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LOURDES PEREZ ONLINE

Las prioridades claras y la necesidad del "debo".

Slow Lou

La vuelta de las vacaciones está siendo movidita.

Ya te conté en la news del domingo algunas noticias que tengo a nivel personal, proyectos que me van a demandar tiempo y organización de esa que si no me concentro me va a llevar por el camino de la obsesión compulsiva.

Me dirás que me aplique el cuento que he recomendado aquí muchas veces: haz menos. Y tienes razón, pero en este momento ésta es la situación y lo mejor que puedo hacer mientras se desarrolla el proceso es concentrarme, observarme y ser paciente conmigo misma para no caer en la histeria dominatrix.

Hace dos años me tiré de la bici. Ya te conté que tenía esa sensación de ir a toda mecha en una bicicleta que, aún teniendo frenos, no me atrevía a parar sabiendo que en algún momento me iba a pegar el tortazo… y me lo pegué.

Por suerte caminé el proceso de la mano de una maravillosa psicóloga y acompañada por mi maestra budista, si no ni de coña.

De la compulsión a la ansiedad, de la ansiedad a la histeria, de la histeria a la agresividad, de la agresividad a la depresión, de la depresión a la apatía, de la apatía a la introspección y de allí como el ave fénix a reinventar mi vida.

Salí reforzada, llena de herramientas y nuevas perspectivas. Me volví a conocer, me vi en el espejo y vi cosas que no me gustaron pero que debía observar, aceptar y evolucionar desde ellas.

 

el apoyo y la paciencia del vikingo han sido pilar fundamental

Veo que mis patrones de conducta son los mismos, mis inercias son las mismas… entonces qué? Otra vez a la bici? No. El “yo soy así” conmigo no funciona: yo no soy mis pensamientos, yo no soy mis acciones, y es por eso que si algo que sale de mí no me hace feliz quiero cambiarlo si es posible o entenderlo desde otra perspectiva si es que tengo que vivir con ello.

Las buenas intenciones son una cosa, pero si no nos miramos el coco con aceptación y humildad mal vamos.

De vuelta de vacaciones veo de lejos que me estoy metiendo en el meollo frenético otra vez, y sé que me pongo de nuevo a caminar en la cuerda floja a riesgo de caer en una trampa de la trampa (la metatrampa) con pensamientos del tipo “ahora sólo tengo que organizarme mejor” o “esta vez me lo tomo con más calma” o “es que si no me mantengo ocupada no soy yo”… y volver a entrar en la espiral de la mente nazi. Lo único que puedo hacer es dar un pasito cada vez, con una estructura de trabajo que me permita desconectar la mente y disfrutar de mi pareja y estar constantemente en auto-revisión.

No descuidar las comidas, los descansos, el ejercicio, la meditación, mi comunicación… es prioritario, es tan importante, o más, que mis planes para este año.

En lugar de mirar si mis objetivos se están cumpliendo, si estoy llegando a tiempo, si todo está bajo control, debo concentrarme en dirigir el foco de mi autoanálisis a las emociones y a las señales del cuerpo que, por suerte (bueno más bien por curro, las cosas como son), sé leer.

Y fíjate que he usado esa palabra que a muchos nos les gusta: DEBO, porque sí, porque basar mi estructura en el quiero y no en el debo me da espacio para la procrastinación, para la indulgencia de la pereza mental y para no llegar a donde quiero y de paso caer sin remedio en los patrones que me hicieron sufrir en su día.

Porque un día quiero blanco pero otro negro, como todos. Aunque sea cuestión de semántica el debo me sirve de guía y más cuando se trata de mi equilibrio mental.

Hay situaciones en las que nos vemos enredados una y otra vez en nuestras vidas, hay quien dice que hasta que no resuelves un problema, hasta que no aprendes una lección, sigues enfrentándote a ello una y otra vez con diferente forma, con diferentes personas, en diferentes lugares.

Yo creo que es verdad, vamos como pollos sin cabeza, actuando por inercia, con prisa, con miedo… la respuesta está dentro. Las situaciones ahí fuera seguirán sucediendo, lo de atraer o no se lo dejo a los metafísicos, yo te hablo de nuestra interacción y nuestra interpretación de los acontecimientos.

Ocurra lo que ocurra a nuestro alrededor la experiencia se mastica en la mente y es en esa en la que te animo desde esta plataforma a trabajar constantemente. Así que, desde mi punto de vista, me he vuelto a poner en una situación de embrollo máximo porque es mi inercia y no porque me lo he atraído o porque la vida me pone a prueba, es porque yo doy pasos hacia una dirección y al final de una manera u otra llego. Ahora bien, tengo herramientas para una vez allí no volver a subirme a la bici si no seguir caminando con los pies bien enraizados en el suelo.

Espero que tu vuelta a la rutina no se convierta en una carrera de pollos decapitados y que puedas encontrar la motivación y la fuerza para hacer esta revisión de la que te hablo, para que, desde la sabiduría, tengas tus prioridades claras.

Feliz septiembre.

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