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LOURDES PEREZ ONLINE

Propósito y Vocación: El Maridaje Perfecto

Slow Lou

proposito y vocacion

El famoso propósito de vida

¿Sabes cómo se van desarrollando tanto nuestra personalidad como nuestros intereses?

Desde pequeños comenzamos a crear una serie de gustos y necesidades que a lo largo de nuestra vida se convierten en inercias que nuestra mente y nuestro cuerpo necesitan satisfacer.

Las niñas pequeñas que se sienten necesitadas de atención probablemente alijan extraescolares que las pongan sobre el escenario y de mayor busquen ser alguien referente en su profesión. Otras niñas que son educadas bajo la premisa de ayudar a los demás y desarrollan ese hábito en la infancia, puede que en su edad adolescente desarrollen la vocación de convertirse en doctoraas para poder seguir sirviendo a los demás, y mantenerse así alineadas con su propósito.

Las diferentes situaciones de vida que atravesamos definen nuestras necesidades, deseos y carencias en gran medida. Esto significa que no importa quién seas ni lo que quieras hacer, siempre hay un propósito construido, casi como de fábrica, gestado en tus primeros años de interacción familiar y social basados en tu psicología y tus necesidades básicas.

 

Hablaba ayer con Ana de WellnessJuice sobre tener o no tener propósito y en alguna ocasión yo he afirmado con la boca bien abierta que mis propósitos van fluctuando. Pero en realidad mientras charlábamos me di cuenta de que al margen de lo que me guste hacer mi propósito tiene más que ver conmigo y lo que quiero de la vida que con los demás y lo que quiera o pueda darles.

Creo que cuando se toca el tema del propósito de vida parece que se está abordando desde el ángulo equivocado. La mayoría de las personas tratan de buscar su propósito porque creen que tener un propósito es algo noble e importante, algo que hacer "ahí fuera" que signifique lo más grande y nos mueva con pasión. Quizás no nos damos cuenta de que este propósito ya existe en nuestros cerebros por la forma en que fuimos criados y seguir buscándolo fuera no hace más que liarnos.

 

Tiene que ver contigo

Un propósito de la vida no es algo espiritual ni grandioso, es una parte que ya existe en ti, lo que falta es que te escuches.

¿Qué te mueve a levantarte por las mañanas? ¿Qué tipo de situaciones y personas te atraen? ¿Cómo te gustaría vivir el resto de tu vida?



Yo te podría decir que mi propósito de vida es ayudarte a ser la mejor versión de ti misma y construir todo lo que hago en un camino de entrega y dogmatismo. O puedo dejar de mirar lo que puedo hacer fuera y observar mis necesidades más básicas y primarias y convertir esas en mi propósito de vida.

Cuando miro hacia dentro me doy cuenta de que lo que yo realmente deseo es que se me quiera, se me acepte, se me escuche. Quiero sentirme fuerte y sana, quiero quererme y tener una vida repleta de proyectos que se combinen con tiempos de calma y bonanza.

proposito en la vida

Ahora bien, si para poner un plato en la mesa y conseguir todo esto puedo hacer algo que ayude a los demás a conseguir algo similar, pues mejor que mejor, pero en realidad el propósito no es ”ayudar a los demás”, eso es una herramienta que elijo conscientemente, el famoso propósito tiene que ver contigo, con lo que tú quieres de la vida al margen de la forma que tome fuera.

Ahí se cae eso de ”descubre tu propósito y conviértelo en tu profesión” y podemos cambiarlo por ”acepta tu propósito y vive de un modo que puedas sentirte en equilibrio con él

Cuanto más aprendo sobre psicología, más me doy cuenta de que la principal causa de la mayoría de los problemas psicológicos es el miedo.

Quizás creas que es mejor no tener un propósito, quizás creas que es como una misión única que te define, quizás consideres que te limita o algo así. En realidad da igual, el propósito es tu necesidad vital desarrollada desde la infancia, lo que pasa es que no la consideras importante o no crees que sea algo digno por lo que luchar, o necesario, no sé.

¿Podemos ser felices sin cumplir nuestro propósito? por supuesto que sí, la aceptación del momento presente y el dejarnos fluir con la vida con una mente abierta y atenta nos permite mantenernos en un estado de contento más o menos permanente.

 

Pero...

¿Qué es lo que te mueve? ¿Por qué te mueve? ¿Cómo te sientes al respecto? ¿Te sientes alineado?

Mi propósito es vivir una existencia equilibrada y sana, con cimas y valles, con dinero suficiente para cubrir mis necesidades y algo más. Ahora bien, mi vocación es la enseñanza y de ahí que haga lo que haga tenga el impulso de compartirlo, explicarlo y ayudar a otros a incorporar lo aprendido.

Creo que el propósito es más del ego y la vocación es del ser aunque se nos haya vendido al revés. Maridar ambos y no entrar en conflicto ni en catarsis pseudo-espiritual es un malabarismo interesante.

Muchas personas no tienen suficiente valor para admitir que necesitan cosas muy importantes que no tienen actualmente. A mí me ha pasado.

Esas cosas no necesariamente tienen que ser materiales, de hecho la mayoría de esas necesidades son necesidades psicológicas como la necesidad de reconocimiento, la necesidad de éxito o el miedo a quedarse solos, a no ser comprendidos.

 

Negar las necesidades humanas, las psicológicas, las del ego es negar una parte que sí existe en nosotros, es negarnos a nosotros mismos y por consiguiente dejamos de aceptarnos, nos montamos la peli de quién deberíamos ser y ahí es donde te crees que, una de dos, o no tienes propósito y te desvinculas de tus necesidades primarias, o te montas un propósito grandioso o que no tiene nada que ver contigo y vives en un constante estado de insuficiencia.

Es por eso que considero importante no sólo escucharme para tener siempre en mente mi propósito y así sentirme en equilibrio, si no esforzarme en conseguir vivir acorde con él a través de mi vocación. De nuevo, el maridaje perfecto.

 

Si crees que la felicidad es el viaje y no el destino, no vas a ir a ningún sitio, ya te puedes quedar dando vueltas en la misma explanada de la vida porque no hay destino ¿no?

Yo antes defendía que la vida se trata de disfrutar el momento actual y olvidarte del futuro ”porque no existe”, pero me he dado cuenta que cuando de verdad vivo este estado de presente infinito me sirve para relajar el coco y ver más allá de las mentiras que me cuento pero al volver a la realidad necesito de la practicalidad temporal si no quiero dar vueltas en la explanada sin camino ni destino.

Creo que cuando intentamos privar a nuestra mente subconsciente de sus necesidades básicas, acaba respondiendo con todas las formas de resistencia habidas y por haber, y a eso le llamamos trastornos psicológicos.

Depresión, ataques de pánico, oscilaciones de humor graves, mal humor inexplicado y muchos otros problemas no son más que formas de rebelión que la mente utiliza para recordarnos que somos humanos y que estamos desestimando lo que es realmente importante para nosotros.

El momento en que decidimos ignorar nuestras necesidades, o nuestro propósito de vida, es el mismo momento en que nuestra mente subconsciente comenzará a rebelarse de diferentes maneras.

Estoy segura de que los alumnos de M53 saben de qué les hablo (abrimos plazas en breve, estate al loro)

En mi experiencia he descubierto que no necesito encontrar mi propósito de vida porque ese propósito de la vida ya estaba codificado en mi cerebro desde peque. Sólo he tenido que ser lo suficientemente valiente como para admitir que tengo una gran misión, que tiene que ver conmigo y no con los demás y empezar a luchar por ella usando como herramienta mi vocación.

Si eres de los que no cree en la idea del propósito o no ha reconocido el suyo (fíjate que no digo encontrado sino reconocido) hazte esas preguntas:

• ¿Tengo realmente todo lo que quiero?

• ¿Es aquí donde quiero estar?

• ¿Soy realmente feliz?

• ¿Es este el tipo de vida que quiero para el resto de mis días?

• ¿Uso mi vocación para crecer o para agotarme?

En pocos segundos tendrás todas las respuestas que buscabas.

En esta nueva etapa de SlowLou aún tengo muchos cambios por realizar. Requiere de esfuerzo y valor soltar lo que otros esperan de mí, o lo que yo creo que debo mostrar y ser... requiere de valentía desnudarte y exponerte, romper los papeles, borrar los archivos y decidir ir en pos de lo que realmente se alinea conmigo. 

Mi vocación siempre ha estado clara, renegar o malentender el ego me alejaba de mi propósito. Me siento, más que nunca, en equilibrio en medio del caos.

Al final es siempre lo mismo: escúchate, conócete y ten el valor de aceptar que sea lo que sea que deseas, es válido, es bueno y te lo mereces. Ahora, ¿vas a ir a por ello?