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LOURDES PEREZ ONLINE

¿Qué vas a dejar al morir?

Slow Lou

En cuestión de pocos días he visto varios artículos e imágenes con frases que nos animan a invertir nuestro tiempo y dinero en lo que, como rezan sus títulos, vamos a llevarnos al morir.

Me gustaría creer que el subtexto es algo así como muere tranquilo, sin reprocharte haber perdido el tiempo y la energía en lo que no es importante. Que no te vayas de este mundo sintiendo que no prestaste suficiente atención a tu familia y amigos, que no dejaste el planeta un poquito mejor que lo encontraste, que tu interacción en sociedad no fue constructiva...

Entonces al final quizás sería chulo poder comenzar cambiando llevarnos por dejar.

que dejamos al morir

 

¿Qué forma tomaría tu existencia si tu objetivo en esta vida se basase en lo que vas a dejar?

Todo el trabajo que invierten los educadores en enseñar a nuestros (vuestros, que yo no tengo) hijos valores como la paciencia, el trabajo en equipo, la perseverancia, la atención, la comunicación productiva y mucho más, cae en saco roto si eso deben ponerlo en funcionamiento bajo el paradigma del ”¿qué me llevo yo?”.

Si a esto le sumamos el bombardeo constante de anuncios, de los evidentes y de los subliminales, que nos dicen todo el tiempo que no somos suficientemente lo que sea para triunfar en sociedad, para ser feliz, ¡incluso para ser buena persona! Pues te puedes imaginar el batiburrillo mental que tenemos desde peques.

Debo ser paciente, responsable y compasivo, debo estar a la altura de los standards estéticos y sociales, además debo ser correcto, tener éxito profesional y mostrarme satisfecho y feliz. Pero espera, que sobretodo sobretodo, debo ser yo mismo... signifique lo que signifique porque ya no sé ni quién soy.

Aunque esto daría para otra reflexión: ser yo mismo no es sinónimo de hacer lo que me de la gana, cuando me de la gana, al margen de las circunstancias para mí y mi entorno.

Una vida plena que se abandona en calma no puede basarse en lo que nos vamos a llevar, porque lo único de lo que se arrepienten las personas en su lecho de muerte es de no haber dado más.

Ni los viajes, ni las experiencias catárticas, tampoco los estudios ni los libros leídos. No, no nos llevamos nada más que la sensación de que podríamos haber hecho más por los demás.

¿Qué voy a dejar al morir?

Creo que esa podría ser la pregunta que motivase todas nuestras acciones, conversaciones y decisiones. Es incluso más sencilla de contestar que la de qué te vas a llevar.

Estoy convencida de que si vivimos con esa pregunta como leit motiv no hace falta desarrollar virtudes, las virtudes se desarrollan solas. No hace falta corregir errores estéticos y los de comportamiento se desarrollan en la dirección adecuada solos solitos.

Si viajamos, leemos, estudiamos o experimentamos, que sea para poder ser mejor persona, para tener más herramientas, una mente y un corazón grandes y fuertes, no por acumular experiencias.

Al final acumular experiencias y lecturas poco dista de acumular camisetas y zapatos. La necesidad emocional de encontrar fuera lo que está dentro es la misma.

A veces oyes el famoso ”la libertad está en tu interior” o ”la felicidad se desarrolla desde dentro”.

Cuando nuestra existencia se basa en reconocer que estamos aquí de paso para aportar algo, para aportar beneficio (que no aportar valor), nuestra vocación es clara, nuestra misión es obvia. No necesitamos a nadie que nos diga cuál es nuestro gran plan, aquello que nos hará felices, que nos llenará para siempre.

Mi experiencia personal me dice que cuando dejo de mirarme el ombligo, repasar de forma subjetiva mi pasado y fantasear con lo que voy a conseguir en el futuro es cuando me libero de los miedos y las preocupaciones que me separan de lo que puedo hacer aquí, de lo significativo de verdad de mi existencia.

Creo que debemos desapegarnos de nuestra identidad, de todas las etiquetas que nos hemos puesto y que debemos mantener a costa de nuestro crecimiento. Dejar de identificarnos con nuestro pasado, deshacernos de la idea de que la vida está sólo (y fíjate que digo sólo) para disfrutarla.

Como te comentaba en la entrada anterior este retorno al curso se me presenta movidito, anclas como esta son las que me hacen fuerte, las que me mantienen centrada.

Es muy liberador comenzar a mirar hacia fuera con ganas de mejorar lo existente, de dar, de ayudar, en lugar de corregir para nuestro beneficio, destruir para recoger las migas, enfadarnos por que las cosas no salgan a nuestra manera...

Te animo a comenzar desde ahora una vida que se base en preguntarte ¿qué voy a dejar al morir?