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Aprende a decir no sin ser egoísta.

Lourdes Perez

¿Tienes tus prioridades claras? En el trabajo, en sociedad, en familia, contigo misma: ¿sabes decir que no? ¿sabes cuándo toca decir no?

aprende a decir no sin ser egoista

 

En mis conversaciones con alumnas y con colegas descubro que es más sencillo descubrir lo que no queremos para hacer un poco de criba y encontrar por fin qué es lo que realmente queremos hacer con nuestras vidas.

Ya sea en relación al trabajo, a la pareja, al vecindario o con la familia, es más fácil decidir qué no queremos para poder ver qué queremos.

 

Pero de nuevo en esas conversaciones descubro que una vez decidido lo que está claro que no quieren les cuesta articular con claridad qué es lo que quieren, en concreto.

Te puedo dar un ejemplo personal para ilustrar.

Yo sé que no quiero trabajar de lo mismo mucho tiempo, que evoluciono y si mi trabajo no evoluciona conmigo me siento estancada. También sé que no quiero que me molesten, que me digan como hacer las cosas (soy de las que se estrella sola y le mola). No quiero que me digan que no me van a salir las cosas o que me pongan delante todos los contras... ya lo veré yo que no soy tonta y no siento que fallar sea algo a evitar ¿de dónde saco el aprendizaje entonces?. Pero si te fijas todo esto no tiene que ver con el trabajo si no con los demás en relación conmigo y mi identificación con el trabajo. No es una lista de síes a proteger, es una lista de amenazas de las que defenderme.

Así que cuando tengo que decidir exactamente qué tipo de trabajo quiero las ideas son muy vagas: que me de libertad, que pueda tomar yo las decisiones, que me llene al margen de la remuneración económica, que me permita conocer gente, aprender a cada paso, que me aporte el dinero necesario pero con tiempo para mis momentos de ocio... pero ¿qué significa todo esto? ¿a qué debo decir que no entonces? ¿sabré verlo cuando aparece?

Si no tengo claro cristalino qué forma toma ese trabajo probablemente que comience a decir que SI a actividades que no suman si no que restan. Estaré a la defensiva de las amenazas descritas más arriba porque no tendré claro en lo que enfocarme.

 

A nivel de pareja también. Es más sencillo saber qué no quieres (que abusen de ti, que te limiten, que sean perezosos, que no se estanquen...) pero ¿qué forma toman los síes? ¿que forma clara toman esos síes?

 

Como dice Oprah:

“Para encontrar nuestra verdadera esencia no tenemos que añadir, sino simplificar. Una vez tenemos creada la lista nuestros síes más absolutos: las principales prioridades en nuestra vida, se hace más fácil identificar las actitudes, personas, actividades y hábitos que necesitaremos soltar.” link aquí

 

Si te fijas Oprah nos anima a hacer el trabajo a la inversa. En lugar de comenzar con lo que no queremos para encontrar lo que queremos nos invita a hacer una lista de lo que sí queremos con seguridad para simplemente enfocarnos en ello y dejar ir lo demás. ¿No te parece más práctico?

 

Entonces yo hago este ejercicio:

Me olvido de lo que no quiero, porque cuanto más presente tengo lo que no quiero más lo voy a estar viendo.

• Cojo los síes que son un poco vagos y me pregunto ¿y esto qué forma toma?

Analizo las decisiones que tomo y veo qué pasos estoy dando en pos de mis objetivos.

Reconozco lo que son temas factibles ahora y lo que son aspiraciones.

• Cojo las aspiraciones y miro cómo llegar a ellas.

Pongo sobre la mesa las demandas de los demás y veo si mis respuestas afirmativas van en contra de mis necesidades básicas.

 

Ahí comienzo a tener una lista de síes más clara ¿lo ves?

Quizás hablar de trabajo es frío y la complicación aparece cuando los síes y los noes tienen que ver con la familia, la pareja, etc.

Podemos sentirnos incómodas por el mero hecho de pensar en decir que no a nuestros familiares, a un amigo... pero es importante recordar que cada vez que dices "sí" a alguien o algo más, tú dices que no a ti ya tus prioridades, a veces incluso a tus valores. Decir que sí por miedo a ofender crea inseguridad, resentimiento y desequilibrio.

No se trata de ser egoísta y no ayudar a nadie, se trata de saber cómo puedes ser de ayuda sin sacrificar tu estabilidad, tu tiempo y tus prioridades. Quizás esté entre tus prioridades estar siempre disponible para alguien, si es así me parece precioso (yo tengo algunas personas a las que siempre les voy a decir que sí), lo que es interesante es hacer el siguiente análisis cada vez que lo haces:

 

• ¿Es por generosidad o por miedo a que se enfaden contigo?

• ¿Te sientes egoísta sin pones tus necesidades básicas por encima de las no tan básicas de los demás?

• ¿Lo haces porque es lo que tienes que hacer y es lo que se espera de ti?

• ¿Dices sí por amor y entrega?

La respuesta a estas preguntas es importante y te diré por qué.

 

La generosidad y la entrega no es convertirse en la chica de los recados, la canguro de emergencia, la secretaria gratuita, la chacha o la almohada en la que llorar siempre a cualquier hora. De hecho a veces lo único que conseguimos es que el día que digamos que no se nos considere egoístas y lo peor es que nos lo creeremos y entraremos en una dinámica feota de resentimiento y demanda.

Por suerte o por desgracia... más bien por inercia, actuamos del modo en el que se espera de nosotros, por aquello de mantener el status quo, los roles sociales claros y demás. Igual que tú esperas algo de alguien porque siempre ha actuado así, ocurre lo mismo con el resto hacia ti. Nos educamos en expectativas constantemente.

 

Si decir que no te resulta difícil (especialmente suele suceder con jefes intransigentes o miembros de la familia), asegúrate de buscar aliados para obtener apoyo antes y después de rechazar una solicitud, ya que existe la posibilidad de que nos sintamos fatal al haber dicho no por poner un sí nuestro por delante.

¿Realmente crees que tú diciendo que no le estás jorobando la vida a alguien? Si lo piensas bien ¿no es más el miedo a cómo se sentirán o nos sentiremos si rechazamos algo? Tiene mucho que ver con la zona de confort y como sabes en tal zona no hay crecimiento potente.

 

Si tus prioridades vitales (salud, trabajo, amor) están claras es absolutamente lícito decir que no a cualquier demanda por parte de otro que vaya en contra de tus necesidades básicas.

No hace falta pegarle a nadie un portazo, simplemente sé honesta, contigo y con la otra persona. No hace falta tampoco que des mil explicaciones.

Un “Lo siento pero no puedo” es totalmente válido si es cierto. Si eres del sí automático porque aún te cuesta decir que no aunque quieras, puedes entrenar las frases “Déjame que mire y te lo confirmo” o “Ahora mismo es imposible”. Eso te da tiempo para reflexionar, ver desde dónde nacería el sí y tomar una decisión menos reactiva y más reflexiva.

 

Ya sabes que yo siempre te animo a a vivir desde la entrega y puede parecer que esta idea va en contra de mi reivindicación de hoy, pero míralo desde esta perspectiva:

Si tú no te sientes plena, sana, feliz y completa, con tus valores y prioridades claras, con un cuerpo fuerte y una mente equilibrada ¿cómo vas a poder entregarte a los demás desde la sinceridad y la generosidad?

 

Siempre se pueden hacer sacrificios, siempre nos podemos poner en un segundo plano cuando alguien nos necesita, estoy segura de que lo haces, yo lo hago.

Simplemente hoy te animo a no ir en piloto automático y a saber cuándo es sano poner límites y ver esos límites como una línea que protege tus síes (actitud constructiva) en lugar de un escudo con el que te defiendes de los noes (actitud reactiva). Más productivo, más positivo ¿no te parece?