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LOURDES PEREZ ONLINE

4 recomendaciones para ser más disciplinada

Slow Lou

Algunas de vosotras me decís que los artículos que escribo sobre organización, responsabilidad y disciplina os motivan mucho pero que no acabáis de arrancar.

En medida de mis posibilidades yo intento daros herramientas y motivaros, pero desarrollar nuevos hábitos es en realidad un viaje muy personal.

Hoy he pensado cositas un poco más prácticas que quizás podáis poner en marcha y descubrir que al final es cuestión de perseverancia.

No os voy a hablar de tener una motivación y agarraros a ella y esas cosas, asumo que esa parte nos la sabemos. Estos consejos tienen más que ver con cómo tener una mente y un entorno que faciliten el mantener esa motivación.

Estos son lo que yo considero mis cuatro pilares básicos:

1. Mantente en el momento presente

Cuanto más presentes estamos más capaces somos de dedicarnos a lo que realmente nos interesa y acometer las tareas que tenemos planeadas. Cuanto más estés enredando en tu mente por delante o por detrás del ahora, más posibilidades tienes de que pierdas el tiempo, la motivación y la concentración y te des a enredar o al despiste.

Ejercita la presencia en el ahora: en los momentos de descanso que te ofrece el día entrena tu mente observando tu respiración, genera desapego por tus chácharas internas, siguen ahí, sí, pero si te lías en ellas vuelve a la respiración en cuanto te des cuenta.

Estar presente se practica continuamente, pero aunque sea hacerlo de manera consciente durante 10 minutos al día ya es un buen comienzo. Intenta estar aquí, ahora, tu cuerpo y tu mente despiertos, juntos.

Entiendo que hay preocupaciones muy reales a las que hay que prestar atención y que a veces es complicado no engancharse en dudas, temores, expectativas y qué se yo. Cuanto más practiques la respiración consciente, la atención plena, más sencillo te resultará poner esos pensamientos a un lado cuando necesites que tu cabeza se concentre.

Cuando estoy viviendo una situación muy desestabilizante y veo que no hay posibilidades de hacer nada al respecto mi técnica (que funciona muy bien) es decidir firmemebte desapegarme del drama interno, tomar distancia, generar aceptación y compasión... porque no me sirve absolutamente de nada enredarme y me estoy montando pelis que, o me llevan a los mundos de yupi o me bajan al dramón innecesario.

Así que te animo a que te muevas despacio: respira y date de cuenta de que el momento presente es lo único real y desconectar de él es lo que nos desconecta de nuestros objetivos diarios.

2. Evita la multitarea y ten prioridades claras

La multitarea per sé no es “mala”, pero si eres una persona propensa a la desconcentración y no tienes ni un buen sistema ni autodisciplina, hay una gran probabilidad de que termines haciendo la mitad en el doble de tiempo o que incluso se te queme el gratén en el horno porque te has puesto a limpiar “mientras tanto” y se te ha ido el santo al cielo (historia real).

Así que, hasta que tu práctica del mindfulness (atención plena y sin juicios en el momento presente, Robert lo explica muy bien aquí) no sea un hábito, yo te recomendaría que evitases la multitarea.


Si tienes muchas cosas que hacer y poco tiempo para hacerlas siempre puedes priorizar y si no se puede con todo pues no se puede y no pasa nada. Que las culpas no son buenas.

En general hay cinco ámbitos de los que nos queremos encargar: salud, familia, relaciones, hogar y trabajo. No se trata de dejar de lado el trabajo por estar más por la familia o poner énfasis en el hogar en detrimento de tus relaciones sociales.

Se trata de encontrar las prioridades dentro de cada uno de esos ámbitosy organízarnos acorde con nuestros objetivos más inmediatos y a medio plazo.

A nivel práctico, puedes hacer por ejemplo una lista de cosas que hacer (pero no te atasques en la lista!), en qué orden las quieres hacer y cuánto tiempo les quieres dedicar (no cuánto vas a tardar, porque hay muchas cosas que nunca se sabe). Y ataca el plan sin miedo y sin excusas mientras a cada momento le prestas la atención más absoluta.

3. Huye del exceso de estímulos


Si quieres concentrarte, estar presente, escuchar la continua charleta interna de tus pensamientos, la velocidad con la que las emociones cambian, la necesidad de huida y todas esas cosas que nos alejan de la autodisciplina y de nuestro equilibrio interno, una de las cosas que he visto que funciona muy bien es evitar exponerte a un montón de estímulos todos los días. Ya sean visuales o acústicos.

¿Utilizas música o un programa de televisión o radio para hacerte compañía durante el día?

¿Cuántas pestañas tienes abiertas en el ordenador mientras trabajas, estudias o estás investigando contenidos? (yo ahora mismo diez... espera que cierro unas cuantas) ¿Cuántas veces abres Facebook mientras estás supuestamente concentrado en esas tareas?

¿Cuántas cosas tienes a tu alrededor y, de todas ellas, cuáles están ordenadas de un modo práctico y visualmente equilibrado?

Creo que al final la palabra clave es simplificar.


4. Haz más por los demás pero no te dejes en un segundo plano

Todos hemos tenido la experiencia de tener más fuerza de voluntad cuando nuestras decisiones afectan a otros. Nos levantamos más temprano porque hemos quedado con alguien o preparamos una comida más rica porque tenemos invitados a cenar. Nuestro cuerpo se vuelve más fuerte y nuestra mente más centrada cuando alguien nos necesita en una emergencia… cosas así (seguro que puedes recordar algo de tu propia cosecha)

Ejercita el hacer las cosas por el impacto que tienen en los demás. Y no hablo de ponerte mono para alguien en una cita (que también, ¿por qué no?). Asume la responsabilidad de que lo que haces importa y decide cómo quieres afectar tu entorno hoy.

Y como digo, no te dejes en un segundo plano. Creo que para estar en equilibrio es necesario que te dediques tiempo cada día, a ti, sólo a ti. Aunque sea 10 minutos de yoga porque te duele la espalda o un paseo porque necesitas reorganizar tus ideas.

Espero de corazón que algunas de estas cosas resuenen en ti de un modo significativo. Que te pongas las las pilas porque la vida puede ser un viaje maravilloso, donde las preocupaciones no son tan dramáticas como parecen y donde todo puede fluir con una sensación de tener bien agarradas las riendas.


Ser disciplinado es una virtud que se puede desarrollar, no hay casos perdidos, la mayoría de las veces las razones que tenemos son externas y hoy he querido hacer incapié en los cambios internos.

¿Pones en práctica al menos alguno de estos consejos? ¿Qué razonamientos son los que te vienen a la cabeza para procrastinar lo que es realmente urgente e importante?

Ayúdeme a entender qué te frena e intentaré desarrollar esos temas en más profundidad.

Puedes visitar también el artículo La Pereza de Mantenerse Ocupado: Zona de Confort para ver si la procrastinación asoma por ahí o, si quieres podemos trabajar juntas para dar un buen pistoletazo de salida a nuevas rutinas y consecución de objetivos a través de un trabajo más personalizado.
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