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Encontrar tu propósito y el sufrimiento adquirido

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Encontrar tu propósito y el sufrimiento adquirido

Slow Lou

En una sociedad en la que parece que todo se derrumba y sentimos que debemos agarrar el toro por los cuernos y tomar las riendas de nuestra propia economía se ha empezado a hablar mucho sobre encontrar nuestro talento, nuestro propósito, aquello que nos llena, lo que podríamos hacer sin que nos pagasen, etc.

Se habla del propósito de la vida de las personas como si fuera una cosa real, algo que debe ser descubierto para darle sentido a todo lo que hacemos. Nos venden servicios con tal propósito, libros con títulos como "Una vida con sentido, encontrar el propósito de su vida" y otras opciones para que inviertamos dinero y tiempo.

Invertir energía en encontrar la respuesta a por qué nos sentimos perdidos es importante, pero yo creo que todo esto de encontrar tu propósito como si fuese la gran respuesta a nuestros males puede traer algunos problemillas.

Si me lees desde hace tiempo sabrás que para mí lo más importante no es conseguir respuestas si no hacer las preguntas adecuadas. Hoy te lanzo algunas, a ver si a partir de comenzar a tener una actitud un poquito más crítica podemos llegar a entender si estos videos bonitos, artículos y quotes realmente tienen sentido para nosotros o solo nos hacen sentir bien unos segundos pero en realidad no tienen chicha ninguna.

Vamos a ver, me planteo por ejemplo estas cuestiones:

¿La gente se preguntaría inherentemente cuál es su propósito en la vida si otros no lo estuvieran presionando continuamente sobre tal necesidad de llamamiento?

¿Qué pasa si sientes que has encontrado tu vocación y luego el tren se descarrila y debes a salirte de las vías que habías trazado?

¿Hablamos de un propósito o una llamada como si fuera algún aspecto permanente de nuestra vida? ¿El tener un propósito de vida o una llamada puede crear expectativas y apegos?

Ya ves por dónde quiero ir.

A menudo aceptamos y adoptamos las tendencias de comportamiento de la tribu sin realmente examinarlos, solo porque oír hablar del tema nos hace sentir bien un rato... hoy quiero desglosar esta tendencia en concreto y ver si ese supuesto propósito en la vida que debemos encontrar es tan útil como parece (tanto el propósito como la búsqueda)

Te cuento en plan rápido un trocito de mi experiencia personal:

A los veintipocos sentía que tenía una vocación, un propósito. En general mi pasión profesional me permitió un estilo de vida muy intenso y emocionante, mi trabajo era mi pasión: una vida de viajes, buena comida, ejercicio constante, creatividad, fiestas, mucho descanso, países exóticos, conversaciones estimulantes...

Mi atención se centró en mi vocación como bailarina, y porque estaba teniendo éxito y las cosas parecían rodar de forma natural en esa dirección, lo sentía como una especie de llamada. Pero una de las primeras cosas que aprendemos en la práctica budista es que nada es permanente. De lo único que podemos estar seguros en esta vida es de que las cosas cambian. Inevitablemente, por diversas razones,al retirarme de los escenarios y volver a la docencia, mi supuesta ”otra vocación”, todo cambió.

Al cabo de pocos años me vi perdida, sin propósito, cuestionándome incluso si es que mi vida ya no tenía sentido y creía que lo que tenía que hacer era simplemente encontrar "mi verdadero propósito", cambiar mi vocación.

El apego a la creencia de que yo estaba hecha para algo concreto hizo de la aceptación de los cambios un trago muy complicado. La idea de que aunque dolía tenía que cumplir ”mi misión”, porque era ”lo lógico” no era más que miedo al cambio, expectativas de más crecimiento y apego al pasado.

Con el tiempo y mirando en retrospectiva, entiendo que un propósito no es sino una invención de la mente, al final crearte un propósito (porque te lo creas, no aparece solo) puede generar todo tipo de expectativas y apegos, y de hecho mucho sufrimiento. Eso no quiere decir que lo que estaba haciendo estaba mal, simplemente mi vocación desapareció y mi supuesta necesidad de encontrar/crear un propósito en la vida también.

Es bueno tener metas, siempre y cuando se trabajen sin huida de los factores externos que no son cooperantes, sin generar expectativas sobre la supuesta felicidad permanente que nos aportará acarrear esta misión de vida y sin apego, especialmente a los resultados que, probablemente sean de lo más impermanente y condicionado.

 

Tengo más preguntas...

¿Y si una persona no tiene una vocación, y si no sabe cuál es su propósito en la vida? ¿Podemos simplemente aceptar las direcciones que toma nuestra vida, fluyendo con ella, aceptando los cambios que se producen? ¿Puede ser que nos estemos complicando con tanta búsqueda de grandes misiones?

Algunos de vosotros me escribís diciéndome ”No sé qué hacer con mi vida, todo está fuera de control, no tengo un propósito de vida” Me pregunto cuánto de eso se debe a la presión de la sociedad, con tanta quote vacía y tanta superficialidad en el mundo del desarrollo espiritual, y cuánto se debe a una necesidad de control, una necesidad de saber cuál es el camino pre-escrito que aún no hemos encontrado pero supuestamente debemos encontrar. ¿Cuánta necesidad de control, cuánto miedo a lo desconocido y cuánta incapacidad de aceptación de que en realidad somos seres limitados hay en esa búsqueda?

Me siento afortunada por el momento que estoy viviendo ahora, aún con todo el jaleo que me llevo entre manos, la apertura de la nueva empresa con mis hermanas, las obras en casa, estar lejos de la familia, buscar curro nuevo, seguir a tu lado cada semana...

Lo creas o no no tengo ningún deseo de buscar el propósito en mi vida. No me siento con la compulsión de encontrar una vocación. Estoy contenta de seguir este viaje que llamamos vida y ver a dónde conduce momento a momento. Es una sensación de paz, de apertura que no tenía cuando estaba condicionada por alcanzar objetivos, por seguir una llamada, por conseguir la vida de mis sueños. Estoy aliviada en realidad por haberme liberado de tales conceptos.

Después de tantos años de estudio y práctica a mí sólo me siguen apareciendo más preguntas...

La búsqueda de tu vocación, tu individualidad, luchar por tu sueño, romper con todo... ¿No está alimentando la idea de que eres una entidad separada del resto y de que tú y tus necesidades están por encima de tus obligaciones económicas y familiares?

Esa ilusión de separación, no aceptación de la realidad y lucha contra las responsabilidades adquiridas, ¿no nos hace desarrollar una absurda necesidad defensiva del ego espiritual?

Si realmente necesitas hacer cambios todo empieza por soltar los supérfluo y escuchar tu diálogo mental, no necesitas cambiarlo todo de golpe, no hace falta pasar del negro al blanco de un plumazo, de hecho dudo que sirva de mucho.

Y luego, ¿qué pasa si no hay un propósito? ¿qué pasa si no tienes una vocación? ¿debes forzarte a buscarlo en lugar de simplemente vivir? ¿vas a pasarte la vida sufriendo porque no tienes algo tuyo por lo que luchar en lugar de agradecerlo?

Si tu vida está falta de sentido quizás es que estés aburrido nada más ¿te has planteado hacer nuevas actividades, entregarte a algún grupo de voluntariado, estudiar un nuevo idioma?

Más preguntas ¿qué significa tener un propósito? Es más, ¿nuestra vida tiene que ”tener sentido”? Creo que deberíamos preguntarnos qué significan todos estos conceptos ¿Qué está impulsando la necesidad buscarle a todo lo que experienciamos un razonamiento y una lógica?

Huelga decir, que no se me malinterprete y espero que no se te escape esto si me estás leyendo en diagonal:  que no hay nada malo en tener metas y objetivos. Tener metas y estrategias a corto plazo es útil, siempre y cuando no nos aferremos a las expectativas, que no basemos nuestro bienestar emocional y físico en a la supuesta meta cumplida. Siempre y cuando las circunstancias externas no sean la clave para que estemos en equilibrio interno. Sería una catástrofe que una vez conseguidos ciertos objetivos no estemos abiertos a los cambios, porque los cambios inevitablemente se producirán. Los vientos de la vida pueden cambiarnos el rumbo en cualquier momento, luchar contra eso es luchar contra uno mismo al final.

Sólo podemos estar seguros de una cosa en esta vida: el cambio es la norma.

Tal vez sea aceptable simplemente ser, vivir una vida sin grandes vocaciones ni propósitos, dándonos un poco a quienes nos necesitan, soltar la necesidad de controlar los resultados de nuestras acciones y recibir con los brazos abiertos los momentos buenos y con paciencia los malos.

No lo sé, como te digo, hoy sólo traigo preguntas, quizás tú sepas contestarme alguna.