donde la felicidad sea más constante que el drama te animo a que empieces por tu mente, por cómo te tratas, por trabajar las expectativas que tienes sobre otros y sobre ti mismo.

Tu meditación puede ser sentada, caminando, lavando los platos o vaciando el armario, al final es todo cuestión de mantener una atención plena, anclada en el presente y, después de escucharte, actuar en consecuencia.

Todo empieza en tu mente.

Cuando meditas... ¿qué pensamientos aparecen? ¿qué te hacen sentir?