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La mente simplifica

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La mente simplifica

Slow Lou

En budismo, cuando decimos que algo ”no existe” lo que realmente queremos decir es que no es permanente ni tiene el significado que creemos darle.

Al analizar algo llegamos a la conclusión de que la realidad y nuestra percepción de la realidad son dos cosas diferentes.

Lo que no existe es la idea que nos hemos formado del objeto en cuestión, pero no significa literalmente que nos lo estamos imaginando por completo y que debemos obviar lo que sea que estemos analizando. En realidad el objeto de análisis o de observación está ahí (una cosa, una situación, una persona, un pensamiento) pero nuestra percepción es simple y falta de información.

Este es el truco:

• Lo que creemos entender de lo que vemos no es realmente lo que hay delante nuestro. 

• Lo que creemos entender de lo que vemos es una simplificación falta de información.

• Lo que creemos estar viendo es lo que no existe. Eso sólo está en nuestra mente.

Esta semana hablaba de ”el momento presente” en este vídeo y de cómo realmente el presente como tal, como momento estático, permanente, real, no existe. Pero quizás hubiese estado bien aclarar que el presente como continuo sí que existe. Así que voy a repetirme un momento e insistir en que cuando en budismo decimos que algo ”no existe” a lo que nos referimos es a la percepción que tenemos de ese algo.

No es filosofía, es ciencia y creer en la ilusión que produce nuestra mente es la causa de muchos de nuestros sufrimientos. Te cuento por qué.

 

En este artículo Donald Huffman, científico cognitivo, da una explicación muy clara de cómo nuestra mente simplifica, compartimenta y reorganiza la realidad compleja ahí fuera.

 

El dr. Huffman pone el ejemplo de la pantalla de tu ordenador. Imagina que tienes un archivo en tu ordenador, de cualquier tipo, éste archivo lo puedes encontrar en la esquina izquierda de la pantalla y el icono tiene forma de cuadrado y es azul. Eso no significa que el archivo esté en la esquina de la pantalla, ni que sea cuadrado ni que sea azul. Es el modo en el que el ordenador simplifica un montón de códigos y protocolos para que nosotros podamos manejarnos fácilmente y encontrar en un momento lo que necesitamos.

 

Pues en la realidad a nuestro alrededor nuestra mente parece estar haciendo lo mismo. Imagina que tuviésemos que entender la luz cuando se refleja en los objetos cada vez que miramos a nuestro alrededor, los hercios vibrando en nuestro oído cuando alguien nos habla, las sensaciones de temperatura y presión cada vez que tocamos algo.

 

La mente simplifica para nuestra supervivencia.

 

La realidad como la vemos no existe. La realidad como la experimentamos no existe. Y me remito a la explicación del primer párrafo.

¿Y para qué sirve saber esto? Es más ¿para qué te cuento algo que ya sabes? ¿verdad? Pues para que mires un momento la cantidad de verdades que crees saber. Si en el mundo físico que está limitado por las formas físicas ya interpretamos, simplificamos, compartimentamos y reorganizamos, imagina lo que hacemos cada minuto con nuestras ideas, pensamientos, creencias, asunciones... ¿sigo?

 

En meditación insistimos en no creernos nuestros pensamientos y es exactamente de esto de lo que estamos hablando. Nuestras ideas, juicios y prejuicios no son más que simplificaciones y reorganizaciones de la complejidad que absorbemos cada día y no somos capaces de entender si las viésemos, digamos, en crudo.

 

Cada vez que agarro el teclado y escribo, mi objetivo principal es darte herramientas para que seas más feliz, una felicidad que venga desde dentro, una felicidad que se desarrolle gracias a una nueva comprensión del sufrimiento que nosotros mismos nos generamos.

 

Si tus pensamientos te dicen ”tal cosa es verdad” y esa afirmación te está provocando sufrimiento, simplemente recuerda que tu mente está interpretando conceptos, simplificando códigos muy complicados, rellenando la falta de información con creencias... en resumen: el pensamiento no es verdad por mucho que nos lo hayamos creído durante los años que llevemos en este cuerpecito nuestro.

 

Cuando algo te provoca rechazo, enfado, rabia... lo mismo. Recuerda que tu mente está haciendo de las suyas intentando entender lo que significa el cuadrado azul a la izquierda de la pantalla sin saber nada sobre informática.

 

Mira a tu alrededor, ahora, sí, mira. Todo lo que ves es pasado construyendo futuro. Todo lo que ves son átomos reflejando fotones en diferentes direcciones. Los sonidos que escuchas no son más que tu cerebro descodificando vibraciones en el aire... ¿quieres más? Coge algo. ¿Sabes que los electrones de los átomos de tu piel repelen los electrones del objeto que estás cogiendo? Eso significa que en realidad no estás tocando nada, que los electrones se están pasando información entre sí y le dicen a tu cerebro la forma, la temperatura y las imperfecciones de aquello que tienes en la mano.

 

Ahora escucha tus pensamientos, la manera en la que te relacionas con los demás.. ¿realmente podemos creernos que lo que nos decimos es verdad, inamovible y seguro?

 

De nuevo te invito a que observes la mente, cómo funciona, qué te dices, cómo te lo dices, por qué te aferras a ciertas creencias limitantes.

 

El camino budista para la liberación tiene dos vertientes que se trabajan unidas: compasión y sabiduría. La sabiduría budista siempre insistió en la ilusión de la mente, por fin la ciencia viene a explicarnos como funciona.