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La maldición de querer lo que no tenemos, el ganar batallas y la frustración.

Slow Lou

¿Cuándo fue la primera vez que sentiste frustración por no conseguir algo que querías?

por qué siempre quiero lo que no puedo tener

No sé si alguna vez pediste chuches o un juguete sólo porque pasaste frente al kiosco de tu calle y tu madre te dijo que no. ¿Recuerdas como eso fue un absoluto atentado contra tu felicidad?

A los 15 años cuando quizás querías volver pasada la madrugada para tomarte tus primeros chupitos o birras, sin tener que sentarte a la mesa a cenar frente a tus padres con el pedo, como no te dejaban hacías las mil y una para que no te pillaran (ok mamá si lees esto no hablo de mí, palabrita)

Quizás al cumplir los 20 te encaprichaste del único chico que no te iba a hacer ni caso y te sumiste en un drama en el que, o conseguías que se enamorase de ti o te marchabas del país. Añádase aquí el conquistar a alguien y que deje de interesarte en cuanto le interesas tú.

 

¿Cómo es esto de querer ”la fruta prohibida” y por qué puede acabar controlando nuestras vidas de esta manera? 

Por un lado puede ser una amargura pero por el otro, esto ya depende de la idiosincrasia de cada una claro, puede ser el gatillazo de salida a una pasión o un nuevo talento.

Conozco a una chica cuyas habilidades matemáticas eran bastante nulas en el insti pero quería ser la contable de la empresa familiar, su familia casi que reía de ella y le decía ”cariño, tú eres más de letras”. Yo no sé si fue por acción rebote o qué, pero a día de hoy esta chica no sólo es la contable de la empresa si no que ha conseguido que se mantengan a flote al margen de la crisis y del despilfarro del hermano.

 

Luego está este experimento de un grupo de mujeres a las que les enseña fotos de hombres guapetes y les dicen cuáles están solteros y cuáles están casados. Es sorprendente que, aun diciendo solteros o casados aleatoriamente_a veces el mismo hombre se presentaba como una cosa u otra_ el 80% de las mujeres sentían más atracción por el hombre que se les había dicho que estaba ya ”pillado”.

¿Cómo es el rollo? No quiero creer que simplemente nos gusta ir por ahí de rompe relaciones, que el 80% de las mujeres de un experimento sientan las bases del comportamiento de la fémina media.

Esto plantea toda una serie de preguntas: ¿Es simplemente que algo que es ilícito nos resulta más interesante? ¿Es nuestra naturaleza humana competitiva la que alimenta nuestro deseo de conseguir conquistar a alguien que ya está comprometido?

Bueno, pues he hecho un poquito de investigación porque yo soy de las que cuando algo le pica tiene que rascarse y señoras, tenemos buenas noticias.

NO ESTAMOS TONTAS NI TENEMOS NINGUNA TARA

Aparentemente, nuestro impulso de ir tras lo inalcanzable está en nuestro ADN. Existe una teoría que se llama ”la teoría de la información-brecha” que explica algunos de estos comportamientos. Aquí te dejo un link, está en inglés, no he encontrado nada al respecto en castellano, ya me perdonaréis.

► INFORMATION-GAP THEORY

Lo que viene a decir esta teoría es que hay una brecha de espacio-tiempo entre la situación actual y la situación futura deseada. Parece ser que hay una inercia en el ser humano de saltar esa brecha, de pasar al otro lado porque creemos que es al otro lado donde están las respuestas a nuestra insatisfacción actual; y la imposibilidad (por falta de acceso, de medios o de información) nos genera ansia, incluso ansiedad y frustración.

 

querer lo que no tenemos

Esto podría explicar cosas del tipo ”fenómeno fan”, esa adoración tremenda hacia actores, músicos, famosetes, etc, una atracción exagerada por la simple razón de que lo más probable es que nunca les conozcamos. De hecho por experiencia personal te digo que una vez les conoces son tan absolutamente normales que se te quita el drama a los 10 minutos de conversación, palabrita. Claro que aún no he conocido a Johnny Depp, cuando le conozca ya te cuento.

 

LA CIENCIA DICE

Hay otras explicaciones científicas para comprender por qué, como dicen los ingleses ”la hierba siempre es más verde al otro lado de la valla” (si tenemos alguna expresión así en castellano que alguien me diga, porque sólo se me ocurre ”culo veo culo quiero” y quizás no es muy estiloso).

Según la antropóloga Helen Fisher, los niveles de dopamina - el químico del placer en el cerebro - aumentan a razón del tiempo que debemos esperar hasta cumplir nuestro deseo. Así que, por ejemplo en las relaciones, tu experiencia con alguien es en última instancia más placentera si tienes que aguantar un poquito más de lo que te gustaría, pero una vez conseguido quizás se te quite la pasión del principio ¿te suena?

Al margen de las relaciones hay cosas que queremos simplemente porque no las tenemos o porque creemos que seremos más felices cuando las consigamos. Lo que nuestro cerebro busca es en realidad la sensación de éxito: conseguir saltar la brecha, más que conseguir la cosa que estaba al otro lado en sí. Pero en ese momento estamos medio lelas creyendo de verdad que la felicidad está en vivir en París, en tener el contrato del siglo o en comprarnos un coche nuevo, cuando en realidad sólo buscamos la sensación de haber ganado una pequeña batalla.

Y esto en sí son buenas noticias ¿no te parece? Esto significa que cuando no podemos tener algo que queremos podemos darle la vuelta y atacar otros retos que sí podemos conseguir. Porque al final, como te digo más arriba lo que nuestro cerebro busca es en realidad sentirse ganador, si es medalla, copa o corona de laurel es lo de menos.

conseguir objetivos

Querer lo que no podemos tener, ya sea un estilo de vida de lujo, unos niños modélicos o una relación personal o profesional con alguien, puede ser una aventura de lucha emocionante, pero puede ser una experiencia vital que nos deja frustradas y habiendo perdido un montón de tiempo ya sea en comernos la olla o en intentar lo imposible de mala manera y por nuestras narices.

Quizás seas como mi compi de instituto, que pensar que nadie te apoya hace que te pongas las pilas, pero el principal problema, por supuesto, es que probablemente nunca estaremos satisfechos y que, vamos a llamarla María, aún siente que tiene que demostrar que vale lo que vale.

Lo que te quiero decir es que la mente humana es competitiva y tiene inercia de crecimiento, que aún consiguiendo la casa en la sierra ahora queremos más tiempo libre. Que aun consiguiendo un contrato de lujo ahora queremos más clientes.

Siempre que vivimos mirando lo que no podemos tener ahora, nos enredamos en una emoción fea de insatisfacción y seguimos buscando fuera la siguiente brecha.

Si no comprendemos que la mente es así, que el ser humano es así por diseño, podemos sentirnos absolutamente fracasadas. Pero la verdad es que podemos conseguir muchas cosas, el problema es que la motivación no la acabamos de comprender y seguimos creyendo que el objetivo es lo importante cuando es superar el reto lo que nos da vidilla.

Si no comprendemos esto estaremos estancadas en mirar lo que no podemos tener sin mover hilos en pos de lo que sí podemos tener. Dejamos de ver las posibilidades para ver los inconvenientes. Nos olvidamos de nuestra valía porque nos estancamos en lo absurdo.

 

ALIMENTA TUS PASIONES GENUINAS, NO LOS SUPUESTOS DE FELICIDAD

Además, a menos que la pasión venga de un lugar genuino, perdemos el interés en cuanto lo conseguimos o nos enfadamos si no lo conseguimos. La verdad es que el anhelo constante de tener/conseguir/ser es un ciclo interminable de agonía sin satisfacción, sin recompensa y sin ningún gran final de éxito.

 

Tú ya sabes lo que yo opino sobre esto: lucha por lo que deseas pero acepta la realidad a cada paso, agradece todo lo que tienes que es más de lo que nos acordamos y sé honesta contigo misma cuando te digas cosas del tipo ”estaría mejor si...” Cambia el foco a otros retos y acepta la retirada como un éxito de ahorro energético y emocional.