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Amor altruista y sabiduría, las causas para la felicidad.

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Amor altruista y sabiduría, las causas para la felicidad.

Slow Lou

Quiero empezar con unas pinceladas sobre el karma.

La ley del karma no es una ley física de acción-reacción directa, necesita de condiciones idóneas para, digamos, cuajar. Para nosotros los occidentales es más fácil pensar en una causa-efecto directa y lineal (y más en una sociedad en que queremos ver resultados rápido), también nuestro bagaje cultural habla del karma como quien habla de dios: premio si haces bien, castigo si haces mal, pero el karma no funciona así.

No te contaré todos los intríngulis del karma ahora, de hecho nadie sabe todos los intríngulis, pero un día intentaré darte una explicación lo más clara posible de cómo funciona, cómo limpiarlo y en qué se basa. Pero quería sentar bases de lo de la causa y el efecto para apoyar lo que te escribo más abajo.

 

Hoy quiero hablarte de la felicidad, de la buena, de la estable, de sabia abuelita en mecedora que sabe que pase lo que pase al final todo pasa y que la respuesta es siempre amor y paciencia.

 

La llave para la felicidad es amor altruista y sabiduría.

 

Sólo hay un resultado posible si a cada decisión que tomamos, a cada acción que emprendemos, a cada pensamiento que tenemos lo llenamos de amor altruista y de sabiduría: FELICIDAD.

Sé que algunas personas dicen frases del tipo ”de tan buena tonta” y quizás es que esa bondad no era tan buena si no era sabia, quizás era una generosidad con esperanza de retribución, en budismo a eso se le considera negocio, no bondad. En un negocio si no pones las condiciones claras con tus clientes o empleados te puedes ir al garete ¿verdad? Pues con el negocio de los favores, el ser bueno con expectativas y todo eso, lo mismo, sin las condiciones claras ”de tan buena tonta”, pero primero aceptar las cosas por lo que son, o estás siendo generoso de verdad, o estás participando de una transacción.

 

¿Cómo es una bondad que no es negocio? ¿Cómo es un amor sabio?

• Para desarrollar amor altruista hay que desarrollar primero empatía.

• Para desarrollar empatía primero hay que entender el origen del sufrimiento.

 

El sufrimiento está basado en la ignorancia: La experiencia vital de que somos seres independientes, que tenemos control sobre los resultados de nuestras acciones y que la felicidad es algo que se basa en los acontecimientos externos. Con un poquito de observación vemos que esto no es cierto. Aún así seguimos actuando como si lo fuera... es de locos.

 

Para entender la ignorancia hay que conocer la verdad: el dolor es inevitable, el sufrimiento es evitable.

 

La enfermedad existe y le toca a cualquiera, la muerte existe y nos toca a todos, machacarse el meñique con la esquina de la cama no es motivo de drama si vemos las cosas por lo que son (me remito a la frase de arriba). No son castigos divinos, son las circunstancias y nuestro estado mental lo que hará que ese dolor sea comprendido con amor o sufrido en la ignorancia.

Cada una de las personas con las que te cruzas, las que ves en la tele, las que no conoces, las que ponen bombas y las que meditan en el Tibet, todos buscan ser felices, de la mejor manera que saben, y creo que ese es el tema clave, lo que sabemos y lo que no sabemos nos llevará hacia la calma y la felicidad o nos llevará hacia más confusión y sufrimiento. Para los demás y para nosotros mismos.

 

El sufrimiento aparece con a las expectativas, las opiniones, la ilusión de separación y permanencia. El sufrimiento se perpetúa mientras sigamos cultivando apego y aversión hacia los objetos, las personas, las circunstancias, el miedo y los caprichos superfluos.

 

¿Qué podemos hacer para ver las cosas como son, para ser más sabios?

• Meditar sobre la verdad de la mente y sus trucos, domarla y entenderla, sin resignación pero con resilencia, aceptar los cambios y las situaciones como vienen.

• Despojarnos del apego a las expectativas, de la aversión a lo desagradable.

• Dejar de juzgar las cosas desde la ignorancia de la visión parcial de los acontecimientos: entender la impermanencia y la interdependencia.

• Cuestionar lo que creemos saber y observar sin juicios lo que ocurre fuera y dentro de nuestra mente.

 

Hacer esto es un entrenamiento de vida, es una comprensión de la realidad que demanda disciplina. Sin sabiduría nuestras acciones se basan en creencias, juicios, miedos, expectativas... la motivación y la emoción detrás de cada cosa que hacemos impregna dichas acciones y eso planta semillas.

Ahora quizás entiendas por qué la ley del karma nos parece tan confusa.

Te pido que tan a menudo como puedas reflexiones sobre lo siguiente: todo es impermanente y el modo en el que interpretamos el mundo está condicionado por nuestros sentidos y nuestros parámetros mentales.

 

Comprendiendo esto y viéndolo en cada cosa y situación de manera lo más constante posible podemos llegar a la sabiduría y actuar en consecuencia.

 

Y ahora, el amor.

Mientras conseguimos llegar a esa sabiduría podemos desarrollar el amor altruista que se basa en la empatía. En el reconocimiento del sufrimiento ajeno porque reconocemos el sufrimiento propio, de la ignorancia ajena porque reconocemos la ignorancia propia.

Si somos capaces de mantenernos en este estado de sabiduría y altruismo podemos vivir de un modo equilibrado, con propósito y desarrollar una felicidad que sale desde dentro, la felicidad de la liberación, lo que en budismo se conoce como Nirvana.

 

Ese es el camino hacia la felicidad duradera: una vida plena basada en la comunión, el conocimiento y la entrega.

De este modo cuando tenemos la oportunidad de hacer algo por otra persona lo haremos desde el amor, desde el altruismo.

 

Observa tu mente: si hay un ápice de duda, de necesidad de reciprocidad, de expectativas sobre los resultados de nuestra acción es señal de que esa acción no es altruista (es negocio) y por tanto no es sabia.

 

Cuando no controlamos nuestra mente y sus impulsos nos moveremos en miedos, en apego, en necesidad de control y en la ignorancia del que no ve la realidad del cambio, la impermanencia, la interdependencia y nuestros procesos cognitivos condicionados.

Sin amor altruista y sabiduría viviremos nuestros días sintiendo que algo falla, un sufrimiento basado en la ignorancia, en el apego y en la ilusión de separación.

El amor altruista se desarrolla de manera ecuánime hacia todos los seres y hacia uno mismo. Se alimenta de la sabiduría y no se agota porque no depende de nada externo si no de un constante cultivo de ambas virtudes desde dentro.

 

¿Cómo desarollo sabiduría y amor altruista?

No es algo que te bajas en una app ni que al leer tres libros de budismo o irte a un retiro va a marcar de modo permanente, es un trabajo constante pero no agota y además es el más gratificante que conozco.

 

Para conseguirlo hay que hacer tres cosas:

Retiro: apartarnos de los estímulos externos que nos arrastran en la dirección de la creencia en la individualidad, la permanencia y la felicidad que se obtiene desde fuera, o al menos verlos por lo que son y recordarlo constantemente.

Meditación: practicar la observación y el análisis de la realidad del cambio constante y la interdependencia, así como el examen de conciencia para saber si nosotros mismos nos estamos enterrando en opiniones, miedos, expectativas e ilusión de la existencia de un yo separado del resto: esto es la ignorancia.

Motivación: al meditar sobre el sufrimiento de todos los seres podemos desarrollar la empatía, entender su sufrimiento y su ignorancia y así generar la motivación altruista hacia cada uno de ellos para ser felices por el simple hecho de amarles por lo que son.

 

Estas tres partes del entrenamiento hacia la felicidad (por llamarlo de alguna manera) son las mejores causas, las mejores semillas que podemos plantar. Hacerlo cada día como una necesidad vital, como comer, descansar y buscar cobijo, es un cambio de paradigma para el que no todo el mundo está preparado pero, de nuevo y no es por repetirme, es por miedo o ignorancia.

 

Últimos apuntes:

• Quizás no sea posible vivir sin enfado y sin expectativas, pero sí es posible verlo y darnos cuenta del error de creer que son verdad y necesarios. Así evitamos perpetuar la ignorancia.

• Quizás no sea posible vivir en equilibrio y altruismo todo el tiempo, pero si es posible desarrollar la motivación de empatía y compasión hacia cada uno de los seres sintientes a través de ciertas prácticas de meditación como Metta por ejemplo.

• Quizás no sea posible evitar hacer juicios y opinar sobre lo que los otros hacen mal, pero si es posible recordarnos que lo que vemos en los demás está condicionado y falto de información y, por ende, probablemente equivocado. Auto-análisis es la clave.

• Quizás no sea posible despegarnos de los placeres mundanos, pero si es posible dejar de buscar las respuestas y la felicidad fuera cuando vemos que nada acaba por satisfacernos de manera constante. Así evitamos más sufrimiento.

 

La felicidad se basa en amar y en saber, un binomio inseparable. Sin amor el conocimiento es inútil, sin conocimiento el amor es condicionado.