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LOURDES PEREZ ONLINE

Yoga y Meditación Budista, un acercamiento personal.

Slow Lou

yoga y meditacion
En sólo una semana tres personas diferentes, me han sacado el mismo tema haciéndome preguntas muy similares y, aunque ya di la respuesta a estas personas, el tema se ha ido desarrollando en mi mente de manera que han aparecido más matices que quizás merece la pena desarrollar por si os puede interesar a otros.

Hay una pregunta que algunos os hacéis (o no) y es si el budismo, la meditación y el yoga tienen que ir juntos, si el yoga pertenece a la tradición budista o la hinduista, si el yoga cuenta como meditación, si el hinduismo y el budismo tienen los mismos predicamentos... en resumen, si practico meditación budista y luego tengo mi práctica de yoga ¿cómo funcionan juntos? ¿entran en conflicto o se complementan? ¿son ambos religiones o son caminos espirituales? ¿me quedo a mitad si sólo practico uno de los dos? Y todas las preguntas que quepan en medio.

Si habéis visto la entrevista que me hizo Lucía de Sencillez Plena hay un momento en el que cuento cómo el yoga apareció en mi vida primero y el budismo vino después.

Yo comencé a practicar yoga con intención de mejorar mi estado físico y desarrollar un trato de más entrega y menos exigencia hacia mi cuerpo, que era el que venía teniendo por mi profesión de bailarina. En realidad el yoga es muy exigente también pero precisa de una mente en calma, de una aceptación que la danza no me había aportado.

Como bailarina mi relación cuerpo-mente era de escucha constante, pero de perseverancia exigente y demanda impaciente. Le pedía a mi cuerpo obediencia y resultados. Por supuesto que intentaba tratarme lo mejor que podía y escuchaba sus señales! pero la motivación (y ya sabéis lo que siempre digo sobre la motivación) era muy diferente.

El yoga me acercó a la mente, a cómo le hablo a mi cuerpo y me ayudó a cambiar el diálogo, a cambiar la motivación y eso caló en la danza y en otros aspectos de mi vida.

El budismo llegó después... mucho después.

Habiendo descubierto el mundo de la mente, de las motivaciones que ni siquiera era consciente que tenía y de la conexión con el cuerpo, y también de los resultados que conseguía dependiendo del diálogo en el que me enredaba, la meditación comenzó a llamarme la atención muchísimo.

Si era capaz de conseguir ciertas revelaciones en movimiento, ¿qué sería capaz de ver y conseguir estando quieta?

Yo siempre he sido una persona muy movida, muy nerviosa, muy agresiva... muy viento-fuego vamos. Sentarme a meditar fue una decisión que tome "por narices", como la mayoría de las cosas que no me fluyen de manera natural pero puedo intelectualizar y ver un beneficio obvio.

Los temas del alma, de la conexión divina, la necesidad de visualizar temas sutiles y creer que ciertos movimientos harían el trabajo de liberación y comprensión por mí nunca llegó a cuadrarme.

Estoy segura de que tengo una gran laguna de información en lo que a temas teóricos se refiere cuando se trata de yoga como práctica espiritual. En todo caso supongo que la meditación budista resonó conmigo porque yo no buscaba una práctica espiritual, si no una comprensión de la mente y de su funcionamento.

Casi por casualidad y sin entrar en detalles comencé a asistir a meditaciones guiadas en el centro Nagarjuna de Barcelona y ahí, sin misticismos ni namastés, comencé a estudiar los cómos y los por qués del sufrimiento humano: la teoría del karma, el renacimiento (no la reencarnación), la rueda del samsara, la mente en estado puro y en estado de desequilibrio.

Un mundo fascinante donde se explicaba de una manera muy clara, muy lógica y muy obvia por qué sufrimos, por qué caemos una y otra vez en las mismas trampas y, a la vez, una gran cantidad de técnicas e instrucciones precisas sobre cómo salir de esa rueda.

Así que, para mí, el yoga y el budismo no están conectados. Repito: para mí.

En la tradición budista vajrayana se practica yoga, otro tipo de yoga (no el que se ha popularizado en occidente), se trabajan las energías sutiles en las prácticas de tantra. Prácticas a las que no todo el mundo puede acceder por ser, supuestamente, muy complicadas y muy poderosas.

Según he aprendido hay que tener muchos conocimientos y muchos años de práctica para poder realmente comprender y beneficiarse de esas prácticas, existen un montón de prerrequisitos para aprender estas técnicas aunque veas por ahí carteles que anuncian talleres de tantra para todos. Es por eso que digo que ”para mí” el yoga y el budismo no están conectados, pero en realidad hay un tipo de yoga que sí lo está.

Es obvio que Gautama Sidharta (el Buddha) era hindú y practicaba un sinfín de rituales y ejercicios provinientes de su religión, entre ellos asana yoga. Lo que el Buddha hizo fue hablar de los temas que el yoga y el hinduísmo sólo tocaban de soslayo o estaban explicados de un modo que requería más fe que comprensión.

Yo practico sobretodo hatha yoga, me ayuda en el diálogo cuerpo-mente, me ayuda también por supuesto a manterme fuerte, en equilibrio, flexible (y eso afecta de un modo holístico a otras partes de mi persona). El yoga es otro modo de meditar, es meditación en movimiento y, según parece, activa ciertos puntos energéticos que ayudan a sanar, a sentirte más fuerte, a descansar mejor... todo eso que no entiendo cómo va y que a veces me funciona y otras no.

Yo practico budismo porque me da una comprensión de la realidad sin filtros, me enseña cuáles son las causas del sufrimiento y me da herramientas y antídotos para contrarrestarlas. También me desapega de mi cuerpo y me exige responsabilidad activa en mis acciones del día a día.

En resumen: Asana Yoga y Budismo no son excluyentes.

Ambas prácticas van de la mano pero no están (insisto, para mí) necesariamente conectadas. Las practico las dos y no quiero tener que elegir con cuál me quedo, sería una chorrada plantearme algo así. Se complementan a la perfección.

No me imagino yengo a una clase de yoga cuatro días por semana y seguir con mi vida sin ningún tipo de consciencia sobre mi relación con mi mente y con el entorno. Yo hago mi práctica en el comedor de hecho (visita el artículo Practicar Yoga en Casa). Tampoco concivo una vida en la que el movimiento físico no esté íntimamente ligado a mi estado de salud o emocional.

Así que espero que los que me preguntabais ahora entendáis un poco más mi conexión con ambas disciplinas y cómo funcionan unidas en mi vida y, si no te lo preguntabas, bueno, pues aquí tienes un poquito más de mí.

Me gustaría saber si practicas yoga, meditación, mindfulness o cualquier técnica de comprensión cuerpo-mente o mente-acción, etc. ¿combinas como yo varias técnicas? ¿tienes alguna otra pregunta o reflexión a esto que hoy te cuento?

Gracias por estar ahí.