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Aprende a decir no sin ser egoísta.

Lourdes Perez

¿Tienes tus prioridades claras? En el trabajo, en sociedad, en familia, contigo misma: ¿sabes decir que no? ¿sabes cuándo toca decir no?

aprende a decir no sin ser egoista

 

En mis conversaciones con alumnas y con colegas descubro que es más sencillo descubrir lo que no queremos para hacer un poco de criba y encontrar por fin qué es lo que realmente queremos hacer con nuestras vidas.

Ya sea en relación al trabajo, a la pareja, al vecindario o con la familia, es más fácil decidir qué no queremos para poder ver qué queremos.

 

Pero de nuevo en esas conversaciones descubro que una vez decidido lo que está claro que no quieren les cuesta articular con claridad qué es lo que quieren, en concreto.

Te puedo dar un ejemplo personal para ilustrar.

Yo sé que no quiero trabajar de lo mismo mucho tiempo, que evoluciono y si mi trabajo no evoluciona conmigo me siento estancada. También sé que no quiero que me molesten, que me digan como hacer las cosas (soy de las que se estrella sola y le mola). No quiero que me digan que no me van a salir las cosas o que me pongan delante todos los contras... ya lo veré yo que no soy tonta y no siento que fallar sea algo a evitar ¿de dónde saco el aprendizaje entonces?. Pero si te fijas todo esto no tiene que ver con el trabajo si no con los demás en relación conmigo y mi identificación con el trabajo. No es una lista de síes a proteger, es una lista de amenazas de las que defenderme.

Así que cuando tengo que decidir exactamente qué tipo de trabajo quiero las ideas son muy vagas: que me de libertad, que pueda tomar yo las decisiones, que me llene al margen de la remuneración económica, que me permita conocer gente, aprender a cada paso, que me aporte el dinero necesario pero con tiempo para mis momentos de ocio... pero ¿qué significa todo esto? ¿a qué debo decir que no entonces? ¿sabré verlo cuando aparece?

Si no tengo claro cristalino qué forma toma ese trabajo probablemente que comience a decir que SI a actividades que no suman si no que restan. Estaré a la defensiva de las amenazas descritas más arriba porque no tendré claro en lo que enfocarme.

 

A nivel de pareja también. Es más sencillo saber qué no quieres (que abusen de ti, que te limiten, que sean perezosos, que no se estanquen...) pero ¿qué forma toman los síes? ¿que forma clara toman esos síes?

 

Como dice Oprah:

“Para encontrar nuestra verdadera esencia no tenemos que añadir, sino simplificar. Una vez tenemos creada la lista nuestros síes más absolutos: las principales prioridades en nuestra vida, se hace más fácil identificar las actitudes, personas, actividades y hábitos que necesitaremos soltar.” link aquí

 

Si te fijas Oprah nos anima a hacer el trabajo a la inversa. En lugar de comenzar con lo que no queremos para encontrar lo que queremos nos invita a hacer una lista de lo que sí queremos con seguridad para simplemente enfocarnos en ello y dejar ir lo demás. ¿No te parece más práctico?

 

Entonces yo hago este ejercicio:

Me olvido de lo que no quiero, porque cuanto más presente tengo lo que no quiero más lo voy a estar viendo.

• Cojo los síes que son un poco vagos y me pregunto ¿y esto qué forma toma?

Analizo las decisiones que tomo y veo qué pasos estoy dando en pos de mis objetivos.

Reconozco lo que son temas factibles ahora y lo que son aspiraciones.

• Cojo las aspiraciones y miro cómo llegar a ellas.

Pongo sobre la mesa las demandas de los demás y veo si mis respuestas afirmativas van en contra de mis necesidades básicas.

 

Ahí comienzo a tener una lista de síes más clara ¿lo ves?

Quizás hablar de trabajo es frío y la complicación aparece cuando los síes y los noes tienen que ver con la familia, la pareja, etc.

Podemos sentirnos incómodas por el mero hecho de pensar en decir que no a nuestros familiares, a un amigo... pero es importante recordar que cada vez que dices "sí" a alguien o algo más, tú dices que no a ti ya tus prioridades, a veces incluso a tus valores. Decir que sí por miedo a ofender crea inseguridad, resentimiento y desequilibrio.

No se trata de ser egoísta y no ayudar a nadie, se trata de saber cómo puedes ser de ayuda sin sacrificar tu estabilidad, tu tiempo y tus prioridades. Quizás esté entre tus prioridades estar siempre disponible para alguien, si es así me parece precioso (yo tengo algunas personas a las que siempre les voy a decir que sí), lo que es interesante es hacer el siguiente análisis cada vez que lo haces:

 

• ¿Es por generosidad o por miedo a que se enfaden contigo?

• ¿Te sientes egoísta sin pones tus necesidades básicas por encima de las no tan básicas de los demás?

• ¿Lo haces porque es lo que tienes que hacer y es lo que se espera de ti?

• ¿Dices sí por amor y entrega?

La respuesta a estas preguntas es importante y te diré por qué.

 

La generosidad y la entrega no es convertirse en la chica de los recados, la canguro de emergencia, la secretaria gratuita, la chacha o la almohada en la que llorar siempre a cualquier hora. De hecho a veces lo único que conseguimos es que el día que digamos que no se nos considere egoístas y lo peor es que nos lo creeremos y entraremos en una dinámica feota de resentimiento y demanda.

Por suerte o por desgracia... más bien por inercia, actuamos del modo en el que se espera de nosotros, por aquello de mantener el status quo, los roles sociales claros y demás. Igual que tú esperas algo de alguien porque siempre ha actuado así, ocurre lo mismo con el resto hacia ti. Nos educamos en expectativas constantemente.

 

Si decir que no te resulta difícil (especialmente suele suceder con jefes intransigentes o miembros de la familia), asegúrate de buscar aliados para obtener apoyo antes y después de rechazar una solicitud, ya que existe la posibilidad de que nos sintamos fatal al haber dicho no por poner un sí nuestro por delante.

¿Realmente crees que tú diciendo que no le estás jorobando la vida a alguien? Si lo piensas bien ¿no es más el miedo a cómo se sentirán o nos sentiremos si rechazamos algo? Tiene mucho que ver con la zona de confort y como sabes en tal zona no hay crecimiento potente.

 

Si tus prioridades vitales (salud, trabajo, amor) están claras es absolutamente lícito decir que no a cualquier demanda por parte de otro que vaya en contra de tus necesidades básicas.

No hace falta pegarle a nadie un portazo, simplemente sé honesta, contigo y con la otra persona. No hace falta tampoco que des mil explicaciones.

Un “Lo siento pero no puedo” es totalmente válido si es cierto. Si eres del sí automático porque aún te cuesta decir que no aunque quieras, puedes entrenar las frases “Déjame que mire y te lo confirmo” o “Ahora mismo es imposible”. Eso te da tiempo para reflexionar, ver desde dónde nacería el sí y tomar una decisión menos reactiva y más reflexiva.

 

Ya sabes que yo siempre te animo a a vivir desde la entrega y puede parecer que esta idea va en contra de mi reivindicación de hoy, pero míralo desde esta perspectiva:

Si tú no te sientes plena, sana, feliz y completa, con tus valores y prioridades claras, con un cuerpo fuerte y una mente equilibrada ¿cómo vas a poder entregarte a los demás desde la sinceridad y la generosidad?

 

Siempre se pueden hacer sacrificios, siempre nos podemos poner en un segundo plano cuando alguien nos necesita, estoy segura de que lo haces, yo lo hago.

Simplemente hoy te animo a no ir en piloto automático y a saber cuándo es sano poner límites y ver esos límites como una línea que protege tus síes (actitud constructiva) en lugar de un escudo con el que te defiendes de los noes (actitud reactiva). Más productivo, más positivo ¿no te parece?

¿Qué es lo más importante en tu vida?

Slow Lou

Lo más importante para ti a día de hoy es a lo que le prestas más atención, por lo que te preocupas más y en lo que inviertes más tiempo y energía.

¿Qué hay en tu cabeza todo el tiempo? no importa si es en positivo o en negativo. No importa si estás activa frente a este tema o simplemente preocupándote, lo importante es saber qué ocupa tu cabeza, tu tiempo y tu energía la mayor parte del tiempo.

Puede ser tu familia, tus clientes, tu proyecto, la casa, tus relaciones, tu carrera... ¿Qué es lo más importante en tu vida?

Considera esta pregunta desde otro ángulo.

¿Qué necesitas que fluya bien para conseguir tus objetivos? ¿Qué necesitas tener bajo control para que el resto de cosas resulten menos caóticas?

 

lo mas importante en la vida

Si a estas alturas aún no has contestado “mi salud física, mental y emocional” es que te tienes muy abajo en la lista de prioridades o que estás absolutamente desconectada del poder que tienes sobre tus pensamientos y emociones... o del poder que estos ejercen sobre ti.

En un día cualquiera en tu vida, de todas las horas de vigilia, ¿cuántas de ellas tienen tu salud física, mental y emocional como referente?

Quiero decir, cuando interactúas con tus compañeros de trabajo, con tu jefe, con tus subordinados, con tus clientes... cuando preparas un proyecto o haces cálculos, cuando diseñas, creas, corriges... ¿cómo estás tratando tu salud física, mental y emocional en el proceso?

También en casa: cuando ordenas, limpias, cocinas, vas a la compra; cuando despiertas a tus hijos, sacas a pasear al perro, conversas con tu pareja ¿dónde estás tú y tu intención detrás de cada acción?

 

Fíjate, en todo lo que haces te llevas tu cuerpo, tu mente y tus emociones con ello.

De nuevo ¿cuántas horas de vigilia inviertes en actividades que te enferman el cuerpo o la mente, aunque sea poco a poco y casi sin darte cuenta?

 

Quiero pensar que vives de un modo relativamente equilibrado: que tienes tus momentos de descanso, decides qué comer con la sabiduría por delante, descansas lo que necesitas y te ejercitas lo mínimo para darle a tu cuerpo fuerza y estabilidad, a tu corazón salud y a tu mente claridad.

Pero hay épocas en las que parece que los dolores corporales u otro tipo de malestares se van arrastrando por semanas.

Desde el dolor de espalda que siempre te acompaña hasta la indigestión, pasando por el insomnio y la falta de concentración, el mal humor, la sensación de llegar tarde a todo, de no poder con todo...

 

como parar de hacer cosas

¿Dónde pones las prioridades en momentos así?

Tu cuerpo, tu mente y tu estado emocional, quieras o no, son lo más importante en tu vida porque, sin un equilibrio, una salud y una fuerza desarrolladas por ti, cualquier cosa que emprendas, desde el trabajo hasta la familia, las actividades de ocio o los proyectos personales, todos van a estar nublados de cansancio, impaciencia, expectativas y dudas.

Sé que a veces pensamos que no podemos parar: los niños, el trabajo, la casa, los hobbies, la madre, el vecino y el perro nos sirven de razonamiento potente para no parar pero, ¿y tú?

 

La mentalidad del llegar a todo, de estudiarlo todo, de estar siempre en el centro de la solución, de ser generosa hasta límites insospechados, de arriesgar, luchar y triunfar muchas veces tiene más de película de Hollywood que de sostenible.

 

Para, puedes, te lo prometo ¿estás viviendo de acuerdo a tus valores, a tus necesidades y a tus aspiraciones?

 

7 ACCIONES PARA RECUPERAR TU CENTRO

Quizás no puedas pararlo todo de golpe durante varios días seguidos pero si puedes hacer lo siguiente:

• Decide qué cosas pueden hacer otras personas aunque no las hagan “a tu manera” y pídeles que las hagan ellos durante unos días o como nueva rutina (ya sea laboral o personal)

 

• Observa que objetivos se están convirtiendo en una carga que te obsesiona y han dejado de llenarte y suéltalos, al menos de momento: no es una derrota, es un parón para rediseñar tu actual estrategia a otra que sea más sólida.

 

• Comienza a decir que no a obligaciones que no son tuyas (cuidar los hijos de una vecina, hacer la compra de tu hermano, pasear el perro de tu madre, hacer la cama de tus hijos, ordenar detrás de tu marido... no sé, si no se te ocurren de golpe estate atenta a cuando aparezcan)

 

• Observa el sentimiento de culpabilidad que aparece cuando quieres hacerlo todo por todos y no puedes y date un abrazo enorme porque no eres culpable de nada. O el resentimiento cuando parece que nadie te ayuda y en realidad nunca la pediste o la quieres “a tu manera”.

 

• Cierra los ojos cinco minutos un par de veces al día_si hace falta enciérrate en el baño_ y conecta con tu respiración.

 

• Escucha lo que te dices y si te estás atacando date cuenta de que esas voces poco tienen que aportar a tu felicidad.

 

• Respira, mucho, lento y profundo

 

Te queda mucha vida por delante, desarrolla hábitos saludables, de preservación... ser generosa y desarrollar resentimiento y culpa no es ser generosa, es ser sumisa y cabreada. Decir que sí cuando quieres decir que no deberías reconocerlo como un acto de autoboicot, el chantaje emocional de otros es su problema, no el tuyo. A veces ni si quiera existe y nos montamos la peli solas.

 

¿Te sientes que estás al borde del colapso? Busca ayuda, hay un montón de profesionales que se dedican a guiarte en procesos de este tipo.

 

Conócete. Es el único modo de ser honesta contigo misma. Hay cosas que haces porque las has aprendido aunque no te estén sirviendo en tu bienestar, puedes dejar de hacerlas pero antes es necesario perder el miedo y reactivar tus fortalezas.

Eres grande, eres fuerte y eres valiente. Suelta lastre, obsérvate, enfrenta tus fantasmas sin miedo. Al otro lado del miedo está ese lugar de paz lleno de posibilidades de crecimiento, te lo prometo. ¿Quieres que te acompañe en el proceso? ponte en contacto conmigo.

 

No espero que creas que es un camino de rosas, pero quiero que entiendas que hay una mejor versión de ti misma que vive en consonancia con sus valores y sin dramas. No está más allá de nada, no está después de nada, está aquí, está ahora, sólo tienes que darle la mano e invitarla a salir.

Relee las 7 acciones que te propongo, no las dejes como una lectura dominguera, son útiles, en serio ¿cuáles puedes poner en práctica desde ya?

 

¿Caminamos juntas? Están abiertas las plazas al curso anual de meditación. Empezamos en dos semanas. Una nueva aventura de autoconocimiento, paciencia, concentración y mente clara están sólo a unas sesiones de distancia. Tienes toda la información en este link.

¿Por qué necesitas meditar para tener éxito en la vida?

Slow Lou

Ya hablamos en su momento de lo que considero que es el éxito, que aún el subconsciente colectivo asocia la palabra con un jet privado, mucho dinero y vacaciones de lujo.

meditar para el exito

La palabra lujo y la palabra éxito se han limitado a definir todo aquello que tiene que ver con la riqueza económica y parece que se ha pegado como un chicle en el pelo la idea de que ser rico, exitoso y tener una vida de lujo tiene que ver con heredar una millonada, ser un ejecutivo agresivo o sacrificar lo que no está en los escritos para conseguir triunfar en la vida.

Hay muchas de nosotras que queremos tener una vida exitosa: un trabajo que nos llene y no nos agote hasta el punto de no querer currar, una vida familiar donde podamos disfrutar de tiempo de calidad o de momentos de gandulería supina si nos apetece. Tener la libertad económica para no sentir que nos limitamos y vivir en salud y serenidad, sin prisas pero con objetivos que nos emocionen a cada paso aunque nos tropecemos de vez en cuando.

 

¿Qué papel juega la mente en conseguir vivir así?

El éxito no es éxito si no es saludable, al menos yo lo veo así. Si tengo que pasarme las horas en vela por miedos, estrés y expectativas. Si me duele el alma  porque descanso mal y mientras trabajo me destrozo la espalda. Si todas mis conversaciones son monotema y trabajo-céntricas. Si no como bien porque tengo el estómago cerrado del agobio que llevo encima. Si tengo que decir que no a todos los planes de ocio porque no me da la vida para todo lo que tengo que hacer. Si cuando tengo un rato libre solo quiero estar encefalograma plano comiendo patatas fritas... pues ni todo el dinero del mundo, ni la fama ni la gloria me harán sentir feliz, satisfecha ni mucho menos serena.

Entonces, ¿eso es éxito?

que es el exito

Desde mi punto de vista y desde mi experiencia personal hay tres pilares básicos para poder caminar mi aventura hacia el éxito sintiéndome satisfecha y en equilibrio desde el primer paso.

 

Primero trabajo desde la entrega.

La mentalidad del ”¿qué saco yo de esto?” no me ha llevado nunca a buen puerto porque el miedo, la competencia y las malas artes son hermanas de la codicia. Desde la codicia es obvio que no se puede ser feliz.

Trabajar desde la entrega me permite sentir que realmente estoy aportando valor a una comunidad que no me pide nada, a la que no le pido nada y que además me da espacio para explorar mi vocación.

Trabajar desde la entrega me ayuda a disfrutar de cada instante al ver cómo la vida de otras personas mejora aunque sea un poquito gracias a mi y, cuando no lo hace, me dan ganas de aprender y evolucionar para poder dar más de mí. Escuchar a quien hay al otro lado de un curso, de un artículo, de un video es un regalo siempre.

 

Segundo desarrollar un sistema sostenible.

Ya me conocéis, soy Mari Sistemas, Mari Disciplina y Mari Paciencia.

La paciencia es imprescindible, y más cuando hemos ido siempre del revés. Los cambios son paulatinos y la mejor manera que he encontrado de evolucionar en la dirección que me interesa es alimentar la mente de principiante.

La humildad de saber que aún me queda mucho camino por recorrer y la pasión por lo que hago me da la oportunidad de pegarme tortazos sin miedo, de arriesgarme a que me digan que no, porque así aprendo.

Además me gusta organizarme bien las tareas, saber cuáles son las prioridades y (trabajando desde la entrega) desarrollar una disciplina que me permita llegar a mis objetivos. Cuando hay ilusión no hay excusas creo yo.

 

Ahora, para que estos dos primeros pilares sean consistentes y no me vuelvan loca ni me frustren, el tercer pilar es casi el más importante. Sin este tercer pilar ni la vida laboral ni la vida personal yo la voy a poder considerar de éxito.

 

El equilibrio cuerpo-mente.

Si te paseas por la web ya sabes cuáles son las herramientas que utilizo para encontrar este equilibrio. Las que tienen que ver con los aspectos físicos son relativamente fáciles de comprender y de seguir, quizás las que tienen que ver con los mentales son más subjetivas y menos directas.

 

Ejercitarse, tener una alimentación saludable, dormir bien y lo suficiente no necesitan mucha explicación más allá de instrucciones prácticas y personalizadas (puedes visitar la pagina de mi sistema triangular para más información). Pero cuando hablamos de emociones, de miedos, de patrones, de expectativas... aiss baby, ahí la cosa se complica un poco más ¿no?

 

Y lo cierto es que sin un ejercicio de introspección y autoconocimiento no hay manera de ser honesto de verdad con uno mismo. Si no soy honesta conmigo misma negaré los patrones que me alejan de mis objetivos y me aferraré a que sean otros los que cuadren con lo que espero de ellos, esperaré a que sean las circunstancias las que se acoplen a mí sin dar lugar al aprendizaje.

 

Vamos, que si no me dedico a observarme y a limpiar la tormenta interna con la que me despierto cada día me resulta imposible organizarme y tener las prioridades claras y mucho menos cuidarme como me merezco.

 

meditar en casa

A mí ya me has oído disertar sobre estos temas: tienes el blog a petar de artículos donde desgloso muchas de estas cosas (quizás un día haga un recopilatorio en formato ebook para ponerlo en orden y que te lo tragues del tirón ¿qué me dices?). Por eso he pensado que quizás otras mujeres que están en el camino del éxito pueden aportar su visión sobre la herramienta mágica de la que te hablo siempre:

 

IRENE RODRIGO (leemetv.com y tecomunicas.com)

Periodista y Experta en comunicación.

Empecé a meditar porque sentía que necesitaba dejar un espacio diario para el encuentro conmigo misma, en intimidad y silencio.

Después de un año y pico de práctica diaria, sigo meditando porque este hábito me ayuda a tener mucha mayor claridad mental, lo que me hace tomar decisiones más coherentes y conectadas con lo que quiero, pienso y siento.

Meditar también me ayuda a ser mucho más consciente de mis emociones, no sólo del momento en que surgen, sino del proceso mediante el cual se forman. Así entiendo qué pensamiento las ha provocado. Aunque aún me queda un largo camino por delante, esto me ha hecho conocerme mucho mejor a mí misma.”

 

 

YVE RAMÍREZ (laecocosmopolita.com y usaryreusar.com)

Ecologista de Guerrilla y empresaria.

Sentía que mi cabeza no paraba ni por un instante y que ya había agotado mis propios recursos para conseguir estar un poco más relajada.
Sé que aún estoy al comienzo del camino, pero desde el primer día  me di cuenta de que había logrado apaciguar mi mente y volver a mi centro.

La meditación me ayuda a conseguir "silencio mental", me da tranquilidad, meditar me ayuda a estar en paz en medio de la tormenta.”

IRENE MILIAN (irenemilian.com)

Ingeniera de Personas, experta en organización de empresas.

"Medito porque me hace sentir muy viva, normalmente voy tan a tope que no me doy ni cuenta jajaja

Medito porque ese momento es especial para mí, esos minutos lo más importante soy yo y me dedico sólo a mí, ¡es un regalo que me merezco!

En lo personal me ayuda a quererme más a mí misma, mejora mi autoestima. Y en lo laboral, me da claridad para tomar decisiones y una mente mucho más creativa."

 

MARIA JOSÉ FERNANDEZ (mariajosefernandez.com)

Emprendedora, Coach y Experta en Eneagrama

La meditación me ayuda a conectar más conmigo misma. Me siento más consciente, más plena, más feliz. Integrar la meditación en mi vida ha sido una de las mejores decisiones que he podido tomar. Me ha ayudado a equilibrar mi vida, a comprenderme y a potenciar lo mejor de mi, pero también a aceptarme tal y como soy, con mis defectos y mis virtudes.

En momentos de estrés o presión, paro y me tomo 5 minutos para conectar con ese Ser esencial que soy y es increíble como mi mundo exterior se va transformando.”

 

Y si quieres alguien más experto que todas nosotras quizás te quieras remitir al Buddha que dijo:

Somos el resultado de nuestros pensamientos. En lo que pensamos nos convertimos”

 

Hoy vuelvo a invitarte a que te des la oportunidad de conocerte, observarte, aprender de ti misma, tú eres tu mejor maestra, pero el alumno que no atiende en clase termina por suspender la lección ¿a que sí?

 

Yo quiero que tengas una vida de 10, un sobresaliente en todos los ámbitos y para eso te animo a que te unas a nosotros en la aventura de la meditación.

 

El tiempo que inviertes en aclararte cada mañana, en repetir algo porque no estabas atenta y no lo has hecho a tu gusto, en volver al súper porque te has olvidado esto o aquello, en reunir fuerzas para pedir perdón después de una discusión con un ser querido, el tiempo que pierdes en desconectar en la tele, en el ordenador y en el móvil "porque no tienes tiempo para ti"... pon todo ese tiempo junto y fíjate la cantidad de energía que inviertes sin realmente llegar al corazón del problema. Tiempo que a veces decimos no tener para meditar.

La meditación está aquí para asistirte en un nuevo inicio y M53 el curso de un año de duración que empezamos en menos de un mes tiene un sistema evolutivo y claro para que no te pierdas, para que te mantengas motivada y para que descubras el maravilloso potencial de éxito que tiene tu vida.

Pero bueno, si no has visto esto, aquí te lo cuento con palabras:

 

Tienes toda la información del curso AQUI y puedes apuntarte directamente haciendo click en este enlace.

¿Tienes dudas? Escríbeme, soy toda oídos.

Lo que necesitabas saber para ponerte las pilas con el ejercicio.

Slow Lou

Se han llenado cientos de páginas sobre los beneficios de hacer ejercicio en el cuerpo y en el estado emocional, hoy quiero contarte algo qué quizás no sepas sobre la relación del deporte, la inteligencia y el envejecimiento.

Ya sabes que siempre te diré que todo empieza en la mente. Que pensar de un modo creativo, observar sin juicio, analizar con desapego y crear desde la generosidad son básicos para una vida plena, feliz y una mente clara.

También sabes que soy incansable defensora del ejercicio físico, bailarina profesional, obsesiva con la corrección postural y una freak del movimiento consciente y eficiente.

Entonces no te extrañará que hoy quiera convencerte de que para lo primero (la mente clara) es necesario lo segundo (el ejercicio).

beneficios ejercicio cerebro

 

¿Te has planteado alguna vez por qué nos cuesta tanto arrancar con una rutina de ejercicio y en cambio no nos cuesta nada bajar a comprar palomitas para ver una peli?

Quizás te parezca una chorrada y me digas que el primero supone un esfuerzo y la pereza te puede. Y que el segundo cuesta menos y mola más. Aun así para el segundo te vistes (si ya estás empijamada), gastas dinero, preparas las palomitas... ¿para qué? ¿para un momento de gustera? en realidad es la percepción de esfuerzo en relación con la satisfacción que ese esfuerzo aporta, y en realidad no es tanto, pero nos gusta la satisfacción inmediata más que a un tonto un lápiz. Eso sí, ya nos encargamos de obviar el dolor de tripa que vendrá después... a veces creo que estamos fatal.

Pero, a ver, en realidad hacer ejercicio tampoco es tanto drama y el beneficio es mayor, entonces ¿por qué cuesta tanto? ¿crees que es pereza? Yo creo que es mal marketing.

 

pereza ejercicio

Sí, si: el ejercicio tiene un marketing pésimo.

• ¿A quién le vas a vender que el ejercicio es bueno para el corazón? Primero ”bueno para el corazón” es un concepto tan bago que para alguien que está sano y no tiene problemas cardiovasculares dudo mucho que le sirva como reclamo.

• ¿A quien vas a convencer de que el ejercicio ayuda a perder peso? Está más que demostrado que a más ejercicio, más masa muscular y sin una dieta acorde no pierde peso ni el tato.

• ¿Que el ejercicio te da energía? Ya, pero por la mañana no tenemos casi tiempo y sin fuerzas para arrancar la promesa de la energía sin un lifestyle que lo acompañe nos dura dos telediarios.

Para quien no tiene un historial de ejercicio desde la infancia, una necesidad imperiosa o ejemplos prácticos en la familia, este marketing no funciona. Falta experiencia empírica y faltan referentes.

 

Hoy quiero contarte lo que practicar ejercicio de un modo consistente puede hacer en tu vida. Es mucho más de lo que imaginas y estoy segura que esto sí te animará a considerarlo una prioridad en tus días.

El doctor Tarnopolsky publicó en la revista Times un artículo en el que afirmaba que si se inventase un medicamento que hiciese por nosotros todo lo que hace el ejercicio, sería la medicina más vendida y el mayor éxito comercial de la historia de la industria farmacéutica. (tienes el artículo en inglés aquí ).

 

Ver que el ejercicio es el responsable de un cerebro sano, potente y creativo es la clave.

Quizás pienses que nuestro cerebro sirve simplemente para solucionar problemas, para gestionar las emociones, para tomar decisiones... el cerebro en realidad, según el neurocientífico Daniel Wolpert (un señor muy jefe que sabe mucho) nos dice que éste sirve en realidad _y sobretodo _para ejecutar movimientos físicos complejos que se adapten al entorno. Puedes ver una charla suya sobre el tema en este link

 

escalar concentracion

Si te fijas, a más necesidad (y complejidad)  de movimiento para la búsqueda de comida, para encontrar cobijo o para llegar a donde hay agua fresca, mayor es el tamaño del cerebro.

De este modo podemos entender (y la neurociencia lo ha demostrado) que, al margen de un corazón sano, más músculos y mejor humor, hay una conexión completa y total entre el movimiento, la salud y el tamaño de nuestro cerebro.

 

Esto significa que cuando vivimos en el sedentarismo el cerebro deja de crecer, llega a su zona de confort y, por decirlo en plano y castellano: se apalanca.

 

Varios estudios demuestran que el ejercicio físico continuado nos ayuda con el aprendizaje (mejor y más rápido), nos ayuda a bajar los niveles de estrés y se come con patatas los procesos de ansiedad. Además se ha visto como pacientes con TDAH con una buena rutina de ejercicio terminan por dejar la medicación. ¿Cómo puede ser? Los niveles de atención aumentan, los niveles de ansiedad disminuyen y la serenidad se hace presente de un modo antes desconocido para ellos.

 

Estos resultados han sido tan reveladores que algunas escuelas en Estados Unidos y en Korea (que se sepa) han incrementado el número de horas lectivas en educación física y deportes, consiguiendo un mejor rendimiento en las aulas y en los exámenes de acceso a la universidad.

 

En resumen: si un corazón y una musculatura más fuertes no te sirven de reclamo, si la generación de endorfinas buenrolleras no te parecen necesarias, quizás quieras tener en cuenta que el ejercicio supone inteligencia, resolución, concentración, consecución de objetivos y carpetazo a la ansiedad.

¿Quieres más?

 

factor neurotrofico derivado del cerebro

Te presento al factor neurotrófico derivado del cerebro.

Es una proteína que reconstruye las conexiones neuronales, que crea nuevas y que convierte a nuestro cerebro en una máquina atenta y afilada. Esto redunda en un envejecimiento más lento de las células del cerebro. De nuevo, plano y castellano: mejor visión, mejor audición, mayor reacción y resistencia físicas y, sí, lo has adivinado, el ejercicio ayuda.

Un estudio realizado en el 2013 demuestra que practicar ejercicio aeróbico de 20 a 40 minutos diarios incrementa en un 32% la cantidad de BDNF (brain derived neurotrophic factor) y disminuye en un 13% en las personas sedentarias.

 

Así que ya para terminar quiero preguntarte, si el ejercicio te va a convertir en una mayor, más joven y positiva versión de ti misma... ¿cuándo vas a empezar?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SOY, HAGO, QUIERO - Trucos semánticos para transformar tu vida.

Slow Lou

Si eres como yo fan de Tonny Robbins sabrás que una de sus máximas es ”transforma los debería en debos”. De esta manera cuando algo se convierte lo que los angloparlantes llaman un ”must”, no te queda más opción que atacar y dejarte de excusas.

A mí personalmente la palabra ”debo” siempre me ha dado grimilla pero es cierto que me sirve para no procrastinar y alcanzar objetivos (puedes leer sobre ello en este artículo).

Hay quien defiende que es mejor moverse por quieros, pero hay quien lo único que quiere es tenerlo todo fácil y sin luchar mucho y así, claro, la vida quizás es un bálsamo de paz pero también una experiencia en la que te mueves de un modo muy pasivo... y claro, yo soy más de acción.

la semantica transforma el cerebro

 

Yo no quiero que la vida ”me pase” yo quiero ser parte creadora y constructiva.

 

Cuando los grandes gurús de la productividad, de las empresas, del desarrollo personal te animan a moverte por los ”quieros” y no por los ”debos” creo que intentan transmitir algo muy diferente a ”haz sólo lo que te guste/fluya/apetezca”.

Nos gusta pervertir hasta la saciedad todos los slogans y darles la voltereta para que se ajusten a la ley del mínimo esfuerzo, no sé por qué lo hacemos, pero supongo que si pasa tan a menudo será algo natural en el ser humano.

 

He estado dándole vueltas y creo que no se trata de apartar los debos, en absoluto, de hecho hay un montón de debos que hay que tener en cuenta, el problema al final es la mentalidad frente a ellos.

No se trata de hacer sólo lo que nos apetezca, se trata de que lo que debemos hacer nos apetezca hacerlo o podamos, al menos, desarrollar la motivación, la fuerza y la autodisciplina para llevarlo a cabo.

►Tienes cuatro artículos en los que desarrollamos la autodisciplina empezando por este.

 

No hay que cambiar la acción, hay que cambiar la semántica.

Yo primero hago como dice Tonny y en lugar de decir ”debería hacer tal cosa” me digo ”debo hacer tal cosa”. No es un condicional, es una afirmación.

Luego convierto esa necesidad en un deseo y el deseo en una acción.  Digamos que la progresión mental es algo así:

• Debería levantarme más temprano

• Debo levantarme más temprano

• Quiero levantarme más temprano

• Yo me levanto temprano

Después convertir el deseo en una acción es tan sencillo como darme cuenta de que depende de mí y que, por supuesto, tengo un motivo para hacerlo que me lleva a donde quiero llegar.

entrenar por las mañanas

 

Concéntrate en el por qué pero sobretodo en el para qué.

El por qué puede quedar muy lejano y ajeno ”porque me lo han dicho” ”porque lo he leído” ”porque se supone que” ”porque me comprometí” y para qué ”para conseguir tal” ”para deshacerme de cual” ”para llegar a” ”para construir esto” ”para poder lo que sea” es un primera persona y desaparece la culpa para desarrollar responsabilidad.

Sobre la transformación de la culpa en responsabilidad tienes este otro artículo también.

¿Cómo saber qué es lo que quiero en contraposición a lo que se espera de mi?

Es posible que muchos quieros se basen en la necesidad de agradar, la comparación, la aprobación, las expectativas de otros. Algunos de nuestros objetivos están programados para encajar en el grupo, no son de hecho nuestros objetivos pero los hemos hecho nuestros.

Si hemos sido capaces de vivir una vida en la que nos hemos creído que nuestras decisiones son nuestras, te aseguro que puedes redefinir tus prioridades del mismo modo, sólo tienes que saber cómo funciona tu mente, cuál es el motor de tu motivación y dónde habitan tus miedos.

Pregúntate si el objetivo a alcanzar te llena, se te da bien, lo disfrutas, de este modo el debo de turno lo harás por un motivo práctico, lo harás para conseguir algo concreto que sólo depende de ti (aqui no cuenta conseguir aprobación pero quizás sí un ascenso o un cliente)

 

Es importante hacer un trabajo de introspección. Después de treinta y tantos años de programación mental desde fuera no pretendas hacer el cambio de golpe sin un poquito de silencio, observación y toma de decisiones.

¿Por qué te dices que deberías hacer algo? ¿Por qué decides que quieres x o y? Te animo a que si no te sientes satisfecha, si vas apagando fuegos, si sabes que puedes exprimir más tus capacidades y sientes que la vida te está pasando de un modo en el que has perdido la batuta, hagas este ejercicio:

• Honestidad

• Autoanálisis

• ¿Qué puedo aportar?

• Motivación (por qué y para qué)

• Sistema

• Paciencia

• Perseverancia

• Consistencia

• Estudio

• Entrega

A no ser que tengas claro clarito lo que quieres en la vida no tomes decisiones sobre tus acciones sin hacer este análisis primero. Sin este análisis probablemente tus debos y tus quieros estén motivados por la necesidad de aprobación, el miedo y la prisa.

 

el miedo como motivador

El miedo como motivador es agotamiento asegurado. Nunca será suficiente porque la falta de aprobación o a lo que tienes miedo que digan sobre ti o que te hagan ya te lo estás diciendo/haciendo tu. ¿Ves el círculo?

 

¿Qué quieres de la vida?

Sin un cuerpo y una mente en equilibrio el resto se vuelve pesando, confuso y apremiante. 

Una mente y un cuerpo sanos empiezan por parar y observar. No se trata de dejarlo todo de lado se trata de pasito a pasito poner las cosas en orden. Todo o nada es una de las peores filosofias por las que se puede vivir. 

 

Traza un plan de acción. Empieza por ti: por tus prioridades.

¿Cómo te sientes? ¿que deberías hacer al respecto? Convierte el debo en un quiero con razonamientos lógicos y un plan que tú te crees. No quieras cambiarlo todo de golpe y no quieras tocar la luna de un salto. Poco a poco y con serenidad puedes llegar a donde te propongas a nivel personal, laboral y social.

► Aquí tienes un artículo motivador y práctico para convertirte en tu prioridad número uno.

Yo quiero es un gran motivador si viene desde el autoanálisis y la paciencia.

Yo quiero es una mentira si viene desde la necesidad de aprobación y crea sufrimiento a otros.

Ahora bien, ¿y las expectativas de los otros?, ¿y si les hacemos daño al cambiar cosas para nosotros?

Siempre puedes presentar tus motivaciones de cambio sin esperar aprobación, sólo como información y confiar en tu criterio.

 

madre trabajadora

Vivir para otros desde la entrega es algo que requiere fuerza y seguridad.

Vivir para los demás desde el sacrificio y la necesidad de no molestar es un martirio y no vale para nada. Además alimentas patrones negativos en el otro, no estás ayudando a nadie y que Fulanito esté bien no es tu responsabilidad absoluta si el otro no pone de su parte, así que suelta.

Sabes que yo siempre te animaré a que aceptes lo que la vida te da a cada momento.

Acepta lo que la vida te da pero, como dice el refrán, si te da limones haz limonada.

Yo quiero como motivador para un cuerpo fuerte y una mente clara que te permita quitar la basura mental basada en el miedo: a menos ruido mental y ambiental más claridad.

Ahora tú ¿qué quieres de la vida? ¿qué debes hacer, cambiar, implementar para conseguirlo?

 

La maldición de querer lo que no tenemos, el ganar batallas y la frustración.

Slow Lou

¿Cuándo fue la primera vez que sentiste frustración por no conseguir algo que querías?

por qué siempre quiero lo que no puedo tener

No sé si alguna vez pediste chuches o un juguete sólo porque pasaste frente al kiosco de tu calle y tu madre te dijo que no. ¿Recuerdas como eso fue un absoluto atentado contra tu felicidad?

A los 15 años cuando quizás querías volver pasada la madrugada para tomarte tus primeros chupitos o birras, sin tener que sentarte a la mesa a cenar frente a tus padres con el pedo, como no te dejaban hacías las mil y una para que no te pillaran (ok mamá si lees esto no hablo de mí, palabrita)

Quizás al cumplir los 20 te encaprichaste del único chico que no te iba a hacer ni caso y te sumiste en un drama en el que, o conseguías que se enamorase de ti o te marchabas del país. Añádase aquí el conquistar a alguien y que deje de interesarte en cuanto le interesas tú.

 

¿Cómo es esto de querer ”la fruta prohibida” y por qué puede acabar controlando nuestras vidas de esta manera? 

Por un lado puede ser una amargura pero por el otro, esto ya depende de la idiosincrasia de cada una claro, puede ser el gatillazo de salida a una pasión o un nuevo talento.

Conozco a una chica cuyas habilidades matemáticas eran bastante nulas en el insti pero quería ser la contable de la empresa familiar, su familia casi que reía de ella y le decía ”cariño, tú eres más de letras”. Yo no sé si fue por acción rebote o qué, pero a día de hoy esta chica no sólo es la contable de la empresa si no que ha conseguido que se mantengan a flote al margen de la crisis y del despilfarro del hermano.

 

Luego está este experimento de un grupo de mujeres a las que les enseña fotos de hombres guapetes y les dicen cuáles están solteros y cuáles están casados. Es sorprendente que, aun diciendo solteros o casados aleatoriamente_a veces el mismo hombre se presentaba como una cosa u otra_ el 80% de las mujeres sentían más atracción por el hombre que se les había dicho que estaba ya ”pillado”.

¿Cómo es el rollo? No quiero creer que simplemente nos gusta ir por ahí de rompe relaciones, que el 80% de las mujeres de un experimento sientan las bases del comportamiento de la fémina media.

Esto plantea toda una serie de preguntas: ¿Es simplemente que algo que es ilícito nos resulta más interesante? ¿Es nuestra naturaleza humana competitiva la que alimenta nuestro deseo de conseguir conquistar a alguien que ya está comprometido?

Bueno, pues he hecho un poquito de investigación porque yo soy de las que cuando algo le pica tiene que rascarse y señoras, tenemos buenas noticias.

NO ESTAMOS TONTAS NI TENEMOS NINGUNA TARA

Aparentemente, nuestro impulso de ir tras lo inalcanzable está en nuestro ADN. Existe una teoría que se llama ”la teoría de la información-brecha” que explica algunos de estos comportamientos. Aquí te dejo un link, está en inglés, no he encontrado nada al respecto en castellano, ya me perdonaréis.

► INFORMATION-GAP THEORY

Lo que viene a decir esta teoría es que hay una brecha de espacio-tiempo entre la situación actual y la situación futura deseada. Parece ser que hay una inercia en el ser humano de saltar esa brecha, de pasar al otro lado porque creemos que es al otro lado donde están las respuestas a nuestra insatisfacción actual; y la imposibilidad (por falta de acceso, de medios o de información) nos genera ansia, incluso ansiedad y frustración.

 

querer lo que no tenemos

Esto podría explicar cosas del tipo ”fenómeno fan”, esa adoración tremenda hacia actores, músicos, famosetes, etc, una atracción exagerada por la simple razón de que lo más probable es que nunca les conozcamos. De hecho por experiencia personal te digo que una vez les conoces son tan absolutamente normales que se te quita el drama a los 10 minutos de conversación, palabrita. Claro que aún no he conocido a Johnny Depp, cuando le conozca ya te cuento.

 

LA CIENCIA DICE

Hay otras explicaciones científicas para comprender por qué, como dicen los ingleses ”la hierba siempre es más verde al otro lado de la valla” (si tenemos alguna expresión así en castellano que alguien me diga, porque sólo se me ocurre ”culo veo culo quiero” y quizás no es muy estiloso).

Según la antropóloga Helen Fisher, los niveles de dopamina - el químico del placer en el cerebro - aumentan a razón del tiempo que debemos esperar hasta cumplir nuestro deseo. Así que, por ejemplo en las relaciones, tu experiencia con alguien es en última instancia más placentera si tienes que aguantar un poquito más de lo que te gustaría, pero una vez conseguido quizás se te quite la pasión del principio ¿te suena?

Al margen de las relaciones hay cosas que queremos simplemente porque no las tenemos o porque creemos que seremos más felices cuando las consigamos. Lo que nuestro cerebro busca es en realidad la sensación de éxito: conseguir saltar la brecha, más que conseguir la cosa que estaba al otro lado en sí. Pero en ese momento estamos medio lelas creyendo de verdad que la felicidad está en vivir en París, en tener el contrato del siglo o en comprarnos un coche nuevo, cuando en realidad sólo buscamos la sensación de haber ganado una pequeña batalla.

Y esto en sí son buenas noticias ¿no te parece? Esto significa que cuando no podemos tener algo que queremos podemos darle la vuelta y atacar otros retos que sí podemos conseguir. Porque al final, como te digo más arriba lo que nuestro cerebro busca es en realidad sentirse ganador, si es medalla, copa o corona de laurel es lo de menos.

conseguir objetivos

Querer lo que no podemos tener, ya sea un estilo de vida de lujo, unos niños modélicos o una relación personal o profesional con alguien, puede ser una aventura de lucha emocionante, pero puede ser una experiencia vital que nos deja frustradas y habiendo perdido un montón de tiempo ya sea en comernos la olla o en intentar lo imposible de mala manera y por nuestras narices.

Quizás seas como mi compi de instituto, que pensar que nadie te apoya hace que te pongas las pilas, pero el principal problema, por supuesto, es que probablemente nunca estaremos satisfechos y que, vamos a llamarla María, aún siente que tiene que demostrar que vale lo que vale.

Lo que te quiero decir es que la mente humana es competitiva y tiene inercia de crecimiento, que aún consiguiendo la casa en la sierra ahora queremos más tiempo libre. Que aun consiguiendo un contrato de lujo ahora queremos más clientes.

Siempre que vivimos mirando lo que no podemos tener ahora, nos enredamos en una emoción fea de insatisfacción y seguimos buscando fuera la siguiente brecha.

Si no comprendemos que la mente es así, que el ser humano es así por diseño, podemos sentirnos absolutamente fracasadas. Pero la verdad es que podemos conseguir muchas cosas, el problema es que la motivación no la acabamos de comprender y seguimos creyendo que el objetivo es lo importante cuando es superar el reto lo que nos da vidilla.

Si no comprendemos esto estaremos estancadas en mirar lo que no podemos tener sin mover hilos en pos de lo que sí podemos tener. Dejamos de ver las posibilidades para ver los inconvenientes. Nos olvidamos de nuestra valía porque nos estancamos en lo absurdo.

 

ALIMENTA TUS PASIONES GENUINAS, NO LOS SUPUESTOS DE FELICIDAD

Además, a menos que la pasión venga de un lugar genuino, perdemos el interés en cuanto lo conseguimos o nos enfadamos si no lo conseguimos. La verdad es que el anhelo constante de tener/conseguir/ser es un ciclo interminable de agonía sin satisfacción, sin recompensa y sin ningún gran final de éxito.

 

Tú ya sabes lo que yo opino sobre esto: lucha por lo que deseas pero acepta la realidad a cada paso, agradece todo lo que tienes que es más de lo que nos acordamos y sé honesta contigo misma cuando te digas cosas del tipo ”estaría mejor si...” Cambia el foco a otros retos y acepta la retirada como un éxito de ahorro energético y emocional.

 

 

Energía y Foco: los 4 Elementos para sacarle el máximo partido al finde

Slow Lou

El fin de semana (o los días que tengas libres en su defecto) son lo que queremos exprimir a tope y no sólo usarlos para el descanso y las tareas pendiendes ¿verdad?

Aunque queramos creer lo contrario, no podemos estar currando 24/7 aunque yo lo haga a veces... porque claro, el cuerpo, el coco y las relaciones se resienten.

 

energia y foco

Los días ”libres” son los días en los que tenemos más tiempo y, si eres como yo, quizás duermas más rato pero también quieres poder usarlos para adelantar trabajo, quedar con alguien y sobretodo recargar las pilas de cara al lunes que, nos guste o no, está siempre más cerca de lo que nos quiere hacer creer.

Descansar más pero también mejor e invertir el tiempo en actividades vigorizantes es algo que no hace falta que te diga, pero a lo mejor sí te sirve que te dé cuatro trucos para que te cuides, que se tarda nada y menos, para que al llegar el lunes te lo comas con patatas.
 

Estos cuatro trucos pueden reducirse a los cuatro elementos:

tierra, fuego, agua y aire.

 

Cuando trabajamos mucho normalmente los elementos se desequilibran y el fin de semana puede sernos útil para recuperar el centro y la fuerza, y el foco ya de paso. Depende del trabajo que desempeñes y de tu idiosincrasia personal (en ayurveda se le llama prakrti) tendrás tendencias a ciertos desequilibrios. Si quieres que hagamos una sesión para ver dónde está el tuyo y trabajar acorde con tus necesidades específicas sabes que puedes trabajar conmigo. 

 

1.- Tierra: reconecta contigo misma al margen del trabajo y las relaciones. Permítete una sesión de meditación más larga de lo normal, escribe tus emociones en un diario, escúchate en silencio, sin radio, sin música, sin tele.

►Esto te servirá para enraizarte y recoger la energía que vas lanzando fuera cuando estás de aquí para allá atendiendo recados, reuniones y visitas.

 

2.- Fuego: haz ejercicio vigoroso. Ya sea una caminata dinámica o una clase de zumba cañera, sacar la bici para hacerte un buen kilometraje o invertir 15 minutos en un buen work out en casa.

Si te sientes baja de energía y aletargada el fuego es tu aliado.

 

3.- Agua: date cancha para no tener que tomar decisiones sobre lo que hace la familia el finde, la excursión de turno con los amigos y deja que sea tu pareja la que diga dónde salís a cenar. En una palabra FLUYE. Evita beber mucho alcohol y las carnes rojas si es que aún las comes, disfruta de una buena alimentación basada en verduras y bebe mucha agua.

►Durante la semana tendemos a endurecernos a nivel físico y a nivel mental. Nos bloqueamos y eso puede pasar factura en nuestro estado de ánimo, nuestra capacidad de concentración a largo plazo y a nuestro estado físico. Si tienes un cargo que demanda de mucha concentración y de estar todo el tiempo apagando fuegos, pues mira, la metáfora me viene de perlas: necesitas agua.


 

4.- Aire: desconecta, pero de verdad. Permítete disfrutar de un atardecer, sumergirte en un libro, salir de excursión a lugares tranquilos y silenciosos. Desaparece de tu hábitat natural, aunque sea cogiendo el tren una horita a las afueras.

►Si no nos movemos del lugar donde están todas las obligaciones parece que no hemos descansado, que nos movemos en loop. Date aire, literalmente.

 

Cuando estaba de gira sólo tenía un día libre a la semana y en ese día siempre quería pasear la ciudad, ir a algún workshop, visitar algún museo... nunca me hubiese perdonado ir a México y no visitar Teotihuacan por ejemplo o Buenos Aires y no darme un garbeo por El Caminito.

yo a los pies de la pirámide del sol (Teotihuacan)

yo a los pies de la pirámide del sol (Teotihuacan)

Pero los días libres siempre tenía hora con el fisioterapeuta de la compañía (Mayumana siempre ha tratado muy bien a sus artistas), me recluía en la sauna o el jacuzzi del hotel si lo había y comía mucho mejor que el resto de la semana: mejor, no necesariamente más.
 

Hoy te he hablado como entrenadora, no como amiga (como amiga quizás te diría "quédate en la cama viendo series"). Lo que te recomiendo aquí es lo que he recomendado a todos mis alumnos y a todos los bailarines que he formado a lo largo de mi carrera.

Puedes tener el nivel de performance de un bailarín de élite si te lo propones. Así que te animo a coger lo que te apetezca, lo que te sirva o lo que creas que te va a ayudar a reconectar con tu fuente, cada persona es un mundo y no hay recetas universales.

Si quieres ponte en contacto conmigo para que hagamos una sesión absolutamente personalizada donde diseñemos un programa de auto-cuidado únicamente para ti y tus necesidades.

 

Y ADEMÁS VA BONUS:

Estira los músculos, con calma y mucho amor, date oxígeno con una buena clase de elasticidad, pilates o yoga, lo que más rabia te dé. Sigue algún vídeo de youtube si crees tener las bases para no intentar algo que te haga más mal que bien, bebe mucha agua, respira y disfruta de los tuyos.

Estoy colgando videos de movimiento consciente en el canal de youtube, estate al loro. ;)

Los días libres (que maldito el nombre y las connotaciones que tiene) son los días que yo uso para crecer "hacia dentro", para recordarme que aquí y ahora es cuando la vida sucede y para pillar carrerilla y agarrar la semana siguiente con positivismo y muchas ganas.

Cuéntame por mail o aquí mismo si te apetece qué actividades vigorizantes, relajantes y de enraizamiento utilizas en los días libres. ¿Puedes mantener algo de ello durante la semana?

Además, si tienes dos minutos te voy a pedir que me hagas un favor. Quiero conocerte un poco más (o conocerte sin más si es que no hemos hablado nunca) y para ello he creado esta encuesta, son solo 10 preguntas y no tienes por qué contestarlas todas. Me harías muy feliz y yo sabría con quién estoy hablando, que siempre mola.

LINK A LA ENCUESTA

 

Un abrazo y a por todas esta semana.

Autodisciplina y Objetivos IV - Si Quieres Puedes

Slow Lou

A menudo dejamos de ser disciplinados porque aunque nuestro consciente ve las partes positivas del concepto, en nuestro subconsciente aún existe la idea de que una persona con auto-disciplina es alguien esclavizado en sistemas, procesos, trabajo duro, poca distracción; alguien que se despierta pronto que no se desvía nunca, que lo consigue TODO. ¡Qué agobio, en serio!

Fíjate, aquellos de nosotros que tenemos la autodisciplina como algo integrado_ y estoy segura de que conoces más gente a tu alrededor_ sentimos esta manera de plantearnos objetivos y hábitos como algo positivo, poderoso, divertido y que va de la mano con una vida sana, sin miedos y sin culpas.

Desde mi experiencia personal vivo la auto-disciplina del mismo modo que un niño practica con su patín durante horas hasta que consigue el truco perfecto o la persona que se enfrenta a un lienzo en blanco y comienza a atacarlo con pinceles hasta altas horas de la madrugada hasta plasmar lo que hay en su mente. Es una manera de entender la vida con pasión, con respeto hacia las actividades que emprendemos, con objetivos que están absolutamente alineados con nuestra manera de entender la vida.

 

imagen shutterstock

¿Recuerdas lo que hablamos en el segundo artículo?

Hacer algo porque te han dicho que debes hacerlo es mucho menos motivador que emprender un proyecto de vida porque tienes un objetivo a cumplir que sale de ti.”

Si ”tienes que” hacer algo y no quieres hacerlo no te voy a animar a no hacerlo sin más. En la vida hay obligaciones que hay que atender aunque tengamos pocas ganas. La idea es encontrar dónde está el beneficio propio y global (recuerda lo de la responsabilidad para con otros también) de terminar una tarea o mejorar en algún aspecto. Hazlo tuyo, créetelo, suelta la actitud de mártir que tiene más que ver con lo del primer párrafo del artículo de hoy que con una vida acorde con tus principios.

 

En ocasiones la auto-disciplina es más no hacer que hacer. Está muy relacionada con evitar la procrastinación, el despiste y, sobretodo, desarrollar el auto-control y éste va de la mano con tener las prioridades claras (eso lo hablamos en el primer artículo de esta serie). Con las prioridades claras tienes una ruta clara con unos beneficios a corto, medio y largo plazo muy concretos.

El auto-control se ejercita gracias a observar los resultados que obtenemos cada vez que nos despistamos o nos relajamos demasiado. Y fíjate que digo demasiado, que no se trata de esclavizarse. Aunque en realidad somos esclavos de nuestros deseos e impulsos, de la pereza, la envidia y la gratificación inmediata, como monos... eres más fuerte y más sabio que eso y lo sabes.

Pero la auto-disciplina es más que auto-control, es una manera de canalizar tus intenciones, valores, acciones y hábitos que construirán la vida que tú deseas vivir. Al final todo se resume a lo mismo: observa los resultados.

No te flageles, no te enfades si no lo consigues y no te vuelvas un nazi tampoco. Es un ejercicio emocional e intelectual, no es un ejercicio de cabezonería ciega.

 

Dos prácticas claves que te pueden ayudar son la meditación y la observación.

La meditación te ayuda a ver dónde estás, dónde te haces el boicot, qué parámetros repites que te alejan de tus objetivos reales y, por supuesto, te ayuda a determinar cuáles son de verdad tus objetivos en esta vida.

La observación te permite analizar sin juicios si los resultados que estás obteniendo con tus actitudes, hábitos y creencias actuales te están llevando en la dirección que te interesa o no. Así de sencillo.

 

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Este es el último artículo de la serie de auto-disciplina y objetivos. Te animo a que repases los anteriores, hagas los ejercicios que propongo y después, si lo deseas, puedes contratar una consutoría personal conmigo.

Una consultoría personal es una sesión reveladora en la que pondrás en perspectiva lo que te trajo hasta aquí, el presente circunstancial y emocional en el que te encuentras y las consecuencias a medio-largo plazo de tus decisiones.

¿Qué incluye?

• Antes de la sesión: un planteamiento previo vía email.
• Sesión (skype/hangout): 90 minutos de tú a tú.
• Después de la sesión: un resumen vía email de lo que hemos descubierto y un plan de acción detallado para dar los primeros pasos en la dirección que hayas decidido.

A veces solos podemos, a veces podemos empezar pero nos cuesta mantenernos y a veces ni siquiera sabemos por dónde agarrar el asunto. Estoy segura de que si quieres puedes, pero si te atascas estoy al otro lado. No pierdas la oportunidad de darle un meneo chulo a tu vida.

 

¿Qué haremos?

• Encontrar un planteamiento claro de lo que necesitas.

• Desarrollar un sistema de eficiencia que funcione para tu caso concreto.

• Eliminar tareas innecesarias que están quitándote tiempo y energía.

• Descubrir tus talentos y habilidades: confiar en tus conocimientos y tus intuiciones para guiar tus acciones.

• Comenzar un proyecto de vida de un modo fácil y divertido.

• Despertar aquellas motivaciones que sirven para tu propósito.

• Afianzar la confianza en ti mismo, entender y creértelo: si quieres puedes.

• Conseguir que ataques tus propósitos con la menor resistencia posible.

• Alinear tu motivación con los objetivos que te propongas.

• Adoptar las herramientas necesarias para ser alguien efectivo y eficiente.

• Integrar tus deseos, objetivos y acciones para desarrollar el auto-control y la auto-disciplina.

 

Reserva tu plaza aquí, te escribiré para concertar fecha.

ACTUALIZACIÓN: PLAZAS CERRADAS HASTA SEPTIEMBRE (ve al apartado de servicios para más información)

 

¿Quieres más información sobre la consultoría? Pincha AQUÍ.

 

Autodisciplina y Objetivos III - 5 Herramientas para ponerte en acción

Slow Lou

Estamos ya en la tercera entrega de artículos bajo el título autodisciplina y objetivos. Espero que te estén dando no sólo herramientas si no también motivación. ¿Has implementado ya algún cambio? O por el contrario ¿estás intelectualizando lo que te digo porque suena bien pero aún no has movido un dedo?

En el ejercicio de la primera semana decidimos cuáles eran nuestras prioridades y en qué momento y cómo nos desviábamos de nuestros objetivos.

La segunda semana profundizamos sobre qué se necesita para mantener un nuevo hábito o seguir atacando objetivos.

Hoy te traigo cinco herramientas que te ayudarán a pasar a la acción. Si tienes una práctica consistente de meditación todo lo que te estoy contando este mes te resultará relativamente sencillo. Una mente fuerte, concentrada y en calma es uno de los pilares más fuertes que un ser humano puede tener. Si no meditas, igualmente, espero que lo que te cuento hoy te ponga en marcha.

Empezamos.

 

Disciplina y objetivos

 

1.- Evita distracciones y ponte recordatorios.

Da igual cuál sea tu objetivo, si requiere tiempo o sólo requiere concentración, lo más importante es ver con claridad qué es lo que nos aparta de nuestro camino.

• Deja el móvil fuera del dormitorio una vez te hayas puesto el pijama y no lo cojas hasta el día siguiente, usa un despertador convencional, por salud mental sobretodo que es la base de todas las decisiones que tomamos cada día.

• Haz desaparecer las chuches y los snacks por casa si has decidido comer saludable. (Mira mi tablero de pinterest de snacks saludables)

• Cuelga una bolsa de tela al lado de la puerta si quieres seguir la filosofía residuo cero o lleva una de esas plegables en el bolso.

• Pega un post-it en el espejo del baño con una frase motivadora que tenga sentido para ti y que te recuerde el tiempo que pierdes arreglándote las cejas o vaciando puntos negros.

• Puedes dejarte preparado el horario y los objetivos del día junto al ordenador la noche anterior.

 

2.- Organiza tu tiempo.

Deja hecho lo que te moleste tener por hacer. En mi caso por ejemplo no puedo comenzar a trabajar si la cocina está manga por hombro. Pues hago la cocina antes de currar y ya, sin drama pero sin enredarme luego con el baño, el salón, etc, que para eso ya tengo una hora guardada a las 12 antes de hacer la comida.

• Decide cuánto tiempo quieres dedicar a un proyecto concreto y mientras lo haces ten todas las apps apagadas. Ten una acción concreta a realizar cada día y concéntrate sólo en ella. ¿Necesitas autodisciplina para cerrar facebook? Es un click, tú puedes si quieres. Solo revisa las cajitas del ejercicio de la primera semana y verás cuánto tiempo y foco te hace perder.

• Si tu autodisciplina no tiene que ver con hacer cosas si no con cambiar hábitos dedica un tiempo a preparar lo que necesites y dejarlo bien a la vista con un smiley si hace falta o una notita que diga ”querer es poder” o lo que se te ocurra. Cuando queremos ir al gimnasio lo mejor es tener la bolsa preparada junto a la puerta, solo hay que coger impulso un momento, agarrar la bolsa y salir por la puerta. Si lo que quieres es comer saludable dedica un par de horas a la semana a preparar el menú, hacer la lista de la compra y comprar SÓLO lo que hay en la lista.

desmotivado

 

3.- Come y duerme bien.

La falta de una alimentación sana y un descanso de calidad afectan tu rendimiento físico y mental. Está demostrado y no tengo mucho más que aportar aquí. Quiérete, que sólo tienes un cuerpo y una mente y, aunque son muy fuertes, necesitan cuidado. Tanto el cuerpo como la mente no son de nuestra propiedad, son nuestra responsabilidad, si lo vemos desde este ángulo la historia cambia impresionantemente ¿a que sí?

 

4.- No esperes a que la motivación venga sola.

Ya te lo dije en este otro artículo:

Las personas que procrastinan creen que las que no lo hacen trabajan más por sus metas simplemente porque están más motivados, y que si ellos procrastinan es porque no hay motivación. Bien, no es ninguna sorpresa si digo que en realidad los que no procrastinan la mayoría de veces no están de humor pero tienen una mayor autodisciplina.
Esperar a estar de humor para hacer algo que es difícil, aburrido o estresante, es esperar para siempre.”

Poco más que añadir al respecto. Ponte al lío y ya. ¿No estás de humor? Puedes ponerte una banda sonora chula para tu día en youtube, pero no te quedes leyendo libros de cómo hacer/conseguir/aprender esto o aquello sin pasar a la acción porque ya sabes que no sirve de nada.

 

5.- Hazte las preguntas adecuadas.

En ocasiones, cuando perdemos el fuelle, las ganas o lo que sea tendemos a pensar que no lo vamos a conseguir y que no merece la pena hacer el esfuerzo porque las circunstancias no son favorables o la necesidad no es apremiante. Sólo tú sabes hasta que punto eso es verdad o es como el zorro y las uvas. Siempre se puede adelantar un poco, dar un rodeo, buscar nuevas opciones...

Pregúntate ¿por qué quiero cambiar este hábito? ¿por qué quiero conseguir este objetivo? ¿por que quiero terminar este proyecto? Y luego pregúntate ¿por qué no lo estoy haciendo?

El auto-boicot está a la orden del día en una sociedad tan exigente como la nuestra. Puedes leer este otro artículo ”Superar el auto-boicot

Pues esto sería todo por hoy. Te animo a que, si no has desarrollado un poco de autodisciplina aún vuelvas a los ejercicios de la primera y la segunda semanas y te los cuelgues en un lugar bien visible.

Estos ejercicios te ayudarán a generar un primer impulso basado en el conocimiento y no sólo en las ganas. La motivación no lo es todo, de hecho a veces no existe, pero los hechos y las razones para seguir adelante suelen ayudar bastante.

Ojalá que este artículo te haya dado nuevas claves o que, si ya las conocías, te anime a ponerte en marcha.

 

Autodisciplina y Objetivos II - Propósito, Criterio y Responsabilidad

Slow Lou

Al ser humano le cuesta cambiar a no ser que lo vea una necesidad irremediable. ¿Cuántas historias de evolución o cambio de dirección conoces que comiencen con una crisis? ¡La mía la primera!

Hay quien no deja de fumar o se pone a hacer ejercicio a no ser que le diagnostiquen una enfermedad coronaria y tenga una familia que depende de él/ella. Hay quien no lucha por levantar una empresa si cree que sigue llegando a fin de mes aunque sea ”apretadillo” o como dice la expresión popular "no se encuentra al asesino del pueblo hasta que matan a la hija del alcalde".

El ser humano es perezoso por naturaleza, me explico, somos ahorradores natos de energía. Fíjate como todos los avances_ desde la rueda hasta el email_prácticamente todos los inventos relevantes a día de hoy se basan en hacernos la vida ”más fácil”. Ese es nuestro objetivo, pero ¿quién crea estas maravillas?

Si cualquier ingeniero, mecánico, matemático o artista se hubiese quedado en casa haciendo lo de siempre la historia hoy sería muy diferente. Si cualquiera de ellos hubiese decidido que era demasiado trabajo, demasiado esfuerzo o demasiado difícil hoy no sabríamos ni disfrutaríamos de la mitad de cosas.

 

¿Qué tienen de especial las personas que mantienen hábitos y se esfuerzan por mejorar, crecer, crear, superarse?

• Tienen propósito: saben lo que quieren y saben por qué lo quieren.

• Tienen criterio: buscan alternativas, ven cuando el método no funciona, son flexibles en los cambios y van paso a paso entendiendo cada error como un aprendizaje.

• Tienen responsabilidad: en la gran mayoría de los casos el propóstio tiene un componente de altruismo, ya sea el beneficio de la humanidad, el crecimiento económico de una nación o el estatus social de una familia.

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¿Cuántas veces has comenzado a implementar cambios en tus hábitos, buscar trabajo, escribir un libro, organizar tu casa al más puro estilo Marie Kondo y has durado dos telediarios?

¿Puedes ver si te faltaba alguna de las tres cosas que menciono más arriba? ¿quizás las tres?

Hacer algo porque te han dicho que debes hacerlo es mucho menos motivador que emprender un proyecto de vida porque tienes un objetivo a cumplir que sale de ti.

Decir que lo has intentado todo cuando sólo has probado tres vías y te has pegado tres tortazos es decretar una mentira (que lo has intentado todo) como excusa. ¿Excusa para qué? me preguntarás: excusa para no sentir que no vales, que has perdido el tiempo, rechazo a fracasar estrepitosamente o incluso miedo a que salga bien y de repente tengas un montón de responsabilidades que no quieres añadir a tu mochila de "debos".

 

Si te cuesta aceptar que a los beneficios de largo alcance se accede a través de la paciencia y el trabajo inteligente (a veces duro y a veces no), hacerlo sólo por ti a menudo puede caer en saco roto. En cambio, observa el poder de estas motivaciones:

• Quieres mejorar tu salud para poder atender mejor a los tuyos.

• Quieres dejar de fumar porque no quieres ser una carga para tus hijos convirtiéndote un anciano enfermo.

• Quieres levantar una empresa para alimentar a los tuyos siendo alguien feliz y completo.

• Quieres meditar para resultar alguien más resilente, paciente, concentrado por el beneficio de quien te rodea y de la sociedad en general.

 

Propósito, criterio y responsabilidad son tres pilares que quizás te ayuden a entender por qué te cuesta mantener esas promesas que te has hecho o esos objetivos que te has marcado.

 

La semana pasada te propuse un ejercicio ¿lo hiciste? Ve a buscar la libreta donde preparaste tu cuadro y mira cuánto tiempo inviertes en aquello que consideras importante pero no urgente. No sólo la cantidad de tiempo si no la calidad también.

Pasarte dos horas retocando la web cuando lo importante es generar contenido no cuenta por ejemplo si lo que quieres es monetizar tu blog o tener presencia online.

Tirarte en el sofá a ver la tele con tu pareja no cuenta si lo que queréis es pasar tiempo de calidad juntos para reconectar y crecer como familia.

Creo que me entiendes.

 

Hay quien no tiene grandes propósitos en la vida, eso a veces nos hace sentir mal pero en realidad es una liberación. Si no tienes grandes propósitos tienes más tiempo y energía para invertirlos en lo más básico y necesario: salud, amor y responsabilidad social.

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Ahora bien no tener ganas de nada ni de nadie, no querer cuidarse ”porque no estoy tan mal” o pasar de involucrarse en el desarrollo de la humanidad por absoluto egoísmo y apatía es otro tema. Ahí ya olvídate de hacer nada a no ser que encuentres un motivo de peso... pero, fíjate, si dejas de mirarte el ombligo y te das cuenta de que eres un eslabón en la cadena puedes decidir no ser el eslabón más débil.

Mira a tu alrededor y descubre de qué manera puedes marcar la diferencia, aunque sea pequeña.

No quiero desarrollar la idea de la apatía en este artículo (puedes ver este vídeo sobre los obstáculos para la liberación donde trato el tema en más profundidad). Este post va dirigido a aquellos que quieren hacer algo y no lo mantienen, aquellos de vosotros que os sentís estancados, que os boicoteáis y no sabéis por qué, que os sentís atascados y tiráis la toalla.

 

Durante este mes seguiremos desarrollando este tema y hoy también te invito a que hagas otro ejercicio:

Busca tu propósito. No hace falta que sea la gran misión de tu vida, puede ser algo pequeño que no consigues mantener, quizás un objetivo práctico concreto. Encuentra el qué y también el por qué.

Actúa con criterio. Haz un plan de acción coherente, no quieras conseguir mucho en poco tiempo. Puedes hacer un plan de acción a un año y después desglosarlo por metas más pequeñas trimestrales. Estas metas pequeñas trimestrales pueden dividirse en mensuales y de ahí puedes ver qué debes hacer cada semana con un objetivo claro en mente y con un por qué poderoso. Además puedes ir cambiando de dirección si ves que te estrellas, de cada caída se aprende, al menos, cómo no hacerlo.

Entiende cómo afecta tu decisión a un nivel más global. Haz un listado de los beneficios para tu familia, para tu comunidad, para la empresa, para el mundo incluso y visualízate allí. Sienta bien ¿verdad?

 

Espero que el artículo de hoy haya lanzado un poco de luz sobre los problemas de base de tu falta de disciplina y que te anime a pasar a la acción.

 

¿Te cuesta hacerlo solo? Si quieres podemos caminar juntos: visita mis servicios de mentoría y consultoría.

 

Si quieres puedes.

Autodisciplina y Objetivos I – Las Prioridades Claras

Slow Lou

Vamos al grano: quiero comenzar esta serie de artículos sobre disciplina y objetivos deshaciéndonos de lo superfluo ¿qué te parece el plan?

Durante las próximas cuatro semanas y complementando lo que se aporta en el grupo de facebook vamos a darle un meneo a la procrastinación, los hábitos y esos sistemas que usamos que no terminan de funciar.

¿Qué narices tiene esto que ver con la mente, la meditación, un ser humano responsable y todas esas cosas ”profundas” que normalmente te traigo?

Jolín: pues que el curro de guerrero de la luz es arduo, el esfuerzo es mucho y la pasión y la motivación no siempre están disponibles ¿me sigues?

Empecemos.

objetivos y prioridades

Creo que uno de los problemas clave en cuanto a la autodisciplina es que no tenemos las prioridades claras y consideramos superfluas cosas que son importantes, y necesarias las que no lo son tanto. La manera en la que vemos la vida marcará nuestra manera de actuar y ahí me remito a lo de siempre: meditación para saber en qué anda el coco y tomar decisiones, pero bueno, que no es el tema de hoy pero no quiero dejar la oportunidad para recordarte lo importante que es.

 

Caso práctico.

Tengo una amiga que considera un gasto de tiempo, dinero y energía apuntarse a un gimnasio, dice que ella pasea y hace ”cosillas” en casa, pero en realidad no hace ejercicio de un modo consistente. (paradigma mental: gasto)
Cuando vivimos en la ciudad es más complicado tener acceso a largas caminatas en el aire puro y si no somos gimnastas ni tenemos experiencia o conocimientos (ni autodisciplina claro) para hacerlo solitos en casa, apuntarse a un gimnasio e ir (que esa es otra) es una necesidad de salud básica. Ya sea para hacer una hora de cardio, una sesión de pilates o marcarse un zumba: quemamos grasas, expulsamos calorías, generamos endorfinas y le damos mucho amor al sistema circulatorio y al respiratorio.
La misma amiga siente alivio al tirarse en el sofá a mirar cualquier programa de la tele bajo el pretexto de que el descanso es imprescindible después de un día de trabajo (paradigma mental: alivio)
En realidad quedarse encefalograma plano frente a un programa de la tele durante una hora y media es del todo innecesario y en algunos casos dependiendo del programa, contraproducente.
El problema viene cuando mi amiga me dice que siempre está cansada y que le duele la espalda, que se siente débil y que está cogiendo peso... a ver.
 

La energía física es como una dinamo: se activa al mantenernos activos. Obvio que el descanso es necesario, para eso están las 8 horas de sueño. Pero es verdad también que si llevásemos una vida donde las prioridades estuviesen más claras probablemente no andaríamos con la cabeza en mil cosas y con el body en tensión. Eso redunda en un cuerpo más sano, más energético y descansado.

Entra en juego la alimentación también, pero bueno, no quiero enrollarme con ejemplos prácticos porque el post de hoy es más un planteamiento de la falta de prioridades, que cada uno tiene las suyas y a lo mejor tú de ejercicio y comida sana vas sobrado y lo que te interesa trabajar es otra cosa.

De hecho, una vez comienzas a poner tus prioridades en orden es más sencillo que los hábitos saludables, ya sean físicos, mentales, laborales o emocionales, se desarrollen como una onda expansiva.

 

Una de las causas más comunes para no  ejercer la autodisciplina es la falta de unas prioridades claras. En el libro ”Los 7 Hábitos de las personas áltamente efectivas”, que cayó en mis manos hace unos quince años en una espera larguísima en el aeropuerto de Buenos Aires, lo plantea de un modo muy clarito: todas las actividades de nuestro día a día caen en una de estas cuatro cajas:

 

• Urgentes e importantes. ► Necesidades a cumplir sin excusas a corto plazo.

Lo que tienes que hacer AHORA y si no lo haces es un problemón tremendo.

• Importantes pero no urgentes. ►Actividades que nos manitenen sanos y en el camino que hemos elegido.

Lo que tienes que hacer cada día para llegar a conseguir unos objetivos a medio, largo plazo.

• Urgentes pero no importantes. ► Imprevistos no dramáticos.

Cosas que ocurren súbitamente, como contestar el teléfono: ocurre ahora mismo, es de atención inmediata pero no se cae el mundo si no lo contestas. 

• Cosas ni urgentes ni importantes. ► Las que no nos llevan a ningún sitio y nos alejan de nuestros objetivos.

La mayoría de las actividades ni sanas, ni productivas ni educativas a las que dedicamos el tiempo ”libre” que tenemos.

Ejemplos claros son mirar la tele por sistema cuando podríamos estar haciendo algo que aporte valor, pasarnos tres horas en social media con mente de zombie, ordenar el cajón de los calcetines por no atender algo que nos agobia, montarse películas en la cabeza, entablar conversaciones irrelevantes, hacer mil listas y sistemas antes de pasar a la acción de algo que sí es urgente o importante.

 

Luego cada uno tiene sus cosas. Para mi leer un libro que no sea de estudio me parece que no es ni urgente ni importante, pero si le digo a Irene Rodrigo de Léeme que para ella tampoco debería serlo estaría soltando una chorrada enorme. Cada uno tiene sus cajas, pero hay cosas básicas, luego me cuentas las tuyas si quieres.

 

Así que lo dicho, las prioridades las pones tú.

prioridades y objetivos 2

Te animo a que, como primer ejercicio antes de que comencemos a desglosar la toma de responsabilidad de nuestro tiempo y energía, hagas una revisión de lo que haces durante el día:

Desde que te levantas hasta qué te acuestas:

• Qué haces

• Cómo lo haces

• Cuánto tiempo inviertes

• Cómo de alineado está con lo que dices querer conseguir

• Los resultados que estás obteniendo

Así de fácil y así de sencillo. Luego coges las cajitas de las que te hablo arriba y mira a ver en qué momento aciertas y en qué momento has decidido dar prioridad a lo urgente y a lo no importante. (Cajas tres y cuatro)

Si te animas puedes además hacer un desglose de los temas más importantes como pueden ser alimentación, actividad física y descanso, trabajo y calidad de las relaciones.

• ¿En qué caja están y cómo estás tratando cada uno de esos temas?

• ¿Estás poniendo como prioridad una alimentación saludable (sin entrar en el tipo de dieta que elijas)?

• ¿Estás teniendo en cuenta el tipo de relaciones personales que estableces (fíjate que hablo de la relación y no de la persona)?

• ¿A nivel laboral estás haciendo lo posible por usar tu tiempo de un modo efectivo, tus talentos, tus capacidades, el desarrollo de nuevas destrezas?

• ¿Cómo te sientes al final del día física y emocionalmente? Bueno, esta última pregunta necesita que te metas en un mini-currillo de introspección, asumo que si estás aquí conmigo es que de algún modo te observas, te escuchas y te cuestionas... ¿no? (dime que sí porfa)

 

Supongo que si quieres mejorar la autodisciplina es porque tienes objetivos que te cuesta conseguir, hábitos que te cuesta mantener. La premisa para mí es llegar al objetivo del mejor modo y no de la manera más rápida.

Piensa en conseguir tus objetivos siendo consciente de cada paso y no buscando la salida más fácil.

¿Cómo digo algo así cuando todo el mundo te vende el rápido y fácil como si fuese lo mejor?

Bueno, para opiniones los culos, que cada uno tiene el suyo, pero desde mi punto de vista y desde mi experiencia cuanto más energía y tiempo invierto en lo que me hace crecer, más aprendo; y cuanto más aprendo más crezco y más claro tengo lo que hago, cómo lo hago y por qué lo hago.

Para poder invertir mucho tiempo y energía en lo importante, pues las otras cajas deben comenzar a vaciarse, claro.

Ahora bien, no te pases mil horas estudiando cada paso que nos quedamos en la teoría y acabamos perdiendo el tiempo a tope (visita este artículo sobre la procrastinación o este otro sobre cómo el cerebro no distingue lo que piensas de lo que haces)

Aunque soy de las que insiste que la felicidad está en el camino también considero que es necesaria una meta, si no, no hay camino que valga. Sin objetivo no hay meta, sin meta no hay mapa, sin mapa mejor nos quedamos quietos.

 

Dedicar tiempo a lo necesario y no a lo urgente es imprescindible. Si lo miras bien mucho de lo urgente no es tan necesario como crees, a menudo el impulso y el miedo nos empujan sin que nos demos cuenta, fíjate.

¿Y qué hay de parar para pensar?

Quedarnos quietos cuando no hay objetivos claros es imprescindible, quedarnos quietos cuando hemos llegado a una de las metas también. Tiempo de autoanálisis, evaluación, tiempo de observación, de reposo, de aceptación. Tiempo para que la vida te muestre lo que te está ofreciendo y puedas actuar desde ahí.

Ahora bien, quedarnos quietos como estilo de vida sin hacer el huevo y llamarlo ser slow, pues nada, a lo tuyo,  luego me cuentas qué objetivos cumples y qué tal te va.

No voy a dejar la oportunidad de insistir en que la meditación es clave: poner en reposo a la mente y dejar que la vida fluya para poder observar dónde estamos, saber cómo nos estamos moviendo. Descubrir cuáles son nuestros anhelos reales y saber qué pasos dar en pos de nuestros objetivos de vida es primordial.

Es necesario parar y callar para saber cómo es el camino que transitamos sin todos nuestros juicios por en medio. Hacia donde ir se muestra gracias a la observación y no a la creencia.

Somos responsables de nuestros actos, de nuestros pensamientos, de nuestras emociones. Somos responsables. La culpa nos hace huir, la responsabilidad nos hace creer y crear.

 

¿Desde donde te mueves? ¿Desde la culpa y el miedo o la responsabilidad y la valentía? ¿En qué cajita están tus proyectos de vida? ¿A qué cajita le prestas más atención?

Empecemos por ahí ¿qué te parece?

El Compromiso (Los Cuatro Poderes Oponentes III)

Slow Lou

Cualquier pensamiento que tenemos, cada conversación de la que participamos, cada acción que acometemos es causa y es efecto al mismo tiempo: es el resultado de causas previas y es en sí parte cooperante de la dirección que toma nuestra vida.

Dentro del budismo, y estoy segura que en muchas otras tradiciones esotéricas, hay prácticas que dicen quemar el karma negativo acumulado: las consecuencias que traen las acciones, pensamientos y conversaciones pasadas que estuvieron cargadas de ignorancia o mala intención y que nos han traído al mundo que experimentamos hoy.

La semana que viene hablaremos de este tema en la práctica del último poder oponente: la visualización. Pero esta semana toca ”ponernos en vereda” con el compromiso. Al menos, si no podemos evitar lo que ya llevamos encima, tenemos la capacidad de decidir qué hacer a partir de ahora.

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¿Qué es el compromiso? Es muy sencillo, es decirte ”no voy a hacer esto más”.

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En la práctica de la purificación los cuatro poderes oponentes son necesarios. Permíteme que recapitule un momento sobre lo que hemos trabajado hasta ahora.

El arrepentimiento es un examen de conciencia, una observación sin drama. Nos pone en el estado emocional necesario para poder literalmente sentir la necesidad de un cambio de dirección, una nueva comprensión. Nos da visión clara sobre nuestros actos, también la fuerza y la responsabilidad que la culpa nos quita y facilita el camino para dar el siguiente paso.

La conciliación nos muestra cuáles son los antídotos necesarios para que nuestra mente y nuestro corazón estén en sintonía con nuestro propósito: una vida de comprensión, paciencia y aceptación. Con estas motivaciones nuestra visión del mundo y las circunstancias cambia. Es desde ahí que, una vez desarrollada esta nueva visión, podemos pasar a practicar el siguiente poder oponente.

El compromiso.

Hay tantas cosas con las que nos permitimos ser indulgentes en nuestra mente y en nuestro comportamiento que sería imposible para mí hacer un listado de todo lo que nos tuerce en el camino hacia la liberación mental, el equilibrio interior, una vida de amor y entrega.

Ninguno de nosotros hemos venido a esta vida a ser monjes o monjas, pero estoy segura de que la mayoría queremos tener una experiencia pacífica y plena ¿me equivoco?

Quizás debiese haber hecho un listado de acciones no virtuosas (así se las denomina en budismo) en el primer artículo de esta serie, creo que quise evitar entrar en religiosidades para que fueses tú quien decidiese dónde querías trabajar. Aún así hoy creo necesario explicarte cuáles son los votos que hice yo en su momento y que son los que me mantienen atenta en mi camino hacia la iluminación.

Te animo a que analices en cuáles de ellos sueles caer más a menudo y ver desde tu perspectiva por qué estos votos son necesarios. Como digo quizás hubiese debido hacer esta lista en el primer artículo (quizás lo edite más adelante)

Los votos no son como los mandamientos, son más bien compromisos hacia uno mismo y hacia el mundo. Son los siguientes:

• Mantener un diálogo atento: esto incluye las mentiras, las conversaciones irrelevantes, los cotilleos y los comentarios con intención de manipular o herir.

• No apropiarte de lo que no es tuyo: por supuesto robar, pero también agenciarte ideas, afirmar opiniones como propias o monopolizar el tiempo de otros.

• Proteger el cuerpo de intoxicantes: esto incluye alcohol y drogas, abusar del café, la marihuana, el azúcar, etc. Cualquier agente químico o natural que nos aparte de estar en atención plena, que nos ponga en un estado de embriaguez donde las decisiones que tomamos se vuelven de dudosa claridad y los pensamientos que albergamos quedan nublados por los efectos de dichos intoxicantes.

• Proteger la vida de todos los seres sintientes: por supuesto no matar ningún animal o insecto, ninguna persona, creo que eso es obvio también. Incluyen el aborto o pagar para que otros maten por ti (industria cárnica o pesca)

• Tener una conducta sexual sana: la conexión, el respeto y el acuerdo son pilares básicos de cualquier relación sexual. Aquí no se trata de si usas preservativo o tienes sexo esporádico, tampoco juzga en ningún caso si el sexo debe ser heterosexual, homosexual o poliamoroso. Se trata de entrar en un estado de amor y entrega en el que el acto en sí sea honesto y libre de engaños. Por supuesto sí incluye entregarte a otra persona para conseguir algo a cambio, ya sea físico, social o emocional, violaciones o practicar sexo sintiéndote deshonesto contigo mismo o con otros, como por ejemplo una infidelidad.

Estos son los cinco votos para el budista laico, pero si lo sacas del contexto religioso verás como tiene sentido observar cada uno de ellos. Por nuestro equilibrio y atención mental y por la motivación altruista y sincera detrás de cada acción.

Si no las cumples no hay castigo, lo que hay es causa simplemente, todos de algún modo caemos de vez en cuando en la falta de atención y perdemos el centro. No pasa nada, es cuestión de hacer la práctica (arrepentimiento, conciliación) y comprometerte a no hacerlo más.

En estas acciones no virtuosas también se tiene en cuenta el grado de motivación detrás de la acción. Es decir, no afecta del mismo modo a nuestra mente ni a nuestro karma matar un gato con intención de hacerle sufrir para nuestra indulgencia que atropellarlo en la carretera sin darnos cuenta o que atropellarlo, darnos cuenta e inmediatamente sentir el arrepentimiento y la compasión por el animal. Son tres grados diferentes de huella kármica dentro de una misma acción ¿lo ves?

El tercer poder oponente, el compromiso, después de haber practicado los dos poderes previos de arrepentimiento y conciliación, te permite desde la sinceridad contigo mismo decidir que estos comportamientos no son los que quieres alimentar por sus consecuencias en tu camino hacia la paz interior, la liberación del sufrimiento y las consecuencias kármicas que conllevan.

Piénsalo, ¿puedes comprometerte a no mantener conversaciones irrelevantes? ¿quizás puedas comprometerte durante dos días? ¿y después dos días más?

En una cena familiar o una salida con amigos ¿puedes comprometerte a tomar sólo una copa de vino con la comida? Quizás te sirva observar como después de tres copas y un chupito tus conversaciones se vuelven irrelevantes y tu comportamiento errático.

Te animo a que observes desde lo más obvio hasta lo más sutil (esto lo haces en la práctica del arrepentimiento), que apliques el antídoto necesario, a saber: amor, paciencia, generosidad, entrega, honestidad, atención plena, renuncia... (esto lo haces en la práctica de la conciliación) y que después te comprometas contigo mismo, por conocimiento y no por estoicismo, a llevar una vida más virtuosa.

A medida que voy escribiendo veo la carga religiosa de prohibiciones y castigo que se despierta en mi mente de educación católico-romana, soy consciente de que el miedo es más fuerte que la responsabilidad. Es por eso que el segundo poder oponente es tan necesario antes de pasar al siguiente.

Intenta desde tu perspectiva discernir qué pensamientos, acciones o conversaciones te alejan de tu equilibrio interno, qué pensamientos, acciones o conversaciones te llevan a un estado que no es amoroso ni equilibrado. E intenta desde ahí tomar responsabilidad y decidir hacia dónde quieres ir.

Desde lo más sutil a lo más obvio nuestra mente está actuando todo el tiempo en una dirección u otra y si la libertad está en la mente, lo primero que quiero hacer es observarla, domarla y encarrilarla.

La semana que viene trabajaremos el cuarto y último poder oponente en la práctica y ya dispondrás de todas las herramientas para tu purificación de la mente y del karma.

Actualización: puedes ver el video resumen de los cuatro poderes oponentes donde te muestro una manera de proceder a la última parte de la práctica en este link: PRACTICA DE LA PURIFICACIÓN - CUATRO PODERES OPONENTES.

La Conciliación (Los Cuatro Poderes Oponentes II)

Slow Lou

Desde hace una semana y hasta dentro de un mes estoy intentando desgranar la práctica budista de la purificación. La purificación de la mente, de las actitudes, de las motivaciones...

¿Qué quiero decir con purificar?

Retornar a un estado en el que nos sabemos capaces de actuar desde una motivación virtuosa y decidimos comprometernos a hacerlo, por nuestro beneficio y el de todos.

 

¿Por qué quiero realizar esta práctica?

Considero que desde una mente llena de enfados, confusiones y apegos es prácticamente imposible no actuar con motivación de necesidad, miedo, demanda y juicio. Así que esta práctica pretende ayudarnos a tomar conciencia y responsabilidad sobre nuestras acciones (pensamiento, palabra, acción) y comenzar a tener una vida que se base en la observación, la aceptación, la bondad y desarrollemos una mente clara que nos permita vivir en la presencia con compasión y amor hacia nosotros y hacia los demás.

 

La semana pasada trabajamos el primer poder oponente: el arrepentimiento y en paralelo publiqué un video sobre los obstáculos para la liberación en el que os hablaba entre otras cosas de la culpa.

Podéis ver el artículo de la semana pasada en este link y el vídeo pinchando aquí.

 

El segundo paso en la práctica de la purificación es la conciliación.

La conciliación funciona como segundo poder oponente. Su traducción literal del sánscrito sería ”bases dependientes”. Significa que cuando hemos actuado de un modo negativo siempre es hacia algo: un objeto, otra persona, otros seres sintientes, maestros, una situación o nosotros mismos. Nuestra actitud es dependiente del objeto.

De algún modo, al actuar con una mente llena de ruido y unas motivaciones de necesidad, miedo, demanda o juicio, hemos dañado la relación con el objeto externo, también con nosotros mismos. Hemos perdido la capacidad de observación y la atención plena que nos permite ser objetivos, honestos y humildes. Hemos perdido de vista nuestra capacidad de experienciar una vida basada en la entrega, la comprensión y las acciones amorosas.

 

¿Cómo practicamos la conciliación?

Primero debemos aplicar el primer poder oponente (el arrepentimiento) y así poder estar en situación de actuar de un modo atento, amoroso y proactivo. La conciliación es simplemente rectificar y comenzar a cultivar actitudes más constructivas que funcionen como antídoto y dejar de cultivar las negativas que están a día de hoy siendo nuestro obstáculo. Te vuelvo a remitir al vídeo de la semana pasada donde lo explico de un modo muy sencillo.

 

Es muy fácil caer en la trampa mental de la retribución. Creemos que si alguien ha actuado mal (desde nuestro juicio limitado y subjetivo) merece que le tratemos de cierto modo, ya sea para que sepa lo que sentimos hacia ellos o para que aprendan o que espabilen o lo que sea. También nosotros merecemos castigo si no hemos hecho las cosas a la altura de nuestras expectativas.

Si no somos capaces de saber cómo a veces decimos, hacemos, sentimos y pensamos de cierta manera, ¿cómo podemos afirmar que tenemos la verdad y el derecho de castigar o desearle el mal a otro por lo que ha dicho, hecho, etc? ¿ves lo absurdo de nuestra arrogancia?

Al final mantener una actitud negativa (léase que provoca más sufrimiento) no es beneficioso para nadie, tampoco para nosotros mismos.

 

”Conquista el enfado con paciencia. Conquista la maldad con bondad. Conquista la mezquindad con generosidad. Conquista la deshonestidad con la verdad.” Buddha - Dhammapada, verso 223

 

Este verso, aunque la primera idea quizás sea relacionarlo con eso de poner la otra mejilla de las enseñanzas cristianas, la verdad es que poco tiene de pasivo o estoico, éste es un trabajo que hacemos nosotros hacia nosotros también: nuestro enfado, nuestra mezquindad, nuestra maldad: reconocerlas como confusiones, como miedos, disolverlas en el amor y la generosidad.

 

La meditación y el trabajo del primer poder oponente, el arrepentimiento, nos facilita llegar al trabajo del segundo poder oponente: la conciliación. Y fíjate que es una conciliación primero con nosotros mismos. Tomar la responsabilidad de nuestra confusión, nuestro miedo, nuestro apego y nuestra incapacidad de ver más allá de nuestros juicios y creencias.

Ahora a lo mejor piensas ¿cómo puedo dejar de enfadarme con alguien que me ha hecho daño? ¿cómo puedo desarrollar generosidad conmigo mismo? Son preguntas muy válidas, yo también me las he hecho y aún a veces sigo lanzando mi rabia hacia situaciones y personas creyendo que ellos tienen la culpa de cómo me siento o me enfado conmigo misma por no ser/hacer mejor en esto o aquello.

Las acciones realizadas por otros, las circunstancias de las situaciones en las que nos manejamos, la incapacidad que tenemos de perdonar y perdonarnos; todo está cargado de causas previas, de miedos, de prejuicios y de mucha confusión mental. Sin observación, responsabilidad y paciencia nos perdemos seguro.

 

Míralo así: todos de algún modo buscamos ser felices.

Tener la capacidad de escuchar ese grito de auxilio, esa llamada a la aceptación, esa necesidad de sentirnos seguros y verlo por lo que es: miedo a no ser suficiente, miedo a no ser aceptado, apego a las comodidades, aversión al dolor... si reflexionas sobre ello te darás cuenta de que todos estamos ahí, en el mismo viaje.

Si cuando sentimos que empezamos a desarrollar emociones no virtuosas_ emociones que causan separación, que alimentan el juicio y que nublan la mente, que nos llevan al enfado, al ogullo, etc._ somos capaces de tomar la responsabilidad de la que trata el primer poder oponente, este siguiente poder es de muy fácil aplicación. Resulta obvio que la paciencia, el amor, la compasión y el amor son la única respuesta.

 

Ahora bien, ¿significa eso que debemos condonar las acciones no virtuosas de otros? ¿que debemos ”tragar” con que nos hagan daño? ¿que debemos permitir que nos maltraten? Obviamente no. Pero desde una actitud de comprensión, de saber que no tenemos ni idea de lo que le ocurre a esa persona y que está buscando liberarse de algún sufrimiento igual que nosotros, podemos desarrollar compasión y alejarnos, si es necesario, sin drama ni confusión añadida.

Y también (y sobretodo) hacia nosotros mismos. Si después del arrepentimiento pasamos a reconciliarnos con nosotros mismos desde las mismas premisas, podemos desarrollar la paciencia, el amor y la compasión en nosotros y hacia nosotros de manera que los próximos pasos sean más atentos y sin culpa.

Arrepentimiento en lugar de culpa para poder ver dónde realmente tenemos la responsabilidad de actuar.

• Conciliación con el objeto en cuestión a través del amor, la paciencia y la comprensión de nuestra ignoracia.

Estos son los dos primeros poderes oponentes de esta práctica de purificación. Al igual que la semana pasada te animo a que visites tu centro budista más cercano si quieres profundizar en esta práctica. Yo no estoy capacitada para ejercer de maestra y sólo dispongo de mi aprendizaje y mi experiencia.

Te invito, como siempre, a que realices el análisis y te pongas manos a la obra, todo lo que digo queda en saco roto y no vale para nada si no eres tú el que lo experiencia a tu manera y en primera persona.

El Arrepentimiento y la Culpa (Los Cuatro Poderes Oponentes I)

Slow Lou

Hoy te traigo el primero de una serie de artículos donde intentaré desgranar y explicar cómo funcionan los poderes oponentes y por qué yo he incorporado a mi vida la práctica de la purificación mental.

Quizás relacionas una mente impura con una mente malévola, perversa, enfermiza... desde el punto de vista del budismo una mente impura es aquella que se mueve desde el prejuicio, la ilusión de permanencia y separación, el miedo y el egoísmo. Es tan sutil el piloto automático de autodefensa, es tan "normal" creer que buscar el beneficio personal es la mejor forma de encontrar la felicidad, que esta práctica a lo mejor te parece innecesaria, mística, demasiado religiosa o incluso absurda.

Los Cuatro Poderes Oponentes no son más que herramientas de autoanálisis, autoconocimiento y de motivación para una vida en la que seamos capaces de ver dónde nos hacemos la trampa y utilizar la bondad amorosa como bandera, en lugar del miedo. Además, si de paso limpiamos un poco de karma antiguo, pues mejor. 

PRIMER PODER OPONENTE: EL ARREPENTIMIENTO

El arrepentimiento no es culpa

El primer poder oponente a desarrollar es el arrepentimiento. Recuerda como te comenté en el artículo de la semana pasada que el arrepentimiento no es lo mismo que la culpa. El arrepentimiento tiene más que ver con reconocer que hemos cometido un error. No se trata de odiarnos a nosotros mismos por habernos equivocado, el odio hacia uno mismo nos aleja de nuestro desarrollo personal en el camino de la liberación mental: entre otras cosas cuando nos sentimos culpables todos los pensamientos están enraizados en la identidad, en el “yo”. No dejaremos lugar para un trabajo hacia la consciencia si empezamos con el “yo” como centro.

A veces podemos incluso sentirnos culpables por cosas de las que en realidad no somos responsables, como cuando hay un abuso a un menor o un divorcio y el menor termina sintiendo que lo que ha ocurrido es de algún modo culpa suya. O si has dejado que tu hijo vaya a la escuela sin bufanda y se constipa y tú sientes que es culpa tuya, que era tu responsabilidad protegerle y fallaste... quizás simplemente su compañero de pupitre le ha estornudado encima, quién sabe.

La culpa a veces se hace presente en momentos que no tienen nada que ver con nosotros, o si tiene que ver con nosotros la culpa hará que todo parezca mucho más dramático de lo que es y volvemos a ponernos a nosotros en el centro de la ecuación con el ”yo” por bandera.

Así que desde la perspectiva del budismo, y creo que es una perspectiva bastante constructiva, la culpa no ha lugar y de hecho no nos podemos fiar mucho de la realidad que se supone se relaciona con esa culpa que sentimos.

Creo que es importante a medida que trabajamos en conocer cómo funciona nuestra mente y ver cómo podemos desarrollarnos en una dirección de regreso a la conciencia, a la bondad y hacia el amor (hacia otros y hacia nosotros) que seamos capaces de reconocer cuándo aparece la culpa.

 

Te animo a que hagas este ejercicio:

Apunta en un papel las cosas que así a bote pronto creas que has hecho mal y te despierten culpa, desde lo más lejano y pequeño hasta lo más cercano y grande. Ahora mira bien y sé honesto contigo mismo:

• Si objetivamente el resultado no fue tu responsabilidad esa culpa es imaginaria.

• Si objetivamente el resultado sí fue tu responsabilidad pregúntate qué es más útil, si sentir culpa o sentir arrepentimiento. Porque no son lo mismo.

 

Repito lo que comentaba antes, la culpa te pone a ti como centro de la experiencia, pero el arrepentimiento te da lugar a tomar distancia, sentir compasión por quien haya resultado herido y tomar responsabilidades amorosas para poder hacer algo positivo al respecto.

A lo mejor es un trabajo duro lo que te pido que hagas, no sé que profundidad han alcanzado las raíces de las culpas que llevas a cuestas pero te aseguro que pasar por un momento duro es a menudo la puerta para la liberación. Haz un ejercicio de introspección y de observación, intenta no enredarte en el drama del ”yo” y activa una motivación de responsabilidad y amor.


Si me lo permites te voy a contar mi experiencia personal con la culpa.

Cuando me fui de casa con un portazo sé que mi familia sufrió mucho y durante muchos años cada vez que veía a mi padre triste o enfadado yo me sentía culpable, de un modo muy sutil, pero en realidad sentía que ojalá pudiese dar marcha atrás y haber hecho las cosas de otra manera. Un deseo tan absurdo como egocéntrico.

Con el tiempo y un trabajo fuerte conseguí ver que aunque la situación fue dramática yo no puedo ni debo acarrear la culpa de que todos los males de mi familia tienen que ver conmigo ¿ves la trampa del ego disfrazada de responsabilidad?

Ya sabéis que yo recomiendo la meditación para poder realizar este tipo de introspecciones, primero tengo que quitar lo que yo creo o mis opiniones y juicios de en medio y comenzar a escuchar, observar, entender y amar la persona que soy, con sus luces y con sus sombras.

Gracias a esta instrospección he descubierto en mí un patrón que se va repitiendo. Al desglosarlo he podido ver esa raíz de culpa, claro, el ”yo” al poder porque el ”yo” es desde lo que siempre me había movido y es difícil ponerlo a un lado. Pero al cabo de unos años de práctica y paciencia puedo ver (a veces tarde, no te voy a engañar) como entro en la culpa y la necesidad de solucionar las cosas cuando alguien que me importa está enfadado, en lugar de dejarle espacio para que tenga su proceso.

El vikingo me lo dice... que soy una pusher.


Ver que el patrón de ayudar y solucionar venía desde la culpa y no desde el amor fue un golpe duro pero muy liberador porque ahora sé que yo misma me estaba haciendo la trampa y que actuaba desde el ego. Desde entonces he podido trabajar mucho en este aspecto y todo ha tomado una nueva dimensión.

Así que de nuevo, el primer poder oponente del arrepentimiento es básico, porque si no podemos poner en perspectiva lo que es realmente nuestra responsabilidad y separarlo de lo que no lo es, acabamos huyendo de lo que realmente debe ser atendido para enredarnos en dramas menores y a menudo imaginarios con el ”yo” como centro.

En otras palabras, si racionalizamos y justificamos las acciones en las que realmente tenemos la responsabilidad (¿te suenan estas frases? yo soy así, es que es normal, pero eso no se puede cambiar, etc.) y no hacemos el trabajo de introspección acabamos yendo por la vida con esta especie de malestar emocional que tapamos como mejor podemos.

Caminamos sobre la cuerda floja con miedo a caer en la alcantarilla de sentimientos mezclados y temas pendientes, todo el jaleo en realidad está allá abajo pero no queremos mirar.

Cuando decidimos entrar en este camino que yo te propongo o que intento compartir aquí contigo uno de los pilares fundamentales es el reconocimiento del descontrol y la falta de observación e introspección en la que vivimos. La práctica de la purificación es muy positiva porque nos ayuda a encontrar claridad en nuestros dilemas, dudas, confusiones... aunque al principio no se vea todo claro y abrume un poco.

A veces comenzamos a analizar y parece que todo es más confuso aún y es normal querer seguir en otra dirección, pero como siempre digo, a veces es importante cruzar la puerta de la confusión para obtener claridad sobre asuntos que hemos ido alimentando durante años.

Es como ir pelando capas de una cebolla. Cuando entramos en el proceso de purificación mental el primer paso es reconocer cuando la culpa se presenta y hacer un ejercicio de introspección (sé que me repito como los pepinos) para poder desarrollar una motivación de arrepentimiento.

 

Espero que haya sabido explicar bien la diferencia entre culpa y arrepentimiento y la necesidad de la segunda para poder desarrollarnos en una motivación de amor y desde la conciencia. Ojalá que quieras ponerlo en práctica y no solo dejarlo en el razonamiento sin hacer nada al respecto.

Los cuatro poderes oponentes son: arrepentimiento, conciliación, compromiso y visualización. La semana que viene intentaré explicar el segundo y así en cuestión de un mes tendrás todas las herramientas para esta práctica.

Este artículo está acompañado por este video sobre los obstáculos del camino en el que te cuento cuatro cositas sobre la malevolencia y la culpa. 

Quiero recalcar que mi única intención es comunicar una práctica que aprendí de mi maestra Ven. Ani-la Marga Etxezarreta en el Centro Budista Nagarjuna de Barcelona. No necesitas seguir ni la religión ni la filosofía budistas para beneficiarte de este trabajo.

Yo no estoy capacitada para ejercer como maestra budista, así que si realmente quieres profundizar más en esta práctica concreta o tienes dudas al respecto te animo a que te pongas en contacto con el centro budista Mahayana o Kadampa más cercano.

 

Las confusiones mentales y el sufrimiento

Slow Lou

En la cultura católico-romana de occidente en muchas ocasiones relacionamos el karma (acción-reacción) con castigo y premio. En la cultura oriental el karma no es más que una explicación de por qué pasan las cosas, sin la carga emocional-religiosa que le añadimos nosotros.

Una acción no virtuosa, una acción que trae sufrimiento para nosotros y otros, desde nuestro paradigma ”merece” castigo, es por eso que muchas veces creemos que no es justo que a la gente buena le pasen cosas malas y que a la gente mala le pasen cosas buenas.

No hace falta entrar aquí en lo que es bueno o malo y en cómo somos nosotros desde nuestra observación-espejo, nuestros apegos, aversiones, expectativas y miedos los que juzgamos sin saber realmente lo que es beneficioso o no. Hoy no va de esto.

Creo que podemos hablar mejor en primera persona, porque al final es más fácil verlo desde dentro... de hecho sólo se puede ver bien desde dentro.

Cuando yo hago, digo o pienso algo que produce sufrimiento (ya sea mentir, cojer algo que no me pertenece, volverme agresiva, culpar a otros por mis males, etc) soy yo y solo yo la que está creando confusión en mi mente. Es más, probablemente mi acción venga de la confusión y ahí estamos, en un círculo que se retroalimenta.

Si en tu camino de desarrollo personal tu máxima aspiración es ser feliz y liberarte de las trampas de la mente, lo mejor que podemos hacer es reconocer la acción no virtuosa que hemos llevado a cabo como parte del karma: no solo como acción hacia la reacción si no como reacción en sí misma. Y no, no es una reacción a algo fuera, es una reacción a nuestra confusión mental.

 

Te pongo un ejemplo más sutil que robar o mentir: enfadarte con tu padre o tu pareja porque quiere que hagas algo que no quieres hacer. El enfado produce sufrimiento, no la persona, el enfado. El enfado no ha sido provocado por la persona si no por tu necesidad de control sobre tus acciones, sobre tu identidad, la defensa de tu capacidad de decisión.

O mejor aún: tu padre o tu pareja quieren hacer algo que tu crees que no deberían hacer y te frustras con ellos, te enfadas, te decepcionas... seguro que solo al leerlo ya ves por dónde voy, pero aun así, aún cuando la cosa no tiene que ver con nosotros nos aferramos a defender nuestros principios.

 

¿Qué tiene de malo defender mis principios? dirás. Pues que te provoca enfado, tan fácil como eso. El enfado catapulta sentimientos de separación, de culpa, de desconfianza, de egocentrismo... ¿sigo?

 

No se trata aquí de que te conviertas en alguien que dice que sí a todo. Se trata de que, aun encontrándote en una situación donde alguien te pide que hagas algo que no quieres, tú estés en tal paz interior que puedas decir no y que no haya enfado, y que si lo hay por parte del otro, tu sigas en equilibrio para mantener una conversación de comunión y convergencia, no de separación y defensa.

Al final tus principios hoy son unos y en unos años serán otros, es un gasto absurdo de energía y tiempo defender algo tan impermanente y tan dependiente de las circunstancias.

Quizás sigas sintiéndote mal pero ahora ves que estás mal porque te cuesta soltar tu identidad y tu necesidad de control, no porque la otra persona tenga la culpa de nada.

Al final la insatisfacción que sentimos en nuestras relaciones o en nuestra vida es una insatisfacción con nosotros mismos, pero es más fácil señalar hacia el exterior para que otros sean los que nos hagan felices. Si no somos felices nosotros, si no estamos en paz nosotros ¡¿cómo podemos exigirle a otro que nos haga sentir algo que no sabemos generar por nosotros mismos en el momento del conflicto?!

Es imposible, y aún así lo seguimos haciendo.

Hay cosas que juzgamos como catastróficas en el mundo, de eso no hay duda. Aún así el enfado es opcional y viene de dentro, no de fuera.

Sólo desde una mente clara, desde una introspección y una observación amorosa del jaleo tremendo que llevamos en nuestra mente es desde donde podremos soltar la necesidad de control, la necesidad de perpetuar unas conductas y unas creencias que no nos llevan en absoluto a estar en paz con nosotros mismos, aunque creamos que con quien no estamos en paz es con algo ahí fuera.

En el mundo en el que vivimos hay mucha virtud, pero también hay mucho miedo. Permíteme que insista una vez más: la paz interior nunca puede venir de fuera.

Dime, ¿has experimentado esa paz alguna vez?

Si es que no ¿cómo sabes que es otro el que te la va a dar?

Si es que si ¿la has experimentado alguna vez gracias a algo que ha ocurrido fuera o gracias a tu capacidad de soltar?

 

Esta semana solo te pido que te observes desde dentro. Que veas cuántas veces actúas de un modo que sabes que no es el mejor para estar en paz y equilibrio, una actitud que sigues perpetuando quizás simplemente porque no sabes hacerlo de otro manera.

Te pido que cuando te enfades con alguien veas qué es lo que estás defendiendo. Eso que defiendes, ¿de dónde sale? ¿para qué te sirve defenderlo? ¿te lleva a ser feliz?

Esa observación poco a poco rompe la rueda que te he dibujado más arriba. Esa es una de las meditaciones más básicas que puedes hacer: la introspección.

Mira cuántas veces mientras estás en ese ejercicio se te va la cabeza a lo que hizo la otra persona o a tu juicio subjetivo de una situación externa, ¿cuántas veces vuelves a poner en manos de la otra persona tu equilibrio emocional?

 

La paz y la plenitud están aquí y ahora, en tu mente, al margen de las circunstancias, detrás de todos esos pensamientos confusos que te llevan a creer que encontrarás respuestas fuera. Detrás de esas creencias que te llevan a actuar de un modo que no te hace feliz desde dentro.

 

En budismo se ofrecen los cuatro poderes oponentes como técnica para realizar este ejercicio:

• Reconocimiento del error de juicio a través de la introspección.

• Regreso a la motivación de liberación gracias al conocimiento de las causas del sufrimiento.

• Compromiso de no repetir la acción en cuestión porque entendemos que somos los únicos responsables de dicha liberación.

• Meditación de purificación ya que es sólo a través de la observación podemos ver claramente lo que ocurre en la mente. (en concreto la meditación de purificación de Vajrasatva)

 

Como ves no incluye la palabra culpa, la palabra castigo ni nada por el estilo: la mentalidad es más del tipo ”me he equivocado aquí y aquí porque me he perdido, voy a comprender y aceptar la realidad presente de mi mente y concentrarme para estar más atento la próxima vez” seguido de una visualización que nos sirve de imagen mental para un antes y un después del ejercicio.

Si el momento budista no va contigo ni te preocupes, los cuatro poderes oponentes pueden usarse de un modo absolutamente secular: observación, reconocimiento, arrepentimiento (que no culpa), compromiso contigo misma y meditación. Ya está. Es un trabajo super poderoso de autoconocimiento y motivación ¿te atreves?

La mente simplifica

Slow Lou

En budismo, cuando decimos que algo ”no existe” lo que realmente queremos decir es que no es permanente ni tiene el significado que creemos darle.

Al analizar algo llegamos a la conclusión de que la realidad y nuestra percepción de la realidad son dos cosas diferentes.

Lo que no existe es la idea que nos hemos formado del objeto en cuestión, pero no significa literalmente que nos lo estamos imaginando por completo y que debemos obviar lo que sea que estemos analizando. En realidad el objeto de análisis o de observación está ahí (una cosa, una situación, una persona, un pensamiento) pero nuestra percepción es simple y falta de información.

Este es el truco:

• Lo que creemos entender de lo que vemos no es realmente lo que hay delante nuestro. 

• Lo que creemos entender de lo que vemos es una simplificación falta de información.

• Lo que creemos estar viendo es lo que no existe. Eso sólo está en nuestra mente.

Esta semana hablaba de ”el momento presente” en este vídeo y de cómo realmente el presente como tal, como momento estático, permanente, real, no existe. Pero quizás hubiese estado bien aclarar que el presente como continuo sí que existe. Así que voy a repetirme un momento e insistir en que cuando en budismo decimos que algo ”no existe” a lo que nos referimos es a la percepción que tenemos de ese algo.

No es filosofía, es ciencia y creer en la ilusión que produce nuestra mente es la causa de muchos de nuestros sufrimientos. Te cuento por qué.

 

En este artículo Donald Huffman, científico cognitivo, da una explicación muy clara de cómo nuestra mente simplifica, compartimenta y reorganiza la realidad compleja ahí fuera.

 

El dr. Huffman pone el ejemplo de la pantalla de tu ordenador. Imagina que tienes un archivo en tu ordenador, de cualquier tipo, éste archivo lo puedes encontrar en la esquina izquierda de la pantalla y el icono tiene forma de cuadrado y es azul. Eso no significa que el archivo esté en la esquina de la pantalla, ni que sea cuadrado ni que sea azul. Es el modo en el que el ordenador simplifica un montón de códigos y protocolos para que nosotros podamos manejarnos fácilmente y encontrar en un momento lo que necesitamos.

 

Pues en la realidad a nuestro alrededor nuestra mente parece estar haciendo lo mismo. Imagina que tuviésemos que entender la luz cuando se refleja en los objetos cada vez que miramos a nuestro alrededor, los hercios vibrando en nuestro oído cuando alguien nos habla, las sensaciones de temperatura y presión cada vez que tocamos algo.

 

La mente simplifica para nuestra supervivencia.

 

La realidad como la vemos no existe. La realidad como la experimentamos no existe. Y me remito a la explicación del primer párrafo.

¿Y para qué sirve saber esto? Es más ¿para qué te cuento algo que ya sabes? ¿verdad? Pues para que mires un momento la cantidad de verdades que crees saber. Si en el mundo físico que está limitado por las formas físicas ya interpretamos, simplificamos, compartimentamos y reorganizamos, imagina lo que hacemos cada minuto con nuestras ideas, pensamientos, creencias, asunciones... ¿sigo?

 

En meditación insistimos en no creernos nuestros pensamientos y es exactamente de esto de lo que estamos hablando. Nuestras ideas, juicios y prejuicios no son más que simplificaciones y reorganizaciones de la complejidad que absorbemos cada día y no somos capaces de entender si las viésemos, digamos, en crudo.

 

Cada vez que agarro el teclado y escribo, mi objetivo principal es darte herramientas para que seas más feliz, una felicidad que venga desde dentro, una felicidad que se desarrolle gracias a una nueva comprensión del sufrimiento que nosotros mismos nos generamos.

 

Si tus pensamientos te dicen ”tal cosa es verdad” y esa afirmación te está provocando sufrimiento, simplemente recuerda que tu mente está interpretando conceptos, simplificando códigos muy complicados, rellenando la falta de información con creencias... en resumen: el pensamiento no es verdad por mucho que nos lo hayamos creído durante los años que llevemos en este cuerpecito nuestro.

 

Cuando algo te provoca rechazo, enfado, rabia... lo mismo. Recuerda que tu mente está haciendo de las suyas intentando entender lo que significa el cuadrado azul a la izquierda de la pantalla sin saber nada sobre informática.

 

Mira a tu alrededor, ahora, sí, mira. Todo lo que ves es pasado construyendo futuro. Todo lo que ves son átomos reflejando fotones en diferentes direcciones. Los sonidos que escuchas no son más que tu cerebro descodificando vibraciones en el aire... ¿quieres más? Coge algo. ¿Sabes que los electrones de los átomos de tu piel repelen los electrones del objeto que estás cogiendo? Eso significa que en realidad no estás tocando nada, que los electrones se están pasando información entre sí y le dicen a tu cerebro la forma, la temperatura y las imperfecciones de aquello que tienes en la mano.

 

Ahora escucha tus pensamientos, la manera en la que te relacionas con los demás.. ¿realmente podemos creernos que lo que nos decimos es verdad, inamovible y seguro?

 

De nuevo te invito a que observes la mente, cómo funciona, qué te dices, cómo te lo dices, por qué te aferras a ciertas creencias limitantes.

 

El camino budista para la liberación tiene dos vertientes que se trabajan unidas: compasión y sabiduría. La sabiduría budista siempre insistió en la ilusión de la mente, por fin la ciencia viene a explicarnos como funciona.

Expectativas, miedo y ego

Slow Lou

Las expectativas, esas eternas compañeras. Muchos de vosotros me decís que tener expectativas es ”normal” y eso nunca lo he puesto en duda. Somos humanos, creamos patrones en nuestra mente, esperamos que uno más uno siempre sea dos y nos enfadamos o incluso nos asustamos a la vista de una supuesta verdad que se tambalea.


Porque en el reino de las matemáticas hay reglas claras pero la cantidad de variables desconocidas que hay detrás de las situaciones que vivimos hacen que nuestras expectativas de resultado en el día a día se basen en creencias y miedos y no en leyes matemáticas inamovibles.


Al final uno más uno siendo dos en el reino de la mente no es verdad, es sólo era una expectativa. Insisto, no es cuestión de deshacerse de ellas, es cuestión de sabernos reconocer en ellas para poder evitar el enfado y el susto cuando algo no sale como creíamos que saldría.

Desde mi punto de vista hay expectativas positivas como por ejemplo hacer algo altruista y desear paliar el sufrimiento ajeno y hay expectativas negativas: hacer algo altruista y esperar agradecimiento, reconocimiento o que se nos devuelva desde el universo o cualquier cosa pseudoespiritual de ese tipo.

De manera automática queremos evitar sentirnos mal, obvio dirás. Es interesante ver con qué velocidad generamos rechazo a las situaciones que no nos gustan, apego a las que nos gustan y enfado cuando tenemos que tragarnos las primeras y no conseguimos las segundas.

Como si la vida nos debiera algo, como si mereciésemos sólo lo bueno, como si nos olvidásemos de que la vida es un cúmulo de experiencias que nosotros etiquetamos como negativas o positivas y que todo viaje termina en bajo tierra.

Si me duele la cabeza busco un ibuprofeno, si no lo encuentro tengo dos opciones: enfadarme, generar más dolor de cabeza, enfado frustración y mal humor que no me lleva a nada más que a crearme un día culero (para mí y quizás también para los que me rodean), o puedo respirar lenta y profundamente, beber agua, darme un pequeño masaje, relajar los hombros y esperar que la neuralgia siga su curso. Sigue sin gustarme el dolor de cabeza pero no creo más mal rollo al respecto ni lo pago con nadie. No genero más sufrimiento añadido sobre el sufrimiento, digamos, real.

 

El ego quiere un arreglo rápido para lo que no va en su beneficio. Cuanto más rápido y más fácil mejor.

Pero hoy lo que quiero que veas es que no hay un paracetamol para el desarrollo personal, para la manera en la que experienciamos la vida, para nuestra felicidad última.

Mientras el miedo al fracaso o al dolor nos mueva, mientras la huida de la realidad sea nuestro remedio, no llegaremos a ningún sitio.

Hay quien te dirá que con una regresión te reconfigura todos los patrones y tu vida cambia en un pis-pas y yo te digo que conozco dos personas que después de una regresión empeoraron: una entró en depresión profunda y la otra comenzó a tener ataques esquizofrénicos.

Hay quien te dirá que lo que necesitas son unas vacaciones para reconectar, pero yo veo personas que se apegan a las vacaciones y a los momentos de ocio evitando cualquier compromiso que requiera claudicar con el trabajo y la familia y así se atrapan en el miedo a las responsabilidades y el apego al hedonismo a tope.

El desarrollo personal no ocurre en meditación, en las vacaciones ni en una sesión con el psicólogo.

El desarrollo personal aparece cuando vemos claramente dónde nos estamos trampeando. Cuando observamos el pobre resultado que nos da a la larga darle el ibuprofeno al ego deseando que nunca nos falte la pastilla.

 

Trabajando con las expectativas

Las expectativas son esa semilla que plantamos en la mente que nos dice cómo algo o alguien debería ser.

Lo que ocurre es que esas semillas están cargaditas de miedo y resentimiento: miedo a que no salga como esperamos y resentimiento contra otros y contra nosotros mismos por no ser lo que se supone que deben ser, actuar de un modo que no nos haga sentir incómodos, y conseguir los objetivos antes o de la manera ”correcta” y además que nos hagan felices cuando los consigamos.

Hay una historia del maestro budista Achaan Chaa que lo ilustra muy bien:

¿Ves esta copa?” dice el maestro ”Para mí esta copa ya está rota. La disfruto, bebo de ella. Sostiene el agua de un modo admirable, a veces incluso sus reflejos dibujan preciosos patrones. Si le doy un golpecito vibra de un modo sublime. Pero cuando pongo esta copa en la estantería y hay una corriente de aire o le doy sin querer con el codo, la copa se cae y se rompe en mil pedazos. Si esto ocurre yo lo encuentro obvio. Porque cuando entiendes que la copa ya estaba rota cada momento es precioso”

Esta historia puede sonar pesimista pero al final lo que viene a contarnos es que ocurra lo que ocurra lo importante es saber que aún disfrutando de las bendiciones del presente no podemos asegurar, de hecho debemos aceptar, que el cambio ya existe en el momento que se gestó el inicio.

También nos ayuda a ver como cualquier cosa que esperamos puede no terminar o desarrollarse como esperamos y eso, por un lado, nos ayuda a no apegarnos a los objetos, personas y situaciones y nos permite disfrutar del presente sabiendo que no podemos asumir nada, y también nos facilita levantarnos después de cada golpe.

Esa es la realidad de la existencia y negarla es lo que alimenta el ego y el miedo.

Así que, ¿qué podemos hacer en cuanto a las expectativas? Pues quizás poco, pero sí podemos actuar sobre el sufrimiento que generamos al apegarnos a ellas.

Hoy te traigo cinco pequeñas recomendaciones y te animo a que te observes en el día a día para ver cuánto sufrimiento se basa en la no consecución de lo que tu asumes que ”debería ser”.

  1. Observa la semilla de la que te hablo más arriba.

  2. Mantente atento a los momentos de alegría sin apegarte a que se mantengan.

  3. Cultiva la paciencia y la amabilidad hacia los demás y hacia ti mismo.

  4. No esperes nada, al contrario, desarrolla gratitud hacia todas las experiencias.

  5. Construye tu felicidad desde la aceptación de las dos caras de la moneda de la vida.

La próxima vez que te sorprendas esperando que algo o alguien sea diferente a lo que es o crees que debería ser recuerda la semilla del miedo y la frustración, la autoprotección del ego y del hedonismo y métetela de manera simbólica en el bolsillo.

Te animo, además, a que seas amable con la semilla, como decía al principio es parte del ser humano actuar de este modo. Siendo amable con la semilla de la expectativa y contigo mismo conseguirás desarrollar la aceptación, la paciencia, la resilencia y el amor hacia todas las experiencias.

En tu camino de transformación encontrarás muchas personas que no están caminando contigo, ve sus sufrimientos y acepta que cada uno tiene su velocidad y su camino. La generosidad es uno de los antídotos más potentes contra el ego.

• Cuando la motivación de entrega es más fuerte que la de retribución.
• Cuando ayudar a paliar el sufrimiento de los otros es tan importante o más que tu éxito personal.
• Cuando tus pensamientos no revolotean alrededor de tu identidad, no hay miedo al rechazo, no hay miedo al fallo, porque todas las expectativas de ganancia no forman parte de la ecuación. Y aún así, todos ganamos.

La gran barrera de coral y el apego al status quo

Slow Lou

A raíz de la noticia bomba que ha caído esta semana sobre la muerte de la gran barrera de coral y al margen de los comentarios de ciertos no científicos que dicen que esto es todo una gran mentira y científicos que insisten en que si sobrevivió a las altas temperaturas que existían en el planeta hace 25 millones de años (la edad que se le adjudica), la glaciación y muchas otras penurias este no es realmente el fin de esta maravilla de la naturaleza, a mí personalmente me vienen dos pensamientos a la mente y con ellos, inevitablemente dos sentimientos diferentes.

 

Por un lado, como ser humano que depende de su ambiente para vivir y por supuesto condicionada por una educación mayormente ecológica, no puedo por más que sentir pena, incluso enfado. Pena por la perdida de algo que conozco solo de oídas pero que se supone que equilibra gran parte del ecosistema en el planeta y enfado por escuchar los comentarios de estos no científicos de los que hablo más arriba que insisten en que esto no es más que otra patraña eco-fanática por sacarle más dinero a los gobiernos y bla bla bla.

 

También siento compasión por los animales que dependen de ese magnífico ecosistema y de alguna manera esto me hace sentir bien conmigo misma, ya que ¿qué más puedo hacer yo por la gran barrera?

 

Ahí va mi emoción vinculada a la supervivencia, al apego, al miedo y todas esas cosas que son inherentes al ser humano y que podrían resumirse como instinto de preservación de la especie. Aunque sea visceral, ya que es obvio que yo personalmente voy a morir del mismo modo con barrera o sin barrera, es lógico que haya una conciencia grupal que es la que me hace sentir así.

 

Pero sobretodo es apego a lo que se supone que debería ser. Quiero decir, no puedo evitar creer que es ”culpa nuestra”, aunque haya varios científicos que están súper metidos en el estudio de la gran barrera de coral y afirman que ha pasado por épocas bien límite sin nuestra ayuda y aún así se ha recuperado. Aunque también hay que decir que parece que esta es la peor.

 

Entonces, la gran barrera no está muerta, al menos no 100% muerta. No sé si me da esperanza o no pero eso no es de lo que quiero hablarte hoy.

 

En el primer párrafo he escrito que me vienen dos pensamientos que provocan dos sentimientos diferentes.

 

El primer pensamiento es del que te he hablado en estas líneas: es una desgracia, nosotros tenemos la culpa, es el principio del fin... y con ello sentimientos de miedo, de enfado, etc. Lo que yo creía que era el segundo pensamiento que aparecía ”al mismo tiempo”, ahora mientras escribo, me doy cuenta de que es un pensamiento que aparece después del primero.

 

Después de la reacción visceral y automática, muy válida supongo también, me observo y me doy cuenta de que lo que siento es compasión por la muerte de los animales que se alimentan y viven en la gran barrera y también apego, mucho apego, a que las cosas se queden igual que están y eso me muestra que es una actitud en mí y no una idea sólo relacionada con esta noticia.

 

La inminente muerte de la gran barrera de coral, por muy dramático que nos parezca y por mucha culpa que tengamos o dejemos de tener (porque antes de que estuviésemos liándola parda la gran barrera ya pasó por épocas de estrés importante, o eso dicen), sólo me muestra que todo en este mundo es impermanente y que lo que me hace sufrir no es tanto la desaparición de la gran barrera sino el apego a la vida y al status quo.

 

Por favor no me malinterpretes, no es que me dé igual, no es que no merezca la pena cuidar de nuestro entorno, no es que si todo se va a terminar un día para qué luchar, vivir, soñar... no.

Hoy sólo quiero recordarme a mí misma en voz alta que el sufrimiento no aparece cuando lo de fuera se va al carajo. Es la idea de que se ha ido al carajo basada en nosotros como si fuésemos el centro del universo.

 

Si no hubiese sido por la extinción de los dinosaurios quizás ni tú ni yo estaríamos aquí mirando al ordenador. ¿Eso significa que la extinción de estas increíbles criaturas fue algo bueno o algo malo? Nada de eso, no significa nada, simplemente las cosas son por sus causas y sus condiciones cooperantes.

 

Obvio que nosotros hemos representado un gran papel en la destrucción del planeta, de manera bastante ignorante más que a mala leche debería añadir, aunque es mi opinión personal. Y es por eso que hay causas y condiciones para que movimientos ecológicos y de conciencia social se den lugar en estos momentos. Yo la primera en separar residuos, en evitar el plástico, en comprar segunda mano, en reciclar, apagar las luces, cerrar el grifo, usar los menos químicos posibles... así que quiero que quede claro que no es que la muerte de la gran barrera me parezca guay.

 

Con el artículo de hoy me gustaría que volviésemos a hacer un ejercicio de observación de lo que ocurre en la realidad física: algo se crea, algo evoluciona, algo se destruye, algo nuevo aparece y así, como decía Elton John, el ciclo sin fin.

 

A la vez, junto con esta observación, sería fenomenal reflexionar sobre modo en el que vemos el mundo: permanente y hecho para nuestra supervivencia, para nuestra conveniencia.

 

Además, como tercera idea sería fenomenal si, en un ejercicio de introspección, pudiésemos aceptar que el enfado, el sufrimiento y el miedo son los que nos mueven a querer mantener las cosas a nuestro gusto, no el amor y la aceptación, ya que actuamos obviando la realidad del cambio constante, de la cesación de lo que hoy creemos estable, y dejar de apegarnos a la idea de que lo que nos viene bien a nosotros es inherentemente lo bueno, así como de manera objetiva.

 

Barrera o no barrera es una reflexión interesante frente a cualquier evento que nos hace reaccionar como a mí me ha hecho reaccionar esta noticia. Con miedo, enfado y apego. Según la psicología, el budismo y muchas otras corrientes intelectuales, filosóficas y religiosas esa es la raíz del sufrimiento humano y no tanto la desaparición del coral.

 

Nota aclaratoria: me observo y me doy cuenta de que sigo estando triste y enfadada pero tengo la posibilidad de aceptar lo que ocurre si no tengo herramientas para cambiarlo, la realidad nunca será lo que creemos que es, siempre estará filtrada por lo que queremos que sea.

Encontrar tu propósito y el sufrimiento adquirido

Slow Lou

En una sociedad en la que parece que todo se derrumba y sentimos que debemos agarrar el toro por los cuernos y tomar las riendas de nuestra propia economía se ha empezado a hablar mucho sobre encontrar nuestro talento, nuestro propósito, aquello que nos llena, lo que podríamos hacer sin que nos pagasen, etc.

Se habla del propósito de la vida de las personas como si fuera una cosa real, algo que debe ser descubierto para darle sentido a todo lo que hacemos. Nos venden servicios con tal propósito, libros con títulos como "Una vida con sentido, encontrar el propósito de su vida" y otras opciones para que inviertamos dinero y tiempo.

Invertir energía en encontrar la respuesta a por qué nos sentimos perdidos es importante, pero yo creo que todo esto de encontrar tu propósito como si fuese la gran respuesta a nuestros males puede traer algunos problemillas.

Si me lees desde hace tiempo sabrás que para mí lo más importante no es conseguir respuestas si no hacer las preguntas adecuadas. Hoy te lanzo algunas, a ver si a partir de comenzar a tener una actitud un poquito más crítica podemos llegar a entender si estos videos bonitos, artículos y quotes realmente tienen sentido para nosotros o solo nos hacen sentir bien unos segundos pero en realidad no tienen chicha ninguna.

Vamos a ver, me planteo por ejemplo estas cuestiones:

¿La gente se preguntaría inherentemente cuál es su propósito en la vida si otros no lo estuvieran presionando continuamente sobre tal necesidad de llamamiento?

¿Qué pasa si sientes que has encontrado tu vocación y luego el tren se descarrila y debes a salirte de las vías que habías trazado?

¿Hablamos de un propósito o una llamada como si fuera algún aspecto permanente de nuestra vida? ¿El tener un propósito de vida o una llamada puede crear expectativas y apegos?

Ya ves por dónde quiero ir.

A menudo aceptamos y adoptamos las tendencias de comportamiento de la tribu sin realmente examinarlos, solo porque oír hablar del tema nos hace sentir bien un rato... hoy quiero desglosar esta tendencia en concreto y ver si ese supuesto propósito en la vida que debemos encontrar es tan útil como parece (tanto el propósito como la búsqueda)

Te cuento en plan rápido un trocito de mi experiencia personal:

A los veintipocos sentía que tenía una vocación, un propósito. En general mi pasión profesional me permitió un estilo de vida muy intenso y emocionante, mi trabajo era mi pasión: una vida de viajes, buena comida, ejercicio constante, creatividad, fiestas, mucho descanso, países exóticos, conversaciones estimulantes...

Mi atención se centró en mi vocación como bailarina, y porque estaba teniendo éxito y las cosas parecían rodar de forma natural en esa dirección, lo sentía como una especie de llamada. Pero una de las primeras cosas que aprendemos en la práctica budista es que nada es permanente. De lo único que podemos estar seguros en esta vida es de que las cosas cambian. Inevitablemente, por diversas razones,al retirarme de los escenarios y volver a la docencia, mi supuesta ”otra vocación”, todo cambió.

Al cabo de pocos años me vi perdida, sin propósito, cuestionándome incluso si es que mi vida ya no tenía sentido y creía que lo que tenía que hacer era simplemente encontrar "mi verdadero propósito", cambiar mi vocación.

El apego a la creencia de que yo estaba hecha para algo concreto hizo de la aceptación de los cambios un trago muy complicado. La idea de que aunque dolía tenía que cumplir ”mi misión”, porque era ”lo lógico” no era más que miedo al cambio, expectativas de más crecimiento y apego al pasado.

Con el tiempo y mirando en retrospectiva, entiendo que un propósito no es sino una invención de la mente, al final crearte un propósito (porque te lo creas, no aparece solo) puede generar todo tipo de expectativas y apegos, y de hecho mucho sufrimiento. Eso no quiere decir que lo que estaba haciendo estaba mal, simplemente mi vocación desapareció y mi supuesta necesidad de encontrar/crear un propósito en la vida también.

Es bueno tener metas, siempre y cuando se trabajen sin huida de los factores externos que no son cooperantes, sin generar expectativas sobre la supuesta felicidad permanente que nos aportará acarrear esta misión de vida y sin apego, especialmente a los resultados que, probablemente sean de lo más impermanente y condicionado.

 

Tengo más preguntas...

¿Y si una persona no tiene una vocación, y si no sabe cuál es su propósito en la vida? ¿Podemos simplemente aceptar las direcciones que toma nuestra vida, fluyendo con ella, aceptando los cambios que se producen? ¿Puede ser que nos estemos complicando con tanta búsqueda de grandes misiones?

Algunos de vosotros me escribís diciéndome ”No sé qué hacer con mi vida, todo está fuera de control, no tengo un propósito de vida” Me pregunto cuánto de eso se debe a la presión de la sociedad, con tanta quote vacía y tanta superficialidad en el mundo del desarrollo espiritual, y cuánto se debe a una necesidad de control, una necesidad de saber cuál es el camino pre-escrito que aún no hemos encontrado pero supuestamente debemos encontrar. ¿Cuánta necesidad de control, cuánto miedo a lo desconocido y cuánta incapacidad de aceptación de que en realidad somos seres limitados hay en esa búsqueda?

Me siento afortunada por el momento que estoy viviendo ahora, aún con todo el jaleo que me llevo entre manos, la apertura de la nueva empresa con mis hermanas, las obras en casa, estar lejos de la familia, buscar curro nuevo, seguir a tu lado cada semana...

Lo creas o no no tengo ningún deseo de buscar el propósito en mi vida. No me siento con la compulsión de encontrar una vocación. Estoy contenta de seguir este viaje que llamamos vida y ver a dónde conduce momento a momento. Es una sensación de paz, de apertura que no tenía cuando estaba condicionada por alcanzar objetivos, por seguir una llamada, por conseguir la vida de mis sueños. Estoy aliviada en realidad por haberme liberado de tales conceptos.

Después de tantos años de estudio y práctica a mí sólo me siguen apareciendo más preguntas...

La búsqueda de tu vocación, tu individualidad, luchar por tu sueño, romper con todo... ¿No está alimentando la idea de que eres una entidad separada del resto y de que tú y tus necesidades están por encima de tus obligaciones económicas y familiares?

Esa ilusión de separación, no aceptación de la realidad y lucha contra las responsabilidades adquiridas, ¿no nos hace desarrollar una absurda necesidad defensiva del ego espiritual?

Si realmente necesitas hacer cambios todo empieza por soltar los supérfluo y escuchar tu diálogo mental, no necesitas cambiarlo todo de golpe, no hace falta pasar del negro al blanco de un plumazo, de hecho dudo que sirva de mucho.

Y luego, ¿qué pasa si no hay un propósito? ¿qué pasa si no tienes una vocación? ¿debes forzarte a buscarlo en lugar de simplemente vivir? ¿vas a pasarte la vida sufriendo porque no tienes algo tuyo por lo que luchar en lugar de agradecerlo?

Si tu vida está falta de sentido quizás es que estés aburrido nada más ¿te has planteado hacer nuevas actividades, entregarte a algún grupo de voluntariado, estudiar un nuevo idioma?

Más preguntas ¿qué significa tener un propósito? Es más, ¿nuestra vida tiene que ”tener sentido”? Creo que deberíamos preguntarnos qué significan todos estos conceptos ¿Qué está impulsando la necesidad buscarle a todo lo que experienciamos un razonamiento y una lógica?

Huelga decir, que no se me malinterprete y espero que no se te escape esto si me estás leyendo en diagonal:  que no hay nada malo en tener metas y objetivos. Tener metas y estrategias a corto plazo es útil, siempre y cuando no nos aferremos a las expectativas, que no basemos nuestro bienestar emocional y físico en a la supuesta meta cumplida. Siempre y cuando las circunstancias externas no sean la clave para que estemos en equilibrio interno. Sería una catástrofe que una vez conseguidos ciertos objetivos no estemos abiertos a los cambios, porque los cambios inevitablemente se producirán. Los vientos de la vida pueden cambiarnos el rumbo en cualquier momento, luchar contra eso es luchar contra uno mismo al final.

Sólo podemos estar seguros de una cosa en esta vida: el cambio es la norma.

Tal vez sea aceptable simplemente ser, vivir una vida sin grandes vocaciones ni propósitos, dándonos un poco a quienes nos necesitan, soltar la necesidad de controlar los resultados de nuestras acciones y recibir con los brazos abiertos los momentos buenos y con paciencia los malos.

No lo sé, como te digo, hoy sólo traigo preguntas, quizás tú sepas contestarme alguna.

Kaizen para insatisfechos

Slow Lou

Ayer compartí en facebook un vídeo donde se muestra de un modo muy sencillo lo que es el método kaizen (kai=continuo, zen=mejora), te animo a que le eches un ojo si no lo has visto aún, son un par de minutos. Míralo aquí.

nota: kaizen viene del Japón y las imágenes son un poco mix de varios países orientales, pero vamos a quedarnos con el concepto sin más.

Yo pertenezco a la tribu de los insatisfechos, antes era de los perfeccionistas pero me he borrado, y como buena instatisfecha hace mucho que me saqué el título de insuficiente. Insuficientemente amable, insuficientemente paciente, insuficientemente generosa, insuficientemente exitosa, insuficientemente buena…

Antes no me daba cuenta y lo pasaba todo al ámbito práctico: insuficientemente limpio, insuficientemente ordenado, insuficientemente bueno… en general siempre todo se puede mejorar ¿verdad? Y no le hacía daño a nadie, pero claro, con el tiempo insuficientemente formada, insuficientemente sana, insuficientemente fuerte, insuficientemente organizada. Bueno, creo que te quedas con la copla y es obvio como llegué a las etiquetas del párrafo anterior.

No voy a airear conflictos familiares ni culpar al modo en el que fui educada porque de algún modo eso es lo que ha hecho que esté hoy aquí, dándolo todo para tú crezcas y te sientas suficiente.

El método kaizen me ha ayudado a soltar los ideales finales, a soltar la perfección y a soltar también la prisa por ser o conseguir objetivos de largo alcance. Los objetivos de largo alcance, que intelectualmente son posibles, cuando se mezclan con la sensación de insuficiencia son "objetivos de nunca alcance", no sé si me explico.

Éste sistema de mejora consistente, pequeña pero continuada, me permite mantenerme en la realidad presente, de hecho me obliga porque no se trata de llegar a un lugar, se trata de hacer, crecer, conseguir un poquito más que ayer.

Somos excelentes en usar el método kaizen para lo negativo. Hoy sólo cinco minutos más de cama, mañana el despertador ya está puesto los cinco minutos extra. Pum, así a la de una. En lugar de ir al gimnasio tres veces a la semana voy a ir una, al cabo de un mes ya no vamos, venga, otra kaizenada negativa.

Seguro que tú tienes objetivos por cumplir que comenzaron con grandes planes y se cayeron en un telediario. No necesito que me cuentes los motivos por los que lo abandonaste: las circunstancias, el tiempo, la familia, otra cosa más importante se cruzó por medio… pues no sería un gran plan ni un objetivo real o sí, pero hiciste el kaizen a la inversa y fíjate que te salió bien.

Tener grandes aspiraciones para uno mismo es muy loable, yo las tengo para mí también. Querer cambios rápidos y radicales es lo que nos puede frenar en nuestra evolución.

No hablo de tomarte las cosas con calma o de dejarlas para un momento más oportuno, hablo de pasito a pasito, un pie delante del otro, sin prisa pero sin pausa. Al loro a lo de sin pausa.

Hoy quiero pedirte que, sean los que sean tus supuestos grandes planes o tus mayores urgencias, que no pierdas más tiempo en hacer, rehacer, retocar y volver a diseñar planes de trabajo, que no procrastines lo que tienes que hacer porque “necesitas invertir una semana” en estrategias que nunca implementarás y que a partir de ahora sólo intentes dar un poquito más de ti, un poquito mejor de ti en cada aspecto de tu vida. Solo un poquito cada día.

 

Si te paras un momento a pensar seguro que se te ocurren, así de golpe, tres o cuatro cosas diarias en las que si dieras un poquito más, si te esforzases un pelín más quizás pienses que no habría diferencia.

Te doy unos ejemplos para que veas que sí:

Hacer veintiuna abdominales en lugar de veinte no es un gran paso, pero una abdominal más cada día te pone en el doble en menos de un mes.

Si dieras cinco minutos más de atención amorosa y paciente a tus hijos por la noche cuando están cansados y rebeldes a lo mejor no cambia nada, pero en una semana quizás hayáis creado un nuevo ritual de quince minutos juntos llenito de amor y calma para antes de ir a la cama.

Si en el trabajo tu escritorio está hecho un jaleo con el desorden visual (y mental) y logístico que eso supone puedes decidir no ordenarlo de golpe (porque acabará igual y tú lo sabes) pero comenzar por devolver a su sitio todo lo que coges y tirar un par de papeles pasados de fecha cada vez.

En resumen, que los grandes planes y las grandes visiones están bien, pero que un poquito más y un poquito mejor es un camino a menudo más seguro para estabilizar nuestra vida a largo plazo y, además, nos permite hacerlo en todas las áreas a la vez sin sentirnos abrumados.

Todo empieza por reconocer que un poquito es suficiente y recordar que esa insuficiencia aprendida puede que sea sólo una absurda comparación con un yo del futuro inexistente e improbable.

Me gustaría, si tienes un minuto, que me cuentes en qué áreas de tu vida te da la prisa por cambiar y si realmente estás haciendo algo al respecto o entreteniéndote con otras cosas; o por el contrario, si ya conocías el método kaizen y lo estás implementando qué mejoras a nivel práctico y a nivel de autoestima estás experimentando.