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Autodisciplina y Objetivos I – Las Prioridades Claras

Slow Lou

Vamos al grano: quiero comenzar esta serie de artículos sobre disciplina y objetivos deshaciéndonos de lo superfluo ¿qué te parece el plan?

Durante las próximas cuatro semanas y complementando lo que se aporta en el grupo de facebook vamos a darle un meneo a la procrastinación, los hábitos y esos sistemas que usamos que no terminan de funciar.

¿Qué narices tiene esto que ver con la mente, la meditación, un ser humano responsable y todas esas cosas ”profundas” que normalmente te traigo?

Jolín: pues que el curro de guerrero de la luz es arduo, el esfuerzo es mucho y la pasión y la motivación no siempre están disponibles ¿me sigues?

Empecemos.

objetivos y prioridades

Creo que uno de los problemas clave en cuanto a la autodisciplina es que no tenemos las prioridades claras y consideramos superfluas cosas que son importantes, y necesarias las que no lo son tanto. La manera en la que vemos la vida marcará nuestra manera de actuar y ahí me remito a lo de siempre: meditación para saber en qué anda el coco y tomar decisiones, pero bueno, que no es el tema de hoy pero no quiero dejar la oportunidad para recordarte lo importante que es.

 

Caso práctico.

Tengo una amiga que considera un gasto de tiempo, dinero y energía apuntarse a un gimnasio, dice que ella pasea y hace ”cosillas” en casa, pero en realidad no hace ejercicio de un modo consistente. (paradigma mental: gasto)
Cuando vivimos en la ciudad es más complicado tener acceso a largas caminatas en el aire puro y si no somos gimnastas ni tenemos experiencia o conocimientos (ni autodisciplina claro) para hacerlo solitos en casa, apuntarse a un gimnasio e ir (que esa es otra) es una necesidad de salud básica. Ya sea para hacer una hora de cardio, una sesión de pilates o marcarse un zumba: quemamos grasas, expulsamos calorías, generamos endorfinas y le damos mucho amor al sistema circulatorio y al respiratorio.
La misma amiga siente alivio al tirarse en el sofá a mirar cualquier programa de la tele bajo el pretexto de que el descanso es imprescindible después de un día de trabajo (paradigma mental: alivio)
En realidad quedarse encefalograma plano frente a un programa de la tele durante una hora y media es del todo innecesario y en algunos casos dependiendo del programa, contraproducente.
El problema viene cuando mi amiga me dice que siempre está cansada y que le duele la espalda, que se siente débil y que está cogiendo peso... a ver.
 

La energía física es como una dinamo: se activa al mantenernos activos. Obvio que el descanso es necesario, para eso están las 8 horas de sueño. Pero es verdad también que si llevásemos una vida donde las prioridades estuviesen más claras probablemente no andaríamos con la cabeza en mil cosas y con el body en tensión. Eso redunda en un cuerpo más sano, más energético y descansado.

Entra en juego la alimentación también, pero bueno, no quiero enrollarme con ejemplos prácticos porque el post de hoy es más un planteamiento de la falta de prioridades, que cada uno tiene las suyas y a lo mejor tú de ejercicio y comida sana vas sobrado y lo que te interesa trabajar es otra cosa.

De hecho, una vez comienzas a poner tus prioridades en orden es más sencillo que los hábitos saludables, ya sean físicos, mentales, laborales o emocionales, se desarrollen como una onda expansiva.

 

Una de las causas más comunes para no  ejercer la autodisciplina es la falta de unas prioridades claras. En el libro ”Los 7 Hábitos de las personas áltamente efectivas”, que cayó en mis manos hace unos quince años en una espera larguísima en el aeropuerto de Buenos Aires, lo plantea de un modo muy clarito: todas las actividades de nuestro día a día caen en una de estas cuatro cajas:

 

• Urgentes e importantes. ► Necesidades a cumplir sin excusas a corto plazo.

Lo que tienes que hacer AHORA y si no lo haces es un problemón tremendo.

• Importantes pero no urgentes. ►Actividades que nos manitenen sanos y en el camino que hemos elegido.

Lo que tienes que hacer cada día para llegar a conseguir unos objetivos a medio, largo plazo.

• Urgentes pero no importantes. ► Imprevistos no dramáticos.

Cosas que ocurren súbitamente, como contestar el teléfono: ocurre ahora mismo, es de atención inmediata pero no se cae el mundo si no lo contestas. 

• Cosas ni urgentes ni importantes. ► Las que no nos llevan a ningún sitio y nos alejan de nuestros objetivos.

La mayoría de las actividades ni sanas, ni productivas ni educativas a las que dedicamos el tiempo ”libre” que tenemos.

Ejemplos claros son mirar la tele por sistema cuando podríamos estar haciendo algo que aporte valor, pasarnos tres horas en social media con mente de zombie, ordenar el cajón de los calcetines por no atender algo que nos agobia, montarse películas en la cabeza, entablar conversaciones irrelevantes, hacer mil listas y sistemas antes de pasar a la acción de algo que sí es urgente o importante.

 

Luego cada uno tiene sus cosas. Para mi leer un libro que no sea de estudio me parece que no es ni urgente ni importante, pero si le digo a Irene Rodrigo de Léeme que para ella tampoco debería serlo estaría soltando una chorrada enorme. Cada uno tiene sus cajas, pero hay cosas básicas, luego me cuentas las tuyas si quieres.

 

Así que lo dicho, las prioridades las pones tú.

prioridades y objetivos 2

Te animo a que, como primer ejercicio antes de que comencemos a desglosar la toma de responsabilidad de nuestro tiempo y energía, hagas una revisión de lo que haces durante el día:

Desde que te levantas hasta qué te acuestas:

• Qué haces

• Cómo lo haces

• Cuánto tiempo inviertes

• Cómo de alineado está con lo que dices querer conseguir

• Los resultados que estás obteniendo

Así de fácil y así de sencillo. Luego coges las cajitas de las que te hablo arriba y mira a ver en qué momento aciertas y en qué momento has decidido dar prioridad a lo urgente y a lo no importante. (Cajas tres y cuatro)

Si te animas puedes además hacer un desglose de los temas más importantes como pueden ser alimentación, actividad física y descanso, trabajo y calidad de las relaciones.

• ¿En qué caja están y cómo estás tratando cada uno de esos temas?

• ¿Estás poniendo como prioridad una alimentación saludable (sin entrar en el tipo de dieta que elijas)?

• ¿Estás teniendo en cuenta el tipo de relaciones personales que estableces (fíjate que hablo de la relación y no de la persona)?

• ¿A nivel laboral estás haciendo lo posible por usar tu tiempo de un modo efectivo, tus talentos, tus capacidades, el desarrollo de nuevas destrezas?

• ¿Cómo te sientes al final del día física y emocionalmente? Bueno, esta última pregunta necesita que te metas en un mini-currillo de introspección, asumo que si estás aquí conmigo es que de algún modo te observas, te escuchas y te cuestionas... ¿no? (dime que sí porfa)

 

Supongo que si quieres mejorar la autodisciplina es porque tienes objetivos que te cuesta conseguir, hábitos que te cuesta mantener. La premisa para mí es llegar al objetivo del mejor modo y no de la manera más rápida.

Piensa en conseguir tus objetivos siendo consciente de cada paso y no buscando la salida más fácil.

¿Cómo digo algo así cuando todo el mundo te vende el rápido y fácil como si fuese lo mejor?

Bueno, para opiniones los culos, que cada uno tiene el suyo, pero desde mi punto de vista y desde mi experiencia cuanto más energía y tiempo invierto en lo que me hace crecer, más aprendo; y cuanto más aprendo más crezco y más claro tengo lo que hago, cómo lo hago y por qué lo hago.

Para poder invertir mucho tiempo y energía en lo importante, pues las otras cajas deben comenzar a vaciarse, claro.

Ahora bien, no te pases mil horas estudiando cada paso que nos quedamos en la teoría y acabamos perdiendo el tiempo a tope (visita este artículo sobre la procrastinación o este otro sobre cómo el cerebro no distingue lo que piensas de lo que haces)

Aunque soy de las que insiste que la felicidad está en el camino también considero que es necesaria una meta, si no, no hay camino que valga. Sin objetivo no hay meta, sin meta no hay mapa, sin mapa mejor nos quedamos quietos.

 

Dedicar tiempo a lo necesario y no a lo urgente es imprescindible. Si lo miras bien mucho de lo urgente no es tan necesario como crees, a menudo el impulso y el miedo nos empujan sin que nos demos cuenta, fíjate.

¿Y qué hay de parar para pensar?

Quedarnos quietos cuando no hay objetivos claros es imprescindible, quedarnos quietos cuando hemos llegado a una de las metas también. Tiempo de autoanálisis, evaluación, tiempo de observación, de reposo, de aceptación. Tiempo para que la vida te muestre lo que te está ofreciendo y puedas actuar desde ahí.

Ahora bien, quedarnos quietos como estilo de vida sin hacer el huevo y llamarlo ser slow, pues nada, a lo tuyo,  luego me cuentas qué objetivos cumples y qué tal te va.

No voy a dejar la oportunidad de insistir en que la meditación es clave: poner en reposo a la mente y dejar que la vida fluya para poder observar dónde estamos, saber cómo nos estamos moviendo. Descubrir cuáles son nuestros anhelos reales y saber qué pasos dar en pos de nuestros objetivos de vida es primordial.

Es necesario parar y callar para saber cómo es el camino que transitamos sin todos nuestros juicios por en medio. Hacia donde ir se muestra gracias a la observación y no a la creencia.

Somos responsables de nuestros actos, de nuestros pensamientos, de nuestras emociones. Somos responsables. La culpa nos hace huir, la responsabilidad nos hace creer y crear.

 

¿Desde donde te mueves? ¿Desde la culpa y el miedo o la responsabilidad y la valentía? ¿En qué cajita están tus proyectos de vida? ¿A qué cajita le prestas más atención?

Empecemos por ahí ¿qué te parece?