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La gran barrera de coral y el apego al status quo

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La gran barrera de coral y el apego al status quo

Slow Lou

A raíz de la noticia bomba que ha caído esta semana sobre la muerte de la gran barrera de coral y al margen de los comentarios de ciertos no científicos que dicen que esto es todo una gran mentira y científicos que insisten en que si sobrevivió a las altas temperaturas que existían en el planeta hace 25 millones de años (la edad que se le adjudica), la glaciación y muchas otras penurias este no es realmente el fin de esta maravilla de la naturaleza, a mí personalmente me vienen dos pensamientos a la mente y con ellos, inevitablemente dos sentimientos diferentes.

 

Por un lado, como ser humano que depende de su ambiente para vivir y por supuesto condicionada por una educación mayormente ecológica, no puedo por más que sentir pena, incluso enfado. Pena por la perdida de algo que conozco solo de oídas pero que se supone que equilibra gran parte del ecosistema en el planeta y enfado por escuchar los comentarios de estos no científicos de los que hablo más arriba que insisten en que esto no es más que otra patraña eco-fanática por sacarle más dinero a los gobiernos y bla bla bla.

 

También siento compasión por los animales que dependen de ese magnífico ecosistema y de alguna manera esto me hace sentir bien conmigo misma, ya que ¿qué más puedo hacer yo por la gran barrera?

 

Ahí va mi emoción vinculada a la supervivencia, al apego, al miedo y todas esas cosas que son inherentes al ser humano y que podrían resumirse como instinto de preservación de la especie. Aunque sea visceral, ya que es obvio que yo personalmente voy a morir del mismo modo con barrera o sin barrera, es lógico que haya una conciencia grupal que es la que me hace sentir así.

 

Pero sobretodo es apego a lo que se supone que debería ser. Quiero decir, no puedo evitar creer que es ”culpa nuestra”, aunque haya varios científicos que están súper metidos en el estudio de la gran barrera de coral y afirman que ha pasado por épocas bien límite sin nuestra ayuda y aún así se ha recuperado. Aunque también hay que decir que parece que esta es la peor.

 

Entonces, la gran barrera no está muerta, al menos no 100% muerta. No sé si me da esperanza o no pero eso no es de lo que quiero hablarte hoy.

 

En el primer párrafo he escrito que me vienen dos pensamientos que provocan dos sentimientos diferentes.

 

El primer pensamiento es del que te he hablado en estas líneas: es una desgracia, nosotros tenemos la culpa, es el principio del fin... y con ello sentimientos de miedo, de enfado, etc. Lo que yo creía que era el segundo pensamiento que aparecía ”al mismo tiempo”, ahora mientras escribo, me doy cuenta de que es un pensamiento que aparece después del primero.

 

Después de la reacción visceral y automática, muy válida supongo también, me observo y me doy cuenta de que lo que siento es compasión por la muerte de los animales que se alimentan y viven en la gran barrera y también apego, mucho apego, a que las cosas se queden igual que están y eso me muestra que es una actitud en mí y no una idea sólo relacionada con esta noticia.

 

La inminente muerte de la gran barrera de coral, por muy dramático que nos parezca y por mucha culpa que tengamos o dejemos de tener (porque antes de que estuviésemos liándola parda la gran barrera ya pasó por épocas de estrés importante, o eso dicen), sólo me muestra que todo en este mundo es impermanente y que lo que me hace sufrir no es tanto la desaparición de la gran barrera sino el apego a la vida y al status quo.

 

Por favor no me malinterpretes, no es que me dé igual, no es que no merezca la pena cuidar de nuestro entorno, no es que si todo se va a terminar un día para qué luchar, vivir, soñar... no.

Hoy sólo quiero recordarme a mí misma en voz alta que el sufrimiento no aparece cuando lo de fuera se va al carajo. Es la idea de que se ha ido al carajo basada en nosotros como si fuésemos el centro del universo.

 

Si no hubiese sido por la extinción de los dinosaurios quizás ni tú ni yo estaríamos aquí mirando al ordenador. ¿Eso significa que la extinción de estas increíbles criaturas fue algo bueno o algo malo? Nada de eso, no significa nada, simplemente las cosas son por sus causas y sus condiciones cooperantes.

 

Obvio que nosotros hemos representado un gran papel en la destrucción del planeta, de manera bastante ignorante más que a mala leche debería añadir, aunque es mi opinión personal. Y es por eso que hay causas y condiciones para que movimientos ecológicos y de conciencia social se den lugar en estos momentos. Yo la primera en separar residuos, en evitar el plástico, en comprar segunda mano, en reciclar, apagar las luces, cerrar el grifo, usar los menos químicos posibles... así que quiero que quede claro que no es que la muerte de la gran barrera me parezca guay.

 

Con el artículo de hoy me gustaría que volviésemos a hacer un ejercicio de observación de lo que ocurre en la realidad física: algo se crea, algo evoluciona, algo se destruye, algo nuevo aparece y así, como decía Elton John, el ciclo sin fin.

 

A la vez, junto con esta observación, sería fenomenal reflexionar sobre modo en el que vemos el mundo: permanente y hecho para nuestra supervivencia, para nuestra conveniencia.

 

Además, como tercera idea sería fenomenal si, en un ejercicio de introspección, pudiésemos aceptar que el enfado, el sufrimiento y el miedo son los que nos mueven a querer mantener las cosas a nuestro gusto, no el amor y la aceptación, ya que actuamos obviando la realidad del cambio constante, de la cesación de lo que hoy creemos estable, y dejar de apegarnos a la idea de que lo que nos viene bien a nosotros es inherentemente lo bueno, así como de manera objetiva.

 

Barrera o no barrera es una reflexión interesante frente a cualquier evento que nos hace reaccionar como a mí me ha hecho reaccionar esta noticia. Con miedo, enfado y apego. Según la psicología, el budismo y muchas otras corrientes intelectuales, filosóficas y religiosas esa es la raíz del sufrimiento humano y no tanto la desaparición del coral.

 

Nota aclaratoria: me observo y me doy cuenta de que sigo estando triste y enfadada pero tengo la posibilidad de aceptar lo que ocurre si no tengo herramientas para cambiarlo, la realidad nunca será lo que creemos que es, siempre estará filtrada por lo que queremos que sea.